El terror apareció en la pantalla grande casi que a la par que el mismo cine. En 1885, los hermanos Lumière proyectaron por primera vez una película y al año siguiente el director Georges Méliès estrenó Le manoir du Diable, un filme de tres minutos donde un diablo acosa a los visitantes.
Pese a ese antecedente, los diferentes textos de cinematografía como Historia del cine, de Mark Cousins, hablan del terror como género a partir de 1930 con la adaptación a la pantalla de títulos como Drácula, Frankenstein, La momia, El hombre invisible y El hombre lobo, provenientes de la literatura.
Efectos especiales
El género tomó un nuevo impulso a partir de 1950 con la llegada de nuevas tecnologías. Los realizadores pasaron de adaptar obras literarias y recrear historias góticas, muy propias del expresionismo alemán, para ocuparse de experimentos científicos, mutaciones e invasiones alienígenas, destaca el portal español www.historiadelcine.es, con producciones como Godzilla (1954) o La Mosca (1958).
Después apareció Alfred Hitchcock con su apuesta por el suspenso y el thriller psicológico. A partir de ese momento se comenzaron a hacer cintas de zombies, vampiros, historias paranormales, asesinos en serie y, tal vez,el preferido por el público, el terror a partir de la religión.