La naturaleza del trabajo y de las carreras está cambiando rápidamente y, en el futuro, las habilidades correctas serán valoradas por encima de las calificaciones académicas. Así lo consideran el presidente de Infosys, Ravi Kumar, y el director de información global de Ernst & Young, Steve George, quienes en septiembre pasado elaboraron para el Foro Económico Mundial (WEF por su sigla en inglés) el trabajo “Por qué las habilidades -no los títulos- darán forma al futuro del trabajo”.
En el documento plantean que la desaceleración económica como consecuencia de la pandemia ofrece a los empleadores la oportunidad de remodelar sus prácticas de contratación en torno a este paradigma cambiante, y prevén que la forma en que las empresas puedan cambiar su mentalidad ayudará a definir su rendimiento futuro.
“Claramente, el futuro del trabajo no será sobre títulos universitarios, sino sobre habilidades laborales. Ahora es nuestra oportunidad de dirigir a aquellos sin títulos universitarios hacia carreras exitosas y aumentar la diversidad entre nuestra fuerza laboral”, anotaron Kumar y George, cuyas consideraciones fueron retomadas la semana anterior en la agenda de Davos 2021, donde uno de los siete ejes de discusión fue “El futuro del trabajo”.
Bajo esa línea, Klaus Schwab, fundador y presidente WEF, señaló que será necesaria la cooperación entre el sector público y el privado si realmente se impulsará una revolución global de habilidades.
“El mundo del futuro no es el mundo del capitalismo, es el mundo del talentismo”. En otras palabras, el capital está siendo reemplazado por el talento humano como el factor de producción más importante.
Según la óptica del Foro, en la actualidad, cualquier persona con un teléfono móvil puede acceder al material de cursos para obtener un título de Harvard, participar en la gig economy (trabajos esporádicos que tienen una duración corta) o encontrar financiación para su nuevo proyecto. Igualmente, se insistió en que las tecnologías están alterando la vida en lo económico y en lo social, y que la historia sugiere que si lo dejamos en manos del mercado, la Cuarta Revolución Industrial nos conducirá a un largo y perjudicial periodo de discontinuidad, por lo que es necesario hacer algo al respecto.