La educación, desde el preescolar, acompaña y fomenta el desarrollo
de las inteligencias en un individuo, quien tendrá habilidades y aptitudes
que le harán más fácil desempeñarse en un campo específico de la vida.
Pedro y Valentina son dos adolescentes de 17 años. Nacieron en la misma familia y van al mismo colegio, compartiendo así la formación académica; sin embargo, sus conocimientos, aptitudes y habilidades son distintas porque tienen inteligencias diferentes. El primero es amante del deporte, bailarín y práctico en la resolución de sus problemas diarios. Ella, en cambio, es metódica, la mejor en su curso de matemáticas y una lectora apasionada.
“Son un ejemplo de que hay diferentes inteligencias en la especie humana. La inteligencia es la capacidad de resolver problemas y adaptarse al ambiente y va más allá del coeficiente intelectual”, explica Mariantonieta Lemun, coordinadora de la maestría de estudios del comportamiento de la Universidad Eafit....
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