En su noche estelar en Barranquilla, Caterine Ibargüen volvió a hacer alarde de su carisma para envolver el entorno y la solvencia para dominar su prueba. Ello la llevó a quedarse con el oro en salto triple, para redondear su grata presentación en los Juegos Centroamericanos luego de ganar también el metal dorado en salto largo, dos días atrás.
La antioqueña ha recuperado de tal manera su desempeño que se dio el lujo de superar cinco veces su propio récord centroamericano de 14,57, impuesto en México-2104, en la final de la prueba: 14,66 (primer intento), 14,74 (segundo), 14,79 (tercero), 14,76 (cuarto) y 14,92 (quinto). El sexto fue nulo.
La plata fue la antioqueña Yosiri Urrutia, con 14,48 y el bronce para la cubana Liadagmis Povea (14,49).
Coquetea con los 15 m.
El mejor de sus saltos anoche en Barranquilla quedó a solo 4 centímetros de igualar la mejor marca del año que posee con 14,96, logrado en la Parada de la Liga de Diamante en Rabat, el 13 de julio.
Esta temporada, la campeona olímpica ajustó ocho victorias: seis en salto triple y dos en largo, además de un tercer lugar en esta última prueba en la Liga de Diamante en Lausana.
Sus dos oros son la ratificación de una temporada para la cual la atleta de 34 años se preparó meticulosamente, alejada de los focos tras perder el título mundial, en 2017, con la venezolana Yulimar Rojas.
Confesó que buscaba allí los 15 metros pero que se siente tranquila porque sabe que lo hará próximamente.
Y aseguró también que seguirá buscando el 15,51 que le adjudique el récord mundial, en propiedad de la ucraniana Inessa Kravets y vigente desde 1995.
Con lo hecho este año es válido ilusionarse con ello