A sus 37 años, la doble medallista olímpica Caterine Ibargüen anunció su retiro de los Olímpicos. Esto luego de quedar eliminada de la final de la prueba del salto triple de los últimos Juegos Olímpicos de su carrera y de ser la abanderada de la delegación en Tokio.
La agencia que la representa a la campeona olímpica de triple salto en los Juegos de Río 2016 y plata en Londres 2012, aclaró que el retiro de la deportista es de los Juegos Olímpicos tras participar en Tokio y no del atletismo, como había informado este jueves en un principio.
“La saltadora colombiana Caterine Ibargüen ha anunciado su retirada. Tras su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio-2020, donde se clasificó para la final del triple salto femenino, Ibargüen decidió que los Juegos en Japón serían los últimos”, dijo en un primer comunicado este jueves la agencia Jos Hermens, representante de la deportista.
Ibargüen tiene planeado regresar a Portugal para seguir entrenando de cara al futuro, según un segundo comunicado de Global Sports Communication (GSC), la agencia que la representa y en el que se rectifica la información publicada antes por ellos mismos, que hablaba de su retiro del atletismo profesional.
Eso también fue confirmado por una fuente cercana a la deportista de 37 años.
En un principio, GSC aseguró que Ibargüen se retiraba y citó una declaraciones en las que la atleta decía estar: “muy feliz con las oportunidades que la vida me dio y de haber tenido la posibilidad de mostrar que es posible cumplir sueños”.
Campeona
Caterine nació en Apartadó, Antioquia, el 12 de febrero de 1984, y fue criada por su mamá y su abuela, quienes a punta de trabajos domésticos le dieron lo básico para salir adelante, primero en la vida y luego en el deporte.
Su madre debió salir de Apartadó para vivir en Chigorodó, como empleada en casas de familia, para poderle enviar a su niña de sonrisa amplia y alegría desbordante, lo suficiente para estudiar y vivir con decoro los primeros años.
En el atletismo empezó a los 12 años practicando salto alto, gracias a sus 1.80 metros de estatura, y fue dirigida y aconsejada por su primer técnico, Wilder Zapata, en Medellín, pues tuvo que dejar su hogar y trasladarse a las residencias de la Villa Deportiva Antonio Roldán Betancourt.
Luego, en 1996, pasó a manos del primer cubano que la dirigió en su carrera, Luis Alfaro, quien le pulió los conocimientos en esta materia y luego la también cubana Regla Sandino, quien fue su tercera conductora, quien la perfeccionó, pues bajo su mando ganó el título en los Juegos Bolivarianos de Ambato, Perú, en 1999.
Dada su velocidad, sus largas piernas, su potencia y su temperamento, Sandino le aconsejó cambiarse a los saltos largo y triple, cambio que dio resultados en el resto de su carrera, pues aunque fue un camino difícil, sus triunfos ratificaron que había tomado una buena decisión.
Esto porque en 2010 ganó dos medallas de plata, una en el Iberoamericano, con marca nacional de 14,29 m, y la otra en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, de Mayagüez, Puerto Rico, luego se ubicó entre las mejores en copas mundo y en Grand Prix, prestigio que antecedió a la conquista de la medalla de bronce en el Campeonato Mundial de Daegu, Corea, en 2011.
A Londres-2012 llegó tras las presentaciones en la Liga Diamante de Mónaco y en el Grand Prix, de Londres, en las cuales logró ganar, con marcas de 14,85 y 14,66 m, continuidad que le otorgaba el plus para ser considerada candidata a medalla olímpica. El 5 de agosto de ese año alcanzó su objetivo y finalizó segunda, para aportarle a Colombia una de las ocho medallas conquistadas en esos Juegos británicos.
Pero esto no fue suficiente para la colombiana pues trabajó con el alma y luego de ser campeona mundial de salto triple y de obtener una sola derrota en la Liga Diamante, en los últimos cuatro años, la reina del triple salto mundial llegó a Río-2016 para escribir su historia de oro.
Había dicho que el oro olímpico era su sueño, pero que no le quitaba el sueño, y no hubo necesidad de perderlo, porque Caterine se subió al primer escalón del podio en eszs justas y puso a sonar el Himno Nacional, en un estadio de atletismo olímpico, por primera vez en todos los tiempos, y no en su tiempo, sino en el Dios, como su mamá siempre se lo dijo.
Luego de ese gran momento, el mejor de su carrera deportiva, llegó un bajón; sin embargo no se rindió continuó ganando títulos, los cuales la llevaron, en 2018, a obtener el rótulo de Mejor Atleta del año por la Federación Internacional de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés).
Luego de ese logro, este jueves la antioqueña anuncia su retiro de los Olímpicos con la frente en alto, y con el agradecimiento de miles de colombianos que nunca olvidarán su sonrisa inigualable y su tesón y carácter en las pistas olímpicas.