Los resultados, representados en un 58 % de rendimiento, sumados al estilo de juego que muestra el Independiente Medellín han aumentado la credibilidad en el técnico Octavio Zambrano.
De los 15 partidos dirigidos ha ganado 7, igualó 5 y perdió 3, y en 9 fechas ha terminado entre los ocho primeros.
Desde el inicio del proceso el ecuatoriano mostró aspectos interesantes, a pesar de los traspiés con Cali (3-2) y Junior (2-1) en los que mereció mejor suerte. Tras la caída con los tiburones el equipo entró en una racha de empates (3) y tuvo su peor momento en la décima jornada cuando cayó 3-0 en su visita al Tolima.
Al verse fuera de los ocho, la fanaticada roja arreció con duras críticas, que empezaron a silenciarse desde la victoria sobre Patriotas en Tunja (0-3) y que finalmente desaparecieron con el clásico ante Nacional (2-1) y el triunfo sobre el América en el Pascual (1-2).
Y desde este miércoles, con el 2-0 sobre Alianza Petrolera y 26 puntos en la tabla, a falta de los duelos de visitante ante Jaguares y Pasto, y en casa contra Bucaramanga y Envigado, todo es felicidad para el estratega que siempre da la cara, que tiene claras sus metas y se destaca por el buen manejo de grupo.
En relación con la orientación que le da al plantel, Zambrano dice que en el Poderoso primero está la colectividad que lo individual. “Todos se sienten parte del proceso y miran el mismo objetivo. Creemos en cada uno de los integrantes del equipo”.
Pone como ejemplo la recuperación de Jean Carlos Blanco y el surgimiento de jóvenes como Bryan Castrillón y Larry Angulo. Asegura que en los duelos que se aproximan tendrán la opción de actuar Javier Calle, Jonathan Barbosa, Alejandro Barbaro y Luis Luna, entre otros, “para que demuestren todo lo que tienen”.
Lo que sigue es dosificar las fuerzas, cuidarse de lesiones y llegar fuertes a finales.