El Newcastle United ha cerrado este jueves su venta al fondo Public Investment Fund (PIF), controlado por el estado de Arabia Saudí, tras recibir luz verde por parte de la Premier League.
El dueño hasta hoy del club inglés, Mike Ashley, ha completado una operación que fue frenada en seco por la Premier League en abril de 2020, debido la piratería que sufría en Arabia Saudí el teleoperador beIN Sports, en posesión de los derechos televisivos en el país.
Sin embargo, Arabia Saudí ha resuelto este problema y la operación, que estaba parada a la espera de un juicio en enero, se ha resuelto en apenas dos días. Otro de los problemas, como podría ser el hecho de que ahora el Newcastle pase a estar controlado por un estado como es Arabia Saudí, ha sido desestimado puesto que la Premier League considera a PIF, el fondo que invierte el dinero, como un ente aparte.
“Todas las partes han llegado a un acuerdo de que la venta es necesaria para acabar con la incertidumbre de los aficionados sobre los dueños del club. La Premier League ha recibido confirmación legal de que el estado de Arabia Saudí no controlará el Newcastle”, dijo la Premier en un comunicado.
En total, la operación está valorada en 300 millones de libras y supondrá un impulso importante para el Newcastle, que apunta a convertirse en un nuevo rico como ya lo fue antes el Manchester City o el París Saint Germain.
Los aficionados de las ‘Urracas’ se han reunido durante toda la tarde en los aledaños de St. James Park para celebrar la confirmación de la venta, que termina con 14 años de mandato de Ashley, y que promete impulsarles en una competición en la que en estos momentos son penúltimos con apenas tres puntos en siete jornadas.
Uno de los primeros pasos por parte de los nuevos dueños, a la espera de que abra el mercado de fichajes en enero, es la salida del actual entrenador, Steve Bruce.
Dura crítica
Amnistía Internacional (AI) ha criticado a la Premier League por permitir la venta del Newcastle United al fondo saudí PIF y por no tener en cuenta los derechos humanos a la hora de tomar esta decisión.
PIF, que proveerá gran parte de los 300 millones de la compra del club, es una entidad ligada al estado de Arabia Saudí, algo que niega la Premier League. Esto les pone en un compromiso porque el país ha sido acusado de vulnerar los derechos humanos en repetidas ocasiones, como en el descuartizamiento del periodista Jamal Khashoggi en la embajada saudí en Estambul.
"En lugar de permitir a aquellos implicados en la violación de los derechos humanos entrar en el fútbol inglés solo porque tienen dinero, instamos a la Premier League que cambie sus políticas de dueños y presidentes para que se adecúen a los derechos humanos", dijo AI en un comunicado.
"La frase ‘derechos humanos’ ni siquiera aparece en estas políticas, pese a que el fútbol inglés supuestamente se adhiere a los estándares de la FIFA. Como en la Fórmula Uno, el boxeo, el golf o el tenis, asociarse con un equipo del más alto nivel es muy atractivo para mejorar la imagen de marca de un país o de una persona con una reputación dudosa. La Premier League tiene que entender mejor cómo funciona el lavado de imagen y ajustar su política de dueños", añadió la asociación.