La inesperada salida de Pablo Repetto de Atlético Nacional ha dejado a más de uno sorprendido, empezando por el propio técnico uruguayo. Repetto, quien llegó al club con la esperanza de cumplir los dos años de contrato acordados, se encontró este martes con una decisión que lo dejó atónito: su ciclo en el equipo había llegado a su fin. Aunque se esperaba una temporada más tranquila, varios factores influyeron en la determinación de la directiva de prescindir de sus servicios.
Desde su llegada, Repetto había trabajado con intensidad, especialmente durante la pretemporada, donde las expectativas eran altas. Sin embargo, la directiva no estaba conforme con el rendimiento del equipo en el campo. A pesar de que algunos refuerzos llegaron tarde, los dirigentes creían que Repetto había tenido tiempo suficiente para plasmar un estilo de juego más convincente y efectivo. Las críticas no se centraban solo en los resultados, sino en la calidad del juego desplegado por Nacional bajo su dirección.
Además, el manejo del grupo por parte de Repetto había generado inquietudes. Varios jugadores, según se supo, se quejaban del trato recibido por el técnico. Algunos afirmaban sentirse “ninguneados”, relegados a entrenamientos apartados del resto del equipo, lo que no contribuyó a crear un ambiente de camaradería ni a la cohesión del grupo. Estas quejas, aunque no siempre visibles para el público, fueron un factor determinante en la decisión final.
Otro punto que pesó en la balanza fue el hecho de que Repetto no fue una elección de la actual administración del club. La llegada de Sebastián Arango Botero como presidente, tras la incorporación de Gustavo Fermani, dejó a Repetto en una posición frágil. No ser el hombre de confianza de la nueva dirigencia lo colocó en una situación de desventaja desde el inicio. El presidente actual no fue quien lo trajo, y esto influyó en la falta de respaldo a su proyecto.
La situación alcanzó su clímax este martes cuando Repetto llegó a Guarne para dirigir la práctica matutina. Lo que debía ser una jornada de trabajo rutinaria, preparando el crucial encuentro frente a Jaguares, se convirtió en un momento amargo. Gustavo Fermani fue el encargado de informarle que no seguiría en la institución, una noticia que lo dejó desconcertado, especialmente porque venía trabajando intensamente, con dobles jornadas, para revertir la situación.
Con Repetto fuera del banquillo, Atlético Nacional ya ha avanzado en las conversaciones con su posible sucesor. Si bien se había especulado sobre nombres como Sachi Escobar, Leonel Álvarez, o incluso el mexicano Rafa Márquez, el club ha descartado estas opciones. El nombre que más suena en los pasillos del Atanasio Girardot es el de Efraín Juárez, aunque aún falta la oficialización por parte del club. La decisión se tomará en los próximos días, con la esperanza de que el nuevo técnico pueda aportar el cambio que la directiva y la afición esperan.
El futuro de Nacional, por tanto, queda en manos de un nuevo estratega, mientras que Pablo Repetto se marcha dejando una estela de interrogantes sobre lo que pudo ser y no fue. El desafío ahora es para su sucesor, quien deberá lidiar con las expectativas de un equipo y una afición que no admiten menos que la excelencia.