Decía Rigoberto Urán hace unos días que una de las cosas que más les recuerda a sus compatriotas ciclistas, en medio de estos años dorados para el pedalismo nacional, es que lo más difícil que hay es ganarse el corazón de la gente y, probablemente, también sea lo más valioso, por encima de los títulos.
Por supuesto que esta máxima que pregona Rigo no aplica exclusivamente para el ciclismo. Para la muestra está Radamel Falcao, quien ha sabido cosechar a la par afectos y éxitos en cada lugar donde ha jugado. Esta semana, mientras espera el regreso del fútbol desde su casa, acompañado por su esposa e hijos, el Tigre recibió tres regalos incomparables, procedentes de Uruguay, Mónaco y Estambul, que dan cuenta de quién es él como hombre y futbolista.
Al lado de Messi y Henry
El español Cesc Fábregas, campeón mundial en 2010, incluyó hace un par de días a Falcao entre los mejores compañeros que ha tenido en su carrera, junto a Lionel Messi, Thierry Henry y Eden Hazard.
Fábregas y el Tigre coincidieron durante un corto periodo en Monaco en la temporada 2018-2019, y aunque en esa el elenco francés disputó el descenso, la presión no impidió que ambos construyeran una gran relación.
La figura inspiradora
Eren Baser es el nombre del médico que decidió marcar su traje con el nombre y el número 9 de Falcao mientras lucha en primera línea contra el coronavirus.
A través de Instagram, red social en la que Baser compartió la fotografía, Falcao le respondió: “Gracias por lo que haces y sea esta una oportunidad para agradecer a todos los médicos y personal que trabaja en hospitales y centros médicos. Muchas gracias por su valentía y profesionalismo”.
El “gentleman”
La trilogía de honores se completó con las palabras del uruguayo Sebastián “el Loco” Abréu, quien recordó su época en River, cuando coincidió con el samario (2008), con emotivos elogios para el delantero. “Falcao era un gentleman (caballero). Siempre tenía las palabras correctas, un tono pausado que generaba paz interior. Y el análisis correcto, era muy racional y nada pasional. En la cancha se la bancaba (persona guapa con la que se cuenta para todo), el tipo se plantaba”, expresó el uruguayo, récord mundial como el jugador que más equipos suma en su trayectoria (29).
Para el exjugador Carlos Valdés, quien compartió con él en Selección desde las juveniles, el hecho de que siempre encuentre la forma para hacer sentir valioso a quien lo rodea, incluso por algunos segundos a un aficionado en la calle, es lo que, precisamente, hace que deje huella.
“Es de esas personas que imaginas que hubiera sido grande en cualquier oficio. Afortunadamente para el fútbol decidió ser delantero y afortunados quienes lo conocemos y los colombianos por tener en él un gran ejemplo”, cuenta Valdés.