Al principio eran pocos y los miraban con extrañeza. La gente quedaba sorprendida cuando les decían que nadaban, sin sacar la cabeza de la piscina, mientras aguantaban la respiración y que algunos hasta se movían con una pelota o un palo entre las manos buscando hacer un gol o anotar un punto.
Pero con el tiempo las cosas cambiaron y la cantidad de personas que practican deportes subacuáticos ha crecido de manera exponencial. Ahora en Medellín, hay cientos de deportistas que viven debajo del agua y entrenan, llevando sus cuerpos al límite de manera constante, en las piscinas del complejo acuático César Zapata de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot.
Todos los días de la semana, durante las tardes y noches, hay deportistas practicando actividades como apnea, natación con aletas, hockey y rugby subacuático. Este último, que nació a mediados del Siglo XX en Alemania debido a que por el frío del invierno europeo los buzos no podían salir al mar, es el que más fuerza ha tomado en la capital Paisa en los últimos años.
Referente a nivel internacional
“Yo antes decía que jugaba rugby subacuático y la gente me miraba confundida. Ahora lo menciono y la respuesta es diferente porque las personas saben que este deporte nos ha dado reconocimiento a nivel internacional”, aseguró Sergio Alejandro Ruiz, un deportista que lleva cerca de diez años practicando esta actividad y es uno de los fundadores del club deportivo Makos, uno de los más jóvenes de la ciudad.
Medellín no solo es una fábrica de reguetoneros que la han puesto en el mapa a nivel internacional. No. La ciudad también es considerada como la “meca” mundial del rugby subacuático. De aquí es Samuel Gaviria, entrenador y jugador de la Selección Colombia masculina del deporte que fue campeona en las Copas del Mundo que se realizaron en Graz, Austria en 2019 y Montreal, Canadá en 2023.
También de acá es Federico Londoño, campeón del mundo masculino y entrenador del equipo nacional femenino de rugby subacuático que el pasado mes de julio ganó el torneo que organizó la Confederación Mundial de Actividades Subacuáticas (CMAS) en Montreal.
Ambos pertenecen al Club Orcas de Medellín, que además de ser la base del seleccionado nacional del deporte, es considerado como el mejor equipo del mundo porque ha sido tres veces campeón mundial de clubes. El último título lo consiguieron en noviembre de 2022 en Berlín, Alemania, lo que demuestra que en Medellín está el rugby subacuático más exigente del momento.
Antioquia domina en el país
Esta actividad, que llegó a Colombia por el Valle del Cauca hace 50 años y se popularizó en Antioquia hace 25, se practica en piscinas con profundidades de entre 3.5 y 5 metros. Es el único deporte en el que sus practicantes se mueven en las tres dimensiones, ya que como toda la acción pasa debajo del agua, ellos se pueden desplazar hacia arriba, abajo y los lados con la pelota.
Los partidos, en los que se juegan dos tiempo de entre 12 y 15 minutos (dependiendo de lo que decida el juez), los gana el equipo de 6 jugadores que más veces enceste (haga gol), el balón lleno de solución salina (lo que le da una flotabilidad negativa) en una canasta de aluminio ubicada en los extremos de la pileta.
En Colombia, la Federación Colombiana de Deportes Subacuáticos (Fedecas) realiza un torneo nacional, masculino y femenino, en el que se juegan 4 paradas al año. En la rama jugada por hombres hay dos categorías: élite y ascenso.
En la primera están los 10 mejores clubes del país. Entre ellos hay seis que pertenecen a la Liga Antioqueña de Actividades Subacuáticas: Orcas A y B, Ecomares A y B, Medellín UWR y Makos. En la segunda hay una fluctuación de entre 12 y 20 equipos.
Entre tanto, en la rama femenina hay una sola categoría en la que, dependiendo del año, se inscriben hasta 15 equipos. La próxima parada del nacional de rugby subacuático se realizará en noviembre, y Antioquia espera dominar como lo ha hecho en los últimos años.
Eso, tal como dijo el deportista del club makos, David Tobón, “le seguirá dando crecimiento, no solo al rugby sino a todos los deportes subacuáticos en Medellín, que tiene una amplia ventaja con respecto a otras ciudades de Colombia. Hay un futuro alentador para estas actividades en la ciudad”.
La apnea también se metió en la ciudad

En 2013, a una competencia de apnea en Medellín, asistían entre siete y diez personas. Una de ellas era la hoy conocida apneista Sofía Gómez Uribe (foto), quien es una de las referentes a nivel internacional de la práctica y tiene varios récord en este deporte. Ella, junto al antioqueño Jhon Muñoz, se han convertido en los últimos años en los ídolos de muchas personas a las que siempre les gustó el agua y por eso la práctica de ese deporte creció tanto en la ciudad. La mayor prueba de eso es que el fin de semana pasado se realizó, con la presencia de 72 deportistas, el IV Festival Makos de apnea en la piscina destinada para deportes subacuáticos en el complejo César Villa Zapata. En el evento participaron los ídolos ya mencionados y la caldense Angie Daniela Zuluaga, que se perfila como el recambio de la apnea nacional.
David se enamoró del deporte en Cali

David Tobón es amable, tranquilo. Sin embargo, cuando está debajo del agua cambia y se convierte en un animal competitivo que quiere ayudar al Club Makos, del que fue uno de sus fundadores hace cinco años, para ganar y consolidarse como uno de los más fuertes del país. Él empezó a practicar este deporte hace seis años porque quería hacer una actividad extra durante su tiempo libre. Al principio, no creyó que le iba a gusta tanto porque era una práctica en equipo, pero después se enamoró y estar metido dentro de la piscina entrenando se convirtió en una parte fundamental de su cotidianidad. Esa pasión empezó después de que participó en su primer torneo nacional. Fue un ascenso (de la división de ascenso a la élite) que se realizó en Cali. A raíz de esa experiencia se dio cuenta de que le quería dedicar su vida a estar metido debajo del agua buscando encestar el balón.