En Medellín hay un pequeño tesoro. Y más allá de hablar sobre costo económico, el enfoque debe hacerse sobre el valor sentimental e histórico. ¿Qué significaría para un paisa aficionado al fútbol tener una camiseta de Cristiano Ronaldo firmada por el astro portugués? ¿Cuánto importa, para un coleccionista del Nacional, una casaca de 2016 firmada por todos los jugadores ganadores de la Copa Libertadores?
Este tipo de prendas, y muchas más, las tiene la Fundación Antioqueña de Infectología, esperando a que algún fanático al ‘deporte rey’ las adquiera. Y lo mejor es que el dinero será destinado a una causa benéfica.
Juan Carlos Cataño, creador y director del proyecto, explicó que buscan “recoger fondos para financiar las actividades de la fundación”.
Son tres: su IPS, para atender enfermedades infecciosas principalmente, la investigación académica respecto a las enfermedades infecciosas, y las actividades sociales con poblaciones vulnerables, a quienes ayudan con diagnósticos y con el acceso a tratamientos para este tipo de enfermedades.
La Fundación vio un potencial en esta forma de financiación por medio de camisetas en 2016. “Participamos del Día del Fútbol Antioqueño. Se enfrentaron Medellín y Rionegro, ese día se generaron recursos por boletería. También pensamos en pedirles que nos las firmaran para subastarlas”.
Desde ese momento, con los mismos fines benéficos, convencieron a personas en Colombia, Sudamérica y Europa, de sumarse para conseguir prendas de estrellas en muchas partes del mundo.
La camiseta de Cristiano la obtuvieron por medio de James Rodríguez cuando estaba en el Real Madrid, quien logró otras firmas y aportó su propia prenda. La de Totti fue gracias a Víctor Ibarbo, y así, por medio de una cadena de ayuda entre futbolistas y médicos, sumaron más de 40 reliquias para financiar una buena causa.
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Camisetas estima la Fundación que tiene en su poder para la venta al público general.