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El ciclismo vive un nuevo boom en Colombia y estas son las razones de ese impulso

En los últimos años la práctica del ciclismo ha incrementando
de manera exponencial
en el país.

  • El ciclismo es uno de los deportes que mayor cantidad de adeptos tiene en el país, quedó demostrado en el Giro de Rigo. FOTO Manuel saldarriaga
    El ciclismo es uno de los deportes que mayor cantidad de adeptos tiene en el país, quedó demostrado en el Giro de Rigo. FOTO Manuel saldarriaga
09 de noviembre de 2024
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En Colombia el ciclismo es casi una religión. Hay millones de adeptos en todo el país que viven este deporte con un fanatismo desbordado. No solo porque siguen con disciplina las tres grandes del calendario mundial por televisión, o salen a las calles a ver pasar a los ciclistas cuando compiten en carreras como el Tour Colombia 2.1 o la Vuelta a nuestro país.

No. Ahora, algunos también viven como pedalistas, o lo intentan. Es cierto que son aficionados, pero se visten, comen, entrenan, caminan, hablan, duermen muy parecido a como lo hacen los profesionales. También compiten en carreras para la que se preparan durante todo el año.

Sí, muchos de esos grupos de ciclistas que se ven rodando los fines de semana por vías como el Alto de Minas, Palmas en Medellín, o que recorren la ciclovía a toda velocidad en sentido sur-norte buscando llegar a la autopista Medellín-Bogotá, no solo montan por gusto, sino que entrenan para correr.

“Todo el año nos enfocamos en llegar a un gran objetivo. Hacemos diferentes carreras y entrenamientos para ir bien preparados y disfrutarlo. Lo hacemos porque esto es emoción, vida, compartir, fomentar hábitos saludables en lo físico y lo mental, también para conocer nuevas personas y divertirnos”, le dijo a este diario Juan Camilo, un ciclista aficionado boyacense que tiene un equipo que se llama Power Team y participó en el Giro de Rigo 2024.

Una carrera como esa se corre a un ritmo que parece todo menos recreativo. El ganador del gran fondo (155 kilómetros), el evento que reunió a casi 11.000 ciclistas del país el fin de semana pasado en Medellín, terminó el recorrido en cuatro horas y quince minutos, aproximadamente.

Quien consiguió el hito fue Óscar Tovar, un pedalista amateur de cerca de 40 años que es arquitecto de profesión, pero que vive el ciclismo como su gran pasión. “Soy ciclista de corazón”, reseña su perfil de Instagram, en el que comparte contenidos sobre sus rodadas en bicicleta.

Tovar pedaleó a velocidades altas. Cruzó la meta en solitario, después de lanzar un ataque demoledor cuando llegó al puente del Mico, a las afueras de la terminal del norte. Casi todo el tiempo llevó la boca abierta, buscando que el aire le diera fuerzas para continuar, pedaleaba como loco.

Tenía la mirada perdida. Iba como enajenado en una bicicleta Giant color naranja en cuyo marco llevaba pegada una foto de dos niños que posiblemente son sus hijos. Quizás buscando inspiración para no rendirse fue que miraba seguido ese punto en los últimos kilómetros. Esta fue la segunda vez que Tovar ganó el Giro de Rigo. También lo hizo en la edición del 2022. En esta oportunidad, después de cruzar la meta, levantó la mirada al cielo, en señal de agradecimiento y manifestó que corrió por su familia. El video quedó publicado en sus redes sociales.

Ahora los ciclistas aficionados pasaron de ser consumidores, a lo que los teóricos del marketing denominan prosumidores: personas que participan de manera activa en la creación, promoción y mejora de las actividades de las que son fanáticos.

Un deporte costoso

El ciclismo es un deporte costoso. Montar “con todas las de la ley” puede costarle varios millones de pesos a los aficionados. La bicicleta de ruta en la que compitió Tovar, por ejemplo, puede oscilar entre 15 y 20 millones de pesos.

Expertos en este deporte, como el entrenador antioqueño Luis Fernando Saldarriaga, manifiestan que una buena bicicleta de ruta cuesta mínimo 20 millones. Sin embargo, principiantes pueden conseguir ciclas desde los tres paquetes para comenzar a montar.

El valor de una bici rutera cambia en la medida en que la tecnología con la que la fabrican mejora. También influye en su valor el tipo de cambios que tenga: si son mecánicos, tradicionales, son más económicos. Si son eléctricos, son un poco más costosos.

Si la bicicleta es en acero, vale menos que aquellas que son fabricadas en fibra de carbono. ¿El motivo? Pesa menos, es más amigable con el pedalista que quiere competir como si fuera profesional. Esas máquinas pueden valer hasta 60 millones de pesos.

En la feria de ciclismo del Giro de Rigo se vieron bicicletas marca Treck con un valor de 59 millones de pesos. También ciclas de marca Cervélo, como las que usan en el equipo Visma Lease a Bike, uno de los mejores del mundo, que oscilaban entre los 30 y 50 millones de pesos.

Pero los pedalistas aficionados no solo se preocupan por sus “caballitos de acero”. También lo hacen por tener una buena equipación. Un uniforme completo, de calidad, puede valer entre 800.000 y un millón de pesos. El precio de las zapatillas varía entre uno y dos millones. Hay algunas en materiales avanzados que son más costosas.

Las gafas más baratas que utilizan los ciclistas valen 400.000 pesos. Los cascos, que son el origen de la seguridad de los pedalistas, se pueden conseguir, de buena calidad, a partir de un millón de pesos. Eso hace que la práctica de este deporte sea costosa.

El boom del ciclismo

Desde que la pandemia del covid-19 obligó a que las personas se “encerraran” por los aislamientos preventivos y se les dio permiso a los ciudadanos para salir a practicar deporte, el ciclismo aficionado en Colombia se multiplicó.

Ahí empezó el último “boom” del pedalismo. Sin embargo, no es el único que ha sucedido. En 2010, cuando se creó el programa Colombia es Pasión, dirigido por el entrenador antioqueño Luis Fernando Saldarriaga, del que hicieron parte pedalistas como Nairo Quintana y Esteban Chaves, quienes se convirtieron en referentes del pelotón nacional e internacional, empezó otro estallido en el fanatismo del deporte de las bielas.

Luego se incrementó con las victorias de Quintana, Rigoberto Urán y Egan Bernal en las grandes del ciclismo, lo que llevó a que aumentaran la cantidad de adeptos de esta religión colombiana que es el ciclismo.

Creció la oferta para los ciclistas recreativos

En los últimos años aumentó la cantidad de carreras de ciclismo en el país para pedalistas aficionados. El Giro de Rigo, la última que se realizó y que tuvo una acogida masiva (se inscribieron cerca de 11.000 personas), llegó a su séptima edición en Colombia. También se han realizado en los últimos años ediciones de esa prueba en Costa Rica, México y Ecuador. De hecho, el próximo 24 de noviembre será “La Despedida” en Quito. Pero en Medellín, por ejemplo, también se han realizado eventos como Everesting, en el que cerca de 1.000 pedalistas subieron y bajaron por lo menos 22 veces el Alto de Las Palmas para completar la altimetría que suma un ascenso o dos al Monte Everest. En los próximos días se hará la primera edición del Gran Fondo de Egan Bernal en Bogotá, mientras que hace varios años Nairo Quintana también organiza su carrera. Y el Clásico EL COLOMBIANO tendrá este 24 de noviembre el Reto de El Escobero.

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