El rostro de impotencia de la gimnasta rumana Ana Bărbosu, de 18 años, pasará a la historia de los Juegos Olímpicos al vivir un momento desolador durante su celebración por ganar la medalla de bronce en la final de gimnasia de suelo. Mientras hondeaba la bandera de su país, Rumania, un cambio inesperado en la puntuación de la gimnasta estadounidense Jordan Chiles —que la situó rápidamente en tercer lugar a pesar de haber quedado primero en una quinta posición— dejó a la rumana por fuera del podio.
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Chiles había tenido un puntaje de 13,666. Sin embargo, los jueces atendieron una demanda del equipo estadounidense y finalmente le dieron un 13,766 que la subió dos puestos, posicionándola de tercera en la lista. Sin poder creerlo y con rostro de confusión, la joven rumana se despidió del sueño olímpico, con una puntuación de 13,700 que la había situado solo detrás de Simone Biles (14,133) y la brasileña Rebeca Andrade (14,166), ganadora de la medalla de oro.
Sobre este hecho, la legendaria gimnasta Nadia Comaneci se mostró indignada por el incómodo momento que vivió la rumana. “No me puedo creer que juguemos de esta manera con la salud mental y las emociones de las deportistas. Protejámoslas”, pidió Comaneci al comentar un video en el que se ve a la rumana hondeando la bandera y después llorando desconsoladamente junto a su entrenadora.
Al momento de mostrar los últimos puntos de la competencia, en el marcador oficial aparecía una advertencia de un puntaje que estaba bajo estudio de los jueces. Sin embargo, la gimnasta no prestó atención a esa información, ignorando que se trataba de una amenaza directa a su triunfo olímpico.
Al darse cuenta de que descendió de lugar, y quedó por fuera del podio, comenzó a llorar, pues no podía creer lo que había pasado. Algunas personas catalogaron esto como un robo para Rumania. Sin embargo, a pesar de lo que ocurrió, la joven atleta compartió un mensaje de agradecimiento por aquella experiencia.
“Un sueño hecho realidad. ¡Competir con los compañeros de equipos increíbles! (...) Estar en dos finales individuales fue más de lo que soñé. Nada de esto hubiera sido posible sin la gente que me apoya incondicionalmente. Un gran agradecimiento a otros ellos”, dijo.
Durante la celebración de la rumana, la estadounidense Chiles estaba resignada al resultado y saltó de emoción cuando observó en la pantalla que su reclamo había surtido efecto en los jueces, convirtiéndola en la medalla de bronce de aquella competencia.
De esa final surgió la icónica fotografía —descrita por muchos como la mejor que deja los Juegos Olímpicos— que demuestra la humildad de Simone Biles, quien le hizo una reverencia a la brasileña Rebeca Andrade como muestra de admiración. Junto a ellas, también aparece la estadounidense Jordan Chiles en la tercera posición, admirando también la hazaña de la campeona olímpica.
Este acto desató una polémica de corrupción e influencia ejercida por Estados Unidos hacia los jurados de los Juegos Olímpicos París 2024. En la prensa internacional han dejado palabras de aliento para la rumana que se despidió de los Olímpicos por lo alto.