Kei Linch tiene 23 años un EP, REDANBLÚ (2023); un disco, Dulcinea (2024), ha estado en dos reality shows, Factor X (2021) y Caciques (2020), y fue viral en 2022 por una parodia de ‘Saoko’, la canción de Rosalía, con su rima ‘Re locos, papi, re locos’, que fue utilizada por el candidato Rodolfo Hernández en plena campaña presidencial.
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Le ha pasado mucho en muy poco tiempo y todos en las redes sociales han sido testigos, mientras iba construyendo su camino en la música. Por eso su primer disco, Dulcinea, es una carta de presentación. Es ella en sus palabras. Así como se siente y se ve, lejos de la mirada de los demás. A su paso por Medellín, EL COLOMBIANO habló con ella.
¿Cómo se imaginaba que iba a ser su carrera en la música? Se parece a esto que le está pasando...
“Sí. A mí me gusta mucho soñar en grande. Cuando inicié, no tenía otro, era la música, sí o sí, y siento que ahí voy, ahí voy subiendo la escalera. Tenía la visión de verme en un lugar y siento que estoy trabajando por eso, llegando a esos espacios...”.
¿Cómo se siente?
“Siento que todo esto me pasó de maneras que yo no esperaba y tuve que aprender a manejarlo, pero siento que aprendo muchísimo con los días, sigo siendo mi propia escuela. Todo me ha pasado muy rápido. Cada año me quita algo, pero me da algo también. Así funciona y lo agradezco. Estoy acompañada de un equipo chimba que me ha ayudado a enfocarme, aterrizar, a mantener la calma también, ahí vamos”.
¿Por qué se interesó en la música?
“A mí me gusta mucho la música desde que tengo memoria. Mi abuela era artista, ella pintaba, entonces yo empecé por ahí, después me metí a baile y empecé a hacer break dance y luego empecé a rapear. Yo había empezado a cantar muy pequeña, pero me dijeron que cantaba feo y dejé de cantar”.
¿Quién le dijo?
“Mi mamá”.
¿Cuántos años tenía?
“Como seis. Estaba muy pequeña y soy una persona muy introvertida, entonces no volví a cantar, pero luego encontré el rap en el barrio, en el colegio, con los parceros y empecé a escucharlo y me gustó mucho...”
¿Algo en particular?
“Sí, ‘Falsedades’, de Tres Coronas, esa canción me marcó la vida. Me la aprendí completísima y me gustaba mucho cantarla. Empecé a entender la letra, lo que querían decir ellos y lo bonito que me parecía poder contarlo en una canción. Entonces me di cuenta de que tal vez el rap era lo mío, porque amaba cantar, pero tenía miedo de hacerlo y el rap era como hablar con ritmo, simplemente podía escribir y desahogarme. Así empezó todo”.
¿Había escrito antes?
“Muy pequeña, como a los 4 o 5 años, me acuerdo que me sentaba al lado de una grabadora, ponía la radio y en un cuadernito anotaba las palabras de los versos, las últimas, las que rimaban y después escribía con esas palabras un poema. En el colegio también vendí frases con una amiga. Le preguntábamos a la gente como se sentía y yo escribía algo.
Ya después entendí que no era escribir por escribir, sino que realmente podía conectarme conmigo misma y aprender de mí, y eso me enamoró por completo. Por eso me quedé en el rap, porque sentí que es un espacio para todas y todos, y puedo decir lo que se me dé la puta gana y es válido”.
¿Cómo fue haciendo el camino?
“En Colombia son contados con las manos los raperos que viven bien de su música. Era un reto y yo intenté hacerlo a mi manera, con mi voz, mi jerga, mi manera de escribir; y empecé a tener un sello con el que la gente empezó a identificarse, a votar la buena...”.
Hacían falta más mujeres en el rap...
“Y más visibilidad. Yo creo que eso nos cuesta porque estamos criados en una sociedad que nos compara y nos pone a competir todo el tiempo. Es muy difícil crecer así. Y también porque este es un género dominado por hombres y es bien pesado, es agresivo, es callejero. Es todo lo que una mujer no ‘debería ser’, por ser mujer. Entonces uno o se adapta a ese mundo o hace la suya.
A mí me gusta muchísimo apoyar a las nenas. Publicarlas o acercarme y votarles la buena, decirles que respeto su trabajo. Y siento que ese es el primer paso para que nos empecemos a notar y deje existir esa idea de que solo hay lugar para una. Hay espacio para todas”.
¿Cómo fue el proceso para hacer Dulcinea?
“Dulcinea va de lo más dulce a lo más nea, de lo crudo a lo visceral, es muy yo. Es el reflejo de toda mi historia, de mi raíz también. Yo crecí en una familia campesina que escuchaba llanera, boleros, carranga, popular, ranchera. En el colegio me encontré con el rap y fue otro mundo, algo muy diferente a todo lo que yo había visto y escuchado en mi vida. Y me enamoró esa rebeldía, poder contar mi historia y decir lo que necesitaba”.
Es más que rap...
“Sí, siento que también me quise quitar de encima las etiquetas y las limitaciones que me estaban poniendo porque dentro del mundo del rap y más en Bogotá, sigue siendo muy radicalista y muy purista. Yo entiendo el rap de otra manera, para mí es una fusión de un montón de géneros, entonces por qué no podemos nosotros agarrar lo nuestro y redefinirlo y construir algo bonito desde la identidad colombiana”.
Qué tanto ha cambiado su forma de hacer y pensar la música...
“Ha cambiado todo. El primer EP fue mucho más personal, mucho más escondido, fue creado en medio de una crisis de ansiedad y depresión. En ese momento veía la vida muy difícil, muy diferente. Ahorita siento que me han pasado un montón de cosas bonitas, tengo un montón de oportunidades y quería también reflejar eso con Dulcinea.
A lo largo del disco voy entendiendo el montón de emociones que he tenido que pasar durante estos años. Ahí cuento mi historia, cómo me sentía de niña, mis sueños a futuro, cómo me veo y cómo me proyecto, todo lo agradecida que estoy de en cada bendición que ha llegado a mi vida y eso era algo que no había hecho con la música porque la tomaba simplemente como un desahogo para lo negativo y me di cuenta de que también es para lo positivo”.
Cómo se construye uno como persona después de la viralidad y de estar en el ojo público...
“La viralidad influyó mucho para que la gente tuviera una percepción de mí. Se la inventaron, me la pusieron y muchas personas se quedaron con eso, pero yo no quise seguir prolongando ese personaje por cuidarme a mí misma, por respeto. Si quieren venir a averiguar quién soy pueden entrar a escuchar mi música”.
¿Qué viene ahora? Está pensando ya en otro disco...
“Sí. Quiero volver al rap clásic que me gusta hacer porque lo disfruto muchísimo. Dulcinea era como una carta de presentación, pero ahora hacer rap con los referentes que me forjaron, con esa gente que admiro y espero poder llegar a ellos”.
¿Qué le dice su mamá ahora que la ve cantar?
“Ella me ama. Está feliz”.