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Conozca a Valles T, el freestyler que ha ganado tres veces la Red Bull

Este rapero caleño empezó a improvisar con un parlante hace más de diez años, hoy es considerado uno de los mejores del continente. Le presentamos su historia de superación.

  • Juan Camilo Ballesteros Bermúdez, más conocido como Valles T, es una de las voces más representativas del freestyle en Colombia. FOTO cortesía
    Juan Camilo Ballesteros Bermúdez, más conocido como Valles T, es una de las voces más representativas del freestyle en Colombia. FOTO cortesía
  • Juan Camilo Ballesteros Bermúdez, más conocido como Valles T, es una de las voces más representativas del freestyle en Colombia. FOTO cortesía
    Juan Camilo Ballesteros Bermúdez, más conocido como Valles T, es una de las voces más representativas del freestyle en Colombia. FOTO cortesía
28 de julio de 2024
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Las batallas de freestyle —pongamos acá que se trata de un encuentro donde dos “gallos” improvisan rimas sobre un beat de hip hop, así demuestra astucia, rapidez mental, “flow” y capacidad para humillar a quien tienen al frente— son un fenómeno entre la gente que tiene entre 15 y 35 años. Los asistentes llenan coliseos por todo el continente y España; en el Movistar Arena de Bogotá se realizó el año pasado la final internacional de Red Bull Batallas, con un público exultante que gritó cada rima. Entre los pilares de este movimiento está el rapero mexicano Aczino —el más ganador de la historia— y el español Chuty —a quien se le conoce como el “dios” del movimiento—; pero muy cerca de ellos, como arquitectos, hay otros nombres, Trueno, Wos, Papo, Dtoke, Lobo Estepario y, entre todo el colombiano Valles T, quien nació en 1996 en Cali. Hablamos con él sobre su carrera y un movimiento que rompe todos los números de Internet.

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Empezó a hacer freestyle hace varios años, cuando el movimiento estaba en su pico...

“Sí, más o menos en 2018, cuando había batallas importantes cada fin de semana, pero luego vino la pandemia, que mermó un poco esa línea de crecimiento que llevaba. Pero sí, soy un freestyler que pasó por ser campeón de Red Bull nacional, que estuve en la Internacional, he estado en FMS, ya es un camino bastante largo”.

¿Cómo empezó su historia con la música?

“Mi historia de la vida con la música empezó aquí en Medellín, en el Jardín Botánico. Cuando no era rapero y vivía con mi mamá, hubo una época en que vivimos acá en Lovaina, que es una calentura, y yo andaba por el Jardín Botánico con un pelado y vi un parlante y vi a los dueños muy lejos del parlante, y me lo llevé. Tenía nada más una canción de Waka Waka, pero mi hermano le metió mucho rap, mucho reggae, le metió dance hall, le metió la mejor playlist”.

¿Su hermano mayor?

“Sí, mi hermano, que ya falleció, lo mataron y a raíz de eso empecé a hacer más música. Eso pasó el mismo año en que empecé en el freestyle. Yo rapeaba desde 2010, que fue el año en que me encontré el parlante acá en Medellín. Mi hermano tenía unos 24 y yo estaba cachorrito, tenía 13 años. Entonces yo con ese parlante me puse a escribir música. En 2010 grabé mis primeras canciones y saqué un CD con diez temas propias de cosas que había escrito”.

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Estaba pensando en hacer música y no freestyle...

“Estaba pensando en componer rap, escuchando Vico C, escuchando toda esta gente de la vieja escuela. Escribía historias, así como las de ellos, escribía cosas como la de Los Nandez y La Etnia, porque ellos eran mi más grande influencia. Luego llegué a Cali y me conecté con Judío, de Matanza Danza, que son los cimientos del hip hop en Cali, y me llevaron a donde el productor de Zona Marginal, que también es hip hop caleño de la historia, y Chaolín me grabó. Obviamente muchas canciones eran básicas, muy de niños, y hay otras que hoy en día escucho y digo: ‘¡Dios mío, yo escribía también cosas muy raras!’, y lo digo porque veo que la narcotelevisión en Colombia ha sido una mala influencia y lo veo reflejado en esas letras. En esas canciones decía que, prácticamente, quería ser un sicario. Tengo una canción que se llama Sicario por error y otra que se llama El niño Carlitos que hablan de niños a quienes el barrio los transformó en sicarios y los terminaron matando”.

¿Y cómo llega a las batallas de freestyle?

“En el 2011 me metí a unas batallas de freestyle que se empezaron a hacer en Cali, se llamaban ‘Batallas de los Cholados’ y yo llegué hasta la final. Eran temáticas, hablaban del aborto, del derecho al empleo digno, de la prostitución legal o no legal, es decir, eran batallas que te pedían un discurso inteligente, muy del hip hop conciencia, de la protesta social. El caso es que llegué hasta la final y me gané una camisera que decía ‘freestyle’. Fui muy feliz. En 2012 pasa lo de mi hermano, en marzo, lo mataron y me tocó a mí recogerlo y llevarlo al hospital, es uno de los episodios más tristes de mi vida. Yo ese mismo año clasifiqué a la Red Bull Batallas 2012 y a una batalla que se llamaba ‘Battle de Barrio’, donde al que ganaba lo llevaban a New York, pero me vacilaron con eso y me dieron un millón y medio de pesos, que me sirvió mucho. Me fui para la Red Bull 2012, hice un buen papel, perdí en semifinales en Bogotá contra Aczino, que ese año fue el campeón de Colombia. Me quedé como 6 meses en Bogotá, aprendí a trabajar en los buses y nunca más solté el parlante. Tras de que ya me había dado la música en 2010, esta vez el parlante me dio una herramienta para sobrevivir”.

¿Y dejó quietas las canciones que hizo? ¿No las promocionó?

“Sí, pero escribía muchas canciones, solo de dolor por la muerte de mi hermano. Eso fue así durante cuatro años, eran canciones que se llamaban ‘Dónde estás’, ‘Es para ti’, puro desahogo a través de las canciones. Volví a Cali y empecé a hacer freestyle en el Mío, que es como el Transmilenio, y eso estaba virgen, en esa época no había la ebullición de gente improvisando que hay ahora, esto parece el apocalipsis”.

Entonces se fue para Cali...

“Sí, y empecé a trabajar en los buses y sentí una independencia con mi mamá, que siempre la habíamos pasado muy mal. Cogimos un ranchito en una invasión, lo pusimos lindo, le pusimos un techo nuevo, lo tapizamos, le echamos pavimento donde estaba la cocina, el baño y el lavadero; pusimos la energía, el agua, todo lo necesario, y mi mamá puso un fogón de arepas en el andén para vender a los vecinos. En 2012, yo aún pequeñito y todo, pero me emparejo con quien es la mamá de mi hija, y mi mamá decide irse para Buenaventura y luego me invita a acompañarla y se nos robaron el rancho, lo invadieron y nos amenazaron de muerte para que no volviéramos a reclamarlo. En Buenaventura no había buses para trabajar, así que me tocó irme para Cali a la casa de la suegra. Compré un parlante, me fui a trabajar y en dos días alquilamos una habitación, luego un apartaestudio y empezamos a crecer”.

¿Cuánta plata se puede hacer en un bus?

“Yo me hacía acá en Colombia mis 50.000 pesitos diarios, 40.000 pesos, estoy hablando de 2016, 2017, y trabajaba en los buses desde 2012 hasta 2017. Yo estaba dispuesto a seguir en los buses”.

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¿Qué hubiera hecho si no hubiera sido freestyle?

“Fui carpintero, con mi mamá vendimos arepas... lo que sea. Pero creo que hubiera montado un negocio con mi mamá, un restaurante; lo que sé es que con mi mamá no nos hubiéramos muerto de hambre nunca”.

¿Cómo funcionan batallas de la FMS Internacional o la Red Bull? ¿Si es improvisación? Hay rimas que se ven muy pensadas...

“Hay diferentes velocidades mentales y los que más se pulen, pues más veloces están, no es necesario que sea tan preconcebido”.

¿Pero no se le ocurren cosas en cualquier momento?

“En realidad un freestyler siempre está aprendiendo palabras nuevas. Por ejemplo: ‘¿cómo así que intrínseco significa esto?’. Y entonces me doy cuenta de su significado y decido utilizarla en algún momento en la que esté hablando de algo que va por dentro, de un sentimiento, no sé. Entonces listo: ‘Desde lo más intrínseco salió mi talento’. Uno hace una carpeta de ideas, pero no concluidas, son ideas que quedan ahí en el aire. Ya cuando se está batallando, dependiendo del concepto, uno busca la forma de meterla, pero no es que piense la idea, porque siempre el concepto puede cambiar y la situación también”.

¿Cómo es que llega a palabras como ‘intrínseco’, por ejemplo?

“Todos leemos demasiado todos los días, en estados, en pie de fotos, ‘storytimes, estamos leyendo todo el tiempo, y de ahí vienen todas esas palabras. A veces entiendo las palabras por el contexto y otras veces me doy a la tarea de buscarlas en un diccionario”.

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Y mientras más léxico tenga es más difícil para los otros...

“Más que corchar a los otros participantes, lo que uno busca es no corcharse a uno mismo, porque ya tienes muchas posibilidades, o sea que ya cuando yo rime con crédito no solamente tengo la palabra inédito, también tengo léxico, épico, México, tétrico, petricor. ¿Sabes qué es petricor?, es el olor que sale del pavimento cuando está recién mojándose por la lluvia”.

También se chismosea a los competidores...

“Ah bueno, si vamos a hablar de táctica batallera, claro, uno está pendiente de si este man estuvo hace poquito en un reality, o si este otro le está haciendo propaganda a Rappi, todo eso me sirve, son argumentos que cuando él me diga algo a mí yo le digo que me traiga algo del Rappi. Me explico: lo voy a usar en su contra, porque son argumentos que he ido recapitulando, pero a veces uno quiere ir más artístico y tampoco se mete tanto en la vida de todo el mundo, sino que deja que el momento fluya. Yo por ejemplo este año quisiera ganarme la Red Bull sin decir ni una grosería (esta entrevista se realizó semanas antes de la Red Bull Batalla, que tuvo lugar en Bogotá, la cual ganó sin decir una sola palabra soez), puede que salga, puede que en un momento uno se acalore, pero mi plan sería no decir ni una, creo que sería un bonito reto lirical, artístico, poético, demostrar el léxico dentro de lo competitivo”.

¿Siente que entre los países hay niveles diferentes?

“Sí hay muchas características distintivas entre los países, por ejemplo en España son más de darle profundidad a la rima, acá en Latinoamérica somos más de darle forma. En Chile son más métricos”.

Juan Camilo Ballesteros Bermúdez, más conocido como Valles T, es una de las voces más representativas del freestyle en Colombia. FOTO <b>cortesía</b>
Juan Camilo Ballesteros Bermúdez, más conocido como Valles T, es una de las voces más representativas del freestyle en Colombia. FOTO cortesía

¿Quiénes están en el pico de la rima hoy?

“No sé, cada quien tiene sus características, su superpoder, por así decirlo. Decidir actualmente quién es el más importante es muy difícil, porque la escena cambia mucho. Puede que hoy seas la bestia en Colombia y mañana vas a un torneo en México y te sacan en primera ronda. Más bien se puede decir que los duros de las técnicas están por los lados de Chile; los duros del punchline están en México; los duros del flow están por los lados de Colombia, del Caribe; los duros de la puesta en escena están en Argentina; los duros de las barras y las líricas profundas, de comparaciones, están en España”.

¿Qué opina de ese campeonato de FMS Interncional que ganó Larrix, de Argentina? ¿Sí era de él o era de El menor?

“Yo creo que Larrix fue más contundente de toda la jornada, en todas sus batallas también fue el mejor. Cuando alguien va a ganar se le nota desde el principio, desde las primeras batallas ya va arrancando duro. Siempre pasa eso”.

¿Eso en qué va?

“En la confianza”.

¿Cree que el público también influye en el resultado de las batallas? Lo pregunto por la batalla de esa FMS entre Larrix y Chuty...

“Sí, porque siento que de argumentos, Chuty tenía muchas cosas para responder, pero se abrumó por la presión del público. Y por más que sea un animal, por más que se un rapero que tiene mucha experiencia, se abrumó, y se fue en picada. La presión que el público le ejerció, los chiflidos, lo desestabilizó, lo desconcentró. Más emocional que argumentalmente, porque yo siento que él tenía cómo argumentar, porque él es un pelado muy inteligente que siempre va con sus ideas claras, sabe de la narrativa política de Argentina, por ejemplo”.

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Y cómo se prepara para intentar que un chiflido, o una rima que tira datos personales, no lo afecte...

“Creo que todos tienen sus tecnicismos para manejarlo, pero yo sí siento que ahí falta un departamento de apoyo psicológico, porque esto es un juego mental. Esto es como el ajedrez, que es totalmente con la mente, con el cerebro. Por más que uno no tenga que correr, por más que uno pueda comerse un McDonald’s y luego ir para la batalla, no significa que no sea un acto exigente. Esto es como un deporte de alto rendimiento, el asunto es que se juega con la mente. Y ahí no hay un departamento psicológico que atienda a los muchachos cuando se acabe la batalla.

¿Por eso Aczino y Chuty han durado tanto tiempo, porque han sabido estabilizar sus vidas?

“Creo que sí. También el hecho de ya ser hombres de hogar hace que también sean más estables a la hora de tomar decisiones que llegan con la presión de un boom o de un prime; canalizan mejor sus energías, porque si uno se pone a derrochar la energía en un momento de peak, en vez de invertirla en trabajar más, pues se puede echar a perder. Los demás que le han pegado al prime han sido puros peladitos que no tienen ningún tipo de responsabilidad. Entonces, claro, ¡bum, bum! Veinte años y ya están verificados en redes sociales con tres millones de seguidores, con tiendas regalándole de todo... eso desestabiliza muy fácil a un pelado que viene del barrio, de rapear en una esquina”.

¿Cómo ha hecho usted para soportar estos años? ¿Qué ha aprendido? ¿Le ha dejado buenas ganancias, ha podido mejorar su calidad de vida?

“Realmente ha sido una industria que se capitalizó tan rápido, que todo el mundo empezó a ver cuál era su rol. Entonces a los que ya no les daba batallando, se fueron directamente a reaccionar en Youtube y Twitch, monetizaron por ahí, acomodaron su marca y su show digitalmente. Otros se pulieron a seguir batallando, empezaron a buscar managers y también apareció una horda de managers con ganas de coger freestylers, porque sabían que había un 20 por ciento de ganancias. Y los que no estaban con managers pues empezaron a directamente hablar con los que hacían los eventos, a muchos le dieron en la cabeza al principio. Lo que yo hice fue ir aprendiendo de todo un poquito”.

¿Pero formó equipo?

“Sí, yo siempre tuve a un colega cerca y a un par más. A uno lo tenía cogiendo todo lo que saliera de mí en batallas de videos para que lo subiera a mi página de Facebook y nosotros poder monetizarlo ahí, y tenía otro que estuviera pendiente de los correos para poder aterrizar las negociaciones”.

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¿Las rimas se registran con derechos de autor?

“No, de eso encargaría un publishing, de recoger todas tus regalías de lo que hiciste allí, pero bueno, es un tema más profundo de la industria musical. Tú lo que estás vendiendo es una presentación artística de la cual ellos cogen los vídeos para monetizarlos. Aunque no esté la cláusula por escrito, ellos al pagarte, ya tú les estás dando los derechos de que exploten ese contenido. Yo lo que hice es que como no había cláusula firmada, pues ellos la pueden explotar, pero yo también, y empecé a monetizar por Facebook. Entonces yo a veces llegaba de cobrarles 3.000 dólares por fecha y de hacer una gira de cuatro o cinco fechas con ellos y llegar a casa y encontrarme otros 3.000 dólares de solo Facebook. Ahí era disciplina, trabajo y ganas, porque a fin de cuentas son herramientas que están ahí pero no cualquier rapero va a invertir en un abogado para que no le hagan chancuco por un contrato”.

¿Así funciona con Red Bull y FMS?

“Red Bull ya tiene cláusulas donde uno les da los derechos y ellos explotan ese contenido, entonces ya ellos te pagan un feed por cada ronda de una competencia, según avances, vas ganando dinero. FMS no hace lo mismo; cuando me siento con FMS, con el contrato, me siento con los abogados y le saco las tripas a ese contrato. Me tocó ir aprendiendo a medida que llegaba a una negociación diferente. Intenté tener un manager que no me funcionó; intenté tener una manager que luego no me gestionó un vuelo que me compraron horrible, con una escala que era perjudicial para la salud, no dormía ni siquiera. Y desde ahí aprendí a manejarme solo, imitando el modus operandi de todo el mundo también, de los goat (los mejores), de los que estaban con sus parejas y todo, hace cuatro años estoy con mi nena, a la cuál le expliqué cómo se maneja el negocio y ahora ella cierra los negocios y le doy un porcentaje, aparte de que tiene un sueldo base por manejarme la agenda”.

Eliminó todas las preocupaciones...

“Sí y ya me encargo de ejecutar bien, de ser puntual, de estar aquí sobrio, de ser profesional”.

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