Si no ha bailado esta canción al menos la ha escuchado en algún diciembre: Vamos a brindar por el ausente / que el año que viene esté presente / vamos a desearle buena suerte / y que Dios lo guarde de la muerte.
Ese era Pastor López, el “Indio”, uno de los artistas referentes en la música tropical nacional y cuyas canciones, interpretadas desde finales de los 70, se escuchan como eternos himnos para bailar y cantar el último mes del año o en alguna viejoteca del fin de semana.
Su apodo se lo dio un presentador en Barranquilla cuando él y su orquesta ganaron en 1979 el Congo de Oro, “el indio maracucho Pastor López”, dijo en su momento, “y a él le gustó”, aseguró quien fuera su primer director artístico en Medellín, Hernán Darío Usquiano.
El apelativo le agradó tanto que “se mandó a hacer para cada dedo un anillo de oro con la cara de un indio diferente y la gente también se los regalaba”. Con esas argollas hay muchas historias, como la vez que en Cúcuta se las robaron. Luego de que la noticia se regara por la ciudad y de que López pusiera el denuncio, “los ladrones lo identificaron y le devolvieron sus anillos”, anotó Usquiano.
Su historia
José Pastor López nació en Barquisimeto, Venezuela, el 15 de junio de 1944. Allí en el país vecino empezó a cantar música llanera, EL COLOMBIANO registró en 1967 que comenzó su carrera como profesional haciendo parte de las orquestas de artistas tropicales como Aníbal Velásquez, Nelson Henríquez y Emir Boscán. Con esos grupos se dio a conocer en Colombia hasta que en 1973 creó su agrupación Pastor López y su Combo.
Más cantante que compositor, hizo éxitos de Juvenal Viloria (La hamaca raya), Víctor Gutiérrez (Golpe con golpe) y Mike Char (Mi compadre Villanueva). En la década del 90 llegó a Medellín y regrabó en Discos Fuentes melodías como Las caleñas, El ausente, Linda antioqueñita y Traicionera. “Nosotros teníamos aquí una licencia de la compañía venezolana llamada Velvet, pero se terminaron los permisos y lo que hicimos fue traerlo a él y grabar otra vez todo el catálogo y muchos temas nuevos”, cuenta Ángel Villanueva, director musical de Discos Fuentes.
Vivió en esta ciudad entre 1994 y 1999, también en Pereira, en Rionero y en Cúcuta, donde se radicó definitivamente. Pocos sabían que era de la nación vecina, porque siempre sonó como local. Colombo-venezolano, se catalogaba, “a este país lo quiso mucho –recuerda Usquiano–. Entre lo poco que compuso está la canción La cumbia, un tema que le dedicó a Colombia”.
De Venezuela para el mundo
En el libro Sonido sabanero y sonido paisa, el estudio sobre la producción de música tropical de Medellín, escrito por el investigador Juan Sebastián Ochoa, se reconocen tres tipos de música popular decembrina: la parrandera, esa de doble sentido; la sabanera, con sonidos costeños, y la paisa, en la que se destacaron Gustavo “El loco” Quintero y Rodolfo Aicardi. Aclara el autor que ese estilo tropical antioqueño se vio muy influenciado por Venezuela y especialmente por Pastor López.
Desde los 40, los grupos del país vecino como La Billo’s Caracas Boys y Los Melódicos tocaban música colombiana, hecha en la costa norte, de una forma particular, “con figuras rítmicas muy esquemáticas para todas las canciones. Cuando aparece él, a finales de los 60, introduce este mismo conjunto pero con un formato más pequeño, una agrupación menor que la de estas grandes orquestas. Ese mismo tipo lo usó Rodolfo Aicardi y ahí comienza un sonido paisa mezclado con el venezolano”.
Por eso, y si no fuera por los timbres de voz, las canciones de Aicardi y López podrían parecer de un mismo artista y seguro más de uno los habrá confundido, precisó el investigador.
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Fiestero y buen amigo
Los ritmos musicales que interpretó durante toda su vida fueron el fiel reflejo de la personalidad de Pastor López. Sus cercanos lo recuerdan como un tipo recochudo, dicharachero, muy querido y divertido. “Le gustaba el trago, lo primero que hacía antes de grabar en los estudios de Discos Fuentes en Medellín era tomarse, con amigos, media de aguardiente para calentar la garganta”, cuenta Usquiano.
Se la llevaba muy bien con quienes eran su competencia directa, los otros artistas tropicales que luchaban por conseguir el éxito del momento: Rodolfo Aicardi y Gustavo Quintero.
Anécdotas entre los tres hay muchas, coincidían en conciertos y giras y compartieron tarima en muchas ciudades. En la biografía de Rodolfo Aicardi, escrita por Diego Londoño, este cuenta que una vez cuando se encontraron en la Feria de las Flores, Aicardi le quitó sigilosamente uno de los tantos anillos que tenía López en la mano derecha cuando se saludaron. “Y salió corriendo hacia su camerino y Pastor López detrás: Rodolfooo, enano... devolveme el anillo”, gritaba.
“Ya allí, los dos juntos echaron chistes y se divirtieron para calmar las ansias. Luego un abrazo, un golpe cariñoso en la espalda y cada uno a dar lo mejor con sus voz y sus canciones”, cuenta el libro.
Otro gran amigo fue Jairo Paternina, la primera voz que tuvo El Combo de las Estrellas.
Las historias con El Loco
Consuelo Ruiz, esposa de Gustavo Quintero, vio a Pastor López el año pasado en un evento mano a mano entre Los Graduados y la orquesta de El Indio, “me dio el pésame y conversamos mucho”, contó.
Era con uno de los artistas con quien más se encontraba en giras, “entre ellos no había rivalidad alguna, era una amistad muy bonita y de esos que viven mamando gallo (bromeando) todo el tiempo”.
Gustavo le decía “perro” a Pastor, porque le parecía que su nombre era perfecto para una mascota. “Imagínese al Loco –cuenta Consuelo– tocándole la puerta del hotel duro y ladrándole como un perro, Pastor salía y le decía ‘Loco, déjame dormir, ándate a dormir vos también’ y así se la pasaban, broma de lado y lado se querían mucho. Gustavo le echaba también cantaleta, a él y a Nelson Henríquez por el tema del traguito”.
Sus canciones en vivo
Tantos éxitos tenía el también llamado “Señor de los anillos” (ya se imaginarán por qué), que era de los pocos músicos que organizaba un repertorio para cada concierto. “Se preocupaba mucho por la presentación personal de su orquesta y además hacía una lista de temas para cada ciudad, entonces lo que interpretaba en Medellín, en Bogotá o en Los Ángeles, Estados Unidos, era diferente”, señaló su director artístico. Mientras aquí cantaba Mi Medellín o Linda antioqueñita en Cali era prioridad Las caleñas, por ejemplo.
En esa canción, precisamente, el ingenio y visión de Pastor López para construir éxitos era notorio. La melodía original se llamó Las limeñas, composición de Walter León, López le pidió autorización a León para cambiarle limeñas por caleñas y así quedó.
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Sus últimos años
En 2010, justo en diciembre de ese año, Pastor sufrió un infarto y fue intervenido en Bogotá de una operación a corazón abierto. Después de recuperarse no dejó ni de cantar ni de presentarse en vivo.
El último concierto en el que se vio en Medellín fue en diciembre de 2018 cuando cantó sus éxitos en La Verbena. Nunca se quedó quieto, hasta grabó una el año pasado que se llamó Por qué me quieres Colombia.
El pasado 2 de abril ingresó a la clínica del Norte en Cúcuta, en donde se le diagnosticó una lesión isquémica cerebelosa bilateral. Fue ingresado a la unidad de cuidados intensivos en coma con soporte ventilatorio y con pronóstico reservado. Falleció este viernes, al finalizar la tarde.
Su música seguirá vigente porque, como explica el investigador Ochoa, así muchos niños y jóvenes no sepan quién canta El Ausente, la han escuchado, bailado y cantado con su familia en diciembre. Todo es como un rito que prevalece, “es un mes en el que se repiten las novenas, la natilla, los buñuelos y con la música pasa lo mismo, hay que volverla a escuchar para activar el ritual”.
Así que cuando suene Tantas caleñas tan lindas que hay/ y yo no sé a quien mirar/ tanta guapita para besar/ y yo no sé a quien llamar, recuerde que es Pastor López, el rey de la música tropical, el que lo está poniendo a bailar.
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