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Maestro, pionero y referente son tres palabras que definen la esencia de Germán Castro Caycedo.
Periodista, pero ante todo cronista, el también escritor se sumergió en la turbulencia política y de violencia del país a través de sus textos, libros y especiales en la televisión. Sus trabajos no solo generaron conversación, controversia y denuncia, sino que se convirtieron en un espejo para varias generaciones del periodismo colombiano.
“Fue un pionero en mostrarnos el país profundo, el de las fronteras, de las regiones más marginadas y como cronista nos mostró los problemas de la corrupción, de la violencia, de los niños de la calle, hizo mucho periodismo de investigación y después, a través del programa de televisión Enviado Especial, innovó al sacar las cámaras de los estudios y hacer periodismo desde las selvas”, destaca el docente y periodista Juan Gonzalo Betancur, que considera a Castro Caycedo como uno de sus grandes maestros, con quien compartió en la Fundación Nuevo Periodismo, ahora Fundación Gabo.
A la par de su oficio en el periodismo, en el que se inició en 1962 como enviado especial de la revista El Ruedo de Madrid, adelantó su labor como escritor (en total publicó 34 libros).
En 1966 pasó a ser redactor del diario La República y, un año después, en 1967 se convirtió en reportero y cronista de El Tiempo.
El mismo Germán Castro Caycedo, en entrevista en 2012 con EL COLOMBIANO, reconoció que su consagración como periodista y escritor llegó en 1976, cuando publicó su primer libro: Colombia amarga.
“Más del noventa por ciento de mis libros han salido de titulares de prensa y televisión, como La muerte de Giaccomo Turra, Karina y mi alma se la dejo al diablo, historia que salió de una fotografía de El País, de Cali, y en la que duré cuatro años de investigación, porque buscar la gente en la selva es difícil”, recordó en la entrevista publicada por este diario.
A la pregunta cuál es su mejor libro respondió sin dudar que Perdido en el Amazonas. “Antes pensaba que era Karina y Mi alma se la dejo al diablo. Tengo que ser sincero, he tenido mucha suerte con los libros, todos han caminado muy bien, pero Perdido en el Amazonas es una historia extraordinaria”.
Como consejo dejó la frase: “con una buena reporte ría no hay que inventarse ni una coma”. Dice que toda novela tiene un soporte de realidad.
De los medios impresos dio el salto a la televisión con el programa Enviado especial, del que se emitieron 1.018 capítulos, de media hora cada uno, de periodismo de investigación y denuncia.
El profesor Betancur dice que Castro Caycedo era un gran entrevistador “tal y como él lo decía, con personas que el Estado y la sociedad, consideraba bandidos”, al destacar que fue todo un maestro, solo para estudiantes y periodistas, sino para sus lectores.
Entre sus pasiones estuvo la tauromaquia y los deportes, tanto así que les siguió los pasos a los deportistas colombianos que se empezaban a destacar en las principales competencias internacionales.
La periodista y escritora Patricia Nieto dice que deja una colección abundante de libros “para entender este país”.
Castro Caycedo falleció este jueves en Bogotá, tras una compleja enfermedad en el páncreas. Deja un legado, de enseñanzas y experiencias que marcaron el periodismo.
1940
Nació el 3 de marzo en Bogotá, pero desde muy niño se fue a vivir a Zipaquirá, Cundinamarca.
Se inició en el periodismo en 1962, cuando fue contratado como enviado especial de la revista El Ruedo de Madrid. En 1966 pasó a ser redactor del diario La República.
1976
Alcanza su consagración como periodista y escritor con la publicación de su primer libro Colombia amarga. En 1978 edita Perdido en el Amazonas, en 1982 Mi alma se la dejó al diablo, en 1985 El Karina, en 1988 El Hueco y en 1989 El Cachalandrán Amarillo.
1976
El mismo año en el que debuta como escritor se vinculó a RTI Televisión, donde produjo y dirigió, durante 20 años, el programa Enviado especial. Fueron 1.018 capítulos, de media hora cada uno, cada 8 días, de periodismo de investigación y denuncia.
1999
Sus publicaciones fueron galardonadas con 11 premios de periodismo nacionales y 8 internacionales, incluyendo en 1999 el Premio Rodolfo Walsh, que le fue concedido por su libro El Karina.
Y el Premio de Periodismo Planeta en 2005 por Que la muerte espere.
2019
Año en el que edita su último libro Huellas. A este lo antecedieron títulos como El Palacio sin Máscara (2008), Objetivo-4 (2010), Operación Pablo Escobar (2012), La Tormenta (2013), Nuestra Guerra Ajena (2014) y Una Verdad Oscura (2017).
El escritor y periodista Carlos Mario Correa define a Germán Castro Caycedo como “reportero viajado, caminado y testimoniado”. Recalca que la base de sus crónicas y libros eran los testimonios y la documentación, básicamente de artículos de prensa.
“Tenía una narración sin ambición literaria, muy cuidada, descriptiva y ambientada sin necesidad de novelar o filosofar. Nunca tuvo la pedantería del novelista”.
Recuerda que sus artículos, además de los testimonios y documentos, estaba nutrida con sus vivencias del diario de campo, con su propio trabajo de reportería.
“Castro Caycedo no solo es el padre de los reporteros en Colombia, sino el Latinoamérica”, recuerda el profesor Carlos Mario Correa.
Periodista, apasionado por el cine, la televisión y el fútbol. Egresado de la U. de A, y envigadeño de nacimiento y residencia.