Regresar a Caracas, más de 50 años en el tiempo, fue el viaje que escogieron el rapero venezolano McKlopedia y el productor y percusionista Orestes Gómez para conseguir una serie de buenos samples para su nuevo disco, Dealers en Caracas. Tenían en mente un álbum de hip hop que supusiera un reto sonoro, no querían sacar música que sonara a “más de lo mismo”, cuenta el Mc caraqueño desde México, donde vive hace seis años.
“Sentimos que es necesario para la música latina, especialmente para el rap y la urbana, que existan caras que busquen hacer algo fuera de lo común. Queríamos ser el lado contrario, la contraparte”, añade el artista, cuyo nombre de pila es Ramses Meneses y quien se abrió un camino en el hip hop a través del freestyle y las batallas de gallos hace más de una década.
Junto a Gómez se pusieron a excavar en el pasado de la tradición musical de su país, entre discos con los que habían crecido, y se toparon con Dinner in Caracas y Dinner in Caracas Vol. 2, álbumes que se publicaron a mediados de los cincuenta y los sesenta. El autor era Aldemaro Romero, uno de los compositores predominantes de lo que se llamó la Onda Nueva, una fusión entre joropo y jazz, dentro del cual se destacaron otras figuras como Vytas Brenner y Gerry Weil.
A lo que llegaron fue Dealers en Caracas, un disco que terminó siendo, en parte, un homenaje a Romero, “un genio”, apunta McKlopedia. Todos los samples del disco son de autoría del músico venezolano que falleció en 2007 y buscaron que su nuevo abordaje de estas canciones fueran una contraparte a las canciones originales.
“Pudimos haberlo hecho desde un enfoque más tradicional, pero preferimos usar onda nueva porque sentíamos que no tenía el valor justo. Era música demasiado avanzada en su época y creíamos que era la vía correcta para poder mezclar la tradición venezolana con el hip, la calle y con todo lo que el rap significa”.
La canción 1,2,3 se basó en Ella se Fue, que trata sobre una ruptura amorosa, “pero esta la usamos para dar las razones por las cuales vivir”, señala sobre esa otra cara que buscaron con sus nuevos temas.
Trabajaron con una original de Romero llamada Barlovento. Cuentan que es el nombre que lleva una zona en el estado Miranda en Venezuela. “Esa canción se convirtió en Promesas Rotas”, pero en este caso buscaron que se relacionara con la Barlovento original, “porque es enigmática, con demasiadas historias, un lugar difícil”.
Un recorrido
Se propusieron, a través de este disco también, hacer un retrato de las ciudades americanas, pero no necesariamente otorgándole un tema correspondiente a Buenos Aires, Bogotá o el D.F., su forma de hacerlo fue a través de sonidos.
Cuenta Gómez que se trató de una búsqueda rítmica que empezó a tomar forma desde hace cuatro años. Aunque indican que hay canciones que se acercan más al rap oldschool de Nueva York o que suenan un poco al jazz europeo. “En Latinoamérica tenemos muchas cosas en común que se repiten en ciertos países, ciertos ritmos venezolanos que tienen fórmulas rítmicas similares en Perú, Colombia o México”.
En esta producción usaron percusión en playas de Venezuela con músicos autóctonos de diferentes zonas del país. Eso es evidente en Agua, que en cuanto a la letra tiene dos fragmentos: la primera en la que precisamente hace un recorrido por varias playas venezolanas. En la segunda mitad todo cambia, “es un recuento del caracazo”, un episodio de protestas y violencia que sucedió en Caracas en 1989.
Un recorrido histórico y sonoro para entender varias caras de Latinoamérica