x

Pico y Placa Medellín

viernes

0 y 6 

0 y 6

Pico y Placa Medellín

jueves

1 y 7 

1 y 7

Pico y Placa Medellín

miercoles

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

martes

2 y 8  

2 y 8

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

3 y 4  

3 y 4

language COL arrow_drop_down

50 años después vuelven a publicar Te quiero mucho, poquito, nada, la primera novela de Félix Ángel

Hace cincuenta años la novela desató un huracán de críticas. La editorial Eafit la rescató y la puso en circulación.

  • Desde mediados de los setenta el autor reside en la capital de los Estados Unidos. Foto cortesía.
    Desde mediados de los setenta el autor reside en la capital de los Estados Unidos. Foto cortesía.
13 de octubre de 2024
bookmark

El destino no hace acuerdos ni concesiones. Y es caprichoso. Por ejemplo, hay libros que tienen un verano de ventas prometedor, pero son olvidados apenas los reflectores pasan a nuevos títulos. Y hay otros, por el contrario, que tropiezan en su recorrido comercial, pero los años les confieren un aura de leyenda o de referencia obligada para algunos grupos de los lectores. Este último es el caso de Te quiero mucho, poquito, nada, la primera novela del artista plástico y escritor Félix Ángel, que la editorial Eafit reeditó luego de medio siglo de su publicación.

Le puede interesar: “Medellín es un referente internacional gracias a su apuesta por la cultura y los libros”: Irene Vallejo

En el momento de su primera publicación, el libro de Ángel –del que se imprimieron mil copias– por su contenido homoerótico, provocó un sismo en Medellín. El autor recuerda que cuando lo veían los conductores detenían los carros, bajaban las ventanillas para insultarlo. También, que la gente del mundo de las letras guardó silencio ante las campañas de desprestigio y los miembros de los círculos artísticos cuestionaron su incursión en la literatura. A pesar de esto, el libro se convirtió en un referente para los estudios sobre la homosexualidad –sexualidad diversa le dicen ahora– y su relación con el arte.

Radicado en Estados Unidos, Félix Ángel conversó con EL COLOMBIANO sobre este segundo tiempo de Te quiero mucho, poquito, nada.

Hablemos de la experiencia de la primera edición de Te quiero mucho, poquito, nada...

“Este libro comenzó muy mal, porque inmediatamente la sociedad de Medellín lo rechazó. Nosotros los antioqueños no somos dados a reflexionar mucho sobre las cosas, y por eso tenemos la sociedad que tenemos. Sin embargo, con el paso del tiempo, cierta gente se fue encontrando con el libro y consideraron que leerlo era una experiencia que valía la pena, sobre todo al compararlo con la realidad que vivían en Medellín”.

Usted fue quien pagó por la primera publicación. Incluso llevó algunos ejemplares a librerías de Medellín. Hablemos de esa reacción del público y qué pasó después...

“De entrada sabía que no iba a encontrar editorial. Inclusive, había una editorial en Medellín que publicaba libros progresistas, pero yo conocía a la gente y sabía que no iban a aceptar el libro. Decidí pagarlo yo mismo. Vendí grabados para reunir dinero y también vendí el libro por anticipado a algunos amigos. Lo llevé personalmente a las librerías, pero como a los 8 o 10 días, todas las librerías me lo devolvieron. Algunas incluso muy ofendidas porque se habían dado cuenta de que era un libro “obsceno”. La única librería que lo aceptó fue la librería Aguirre, y Alberto Aguirre, en paz descanse, le dedicó un programa de radio en la Universidad de Antioquia donde lo calificó como ‘la obra literaria más importante que se había escrito en los últimos 10 años en Colombia’. Pero fuera de eso, la reacción fue muy negativa”.

Le recomendamos leer: Hotel Nutibara, 79 años después su gloria es un fantasma

Este rechazo, ¿fue lo que lo llevó a irse a vivir a los Estados Unidos definitivamente?

“No fue simplemente una reacción al rechazo, pero el rechazo me ayudó a ver muchas cosas con una claridad que antes no tenía. Básicamente, me di cuenta de que en Medellín no había futuro para mí como creador. No quería gastar mis mejores años peleando una batalla que no tenía chance de ganar. Vi que el ambiente cultural allá era tan estrecho que no tenía futuro, así que decidí irme. Ya había estado en Estados Unidos tres veces antes por diversas razones, y encontré que era un país con un ambiente mucho más abierto y plural. Me pareció que ese era el lugar donde podía desarrollarme como creador”.

¿Cree que esta segunda edición es una oportunidad para que la novela encuentre nuevos públicos? ¿Cómo cree que el público de ahora leerá la novela?

“Nosotros en Colombia seguimos siendo lo que somos. Adoptamos posiciones que otras culturas más fuertes asumen, pero la aceptación de la diversidad sigue siendo un tema complicado. La novela sale en este momento como si saliera por primera vez, porque han pasado 50 años y muchas generaciones no la conocen. Aunque el libro ha sido tema de estudios y artículos, es un segmento muy reducido de la sociedad. Para que haya un verdadero cambio, debe llegar a las personas comunes y corrientes. No sé cómo será la reacción del público esta vez, porque en Colombia hoy en día la gente ha perdido interés por lo serio en la creatividad. El primer ingrediente para cambiar es querer cambiar”.

El empleo que buscas
está a un clic
Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD