El antioqueño Jacobo Cardona Echeverri acaba de ganar con su primera novela, Las vidas posibles, la edición 14 de la Bienal Internacional de Novela José Eustasio Rivera que se entregó en Neiva hace un par de semanas.
El Colombiano dialogó con este antropólogo de corta pero prominente carrera literaria (Ha ganado premios nacionales de poesía y becas de creación en crítica y guión) sobre su ópera prima, que nació de su experiencia como docente en la comuna 13 de Medellín y que teje una historia de exclusión, travestismo y violencia.
¿Qué vidas son posibles para Jacobo Cardona Echeverri?
“Solo puede vivirse la vida de una manera. Pero ese único camino puede estar lleno de trenes descarrilados, noches de mariachis borrachos o habitaciones vacías. Eso, al menos, es lo que dice la física cuántica”.
¿Cuál es el universo literario del que se ocupa?
“El de las secretarias o ingenieros de minas que escriben poemas cuando nadie los ve”.
¿Por qué la literatura?
“Por la ambientación. De pequeño tenía a la mano tanto juguetes como libros. Los juguetes me han abandonado, los libros no”.
¿Que le aportó la antropología en la novela?
“Yo estudié antropología porque quería ser escritor y cineasta. La antropología me ayuda a ver, a unir las cosas que aparentemente no pueden ser unidas, en hallar en los gestos más sencillos el probable talante moral de un individuo, su respectiva cuota de oscuridad”.
¿Qué problemas sociales de Medellín aborda en la novela?
“Violencia educativa y patriarcal. También hay niños que disparan”.