Juan Pablo Urrego se queda corto en palabras para describir las emociones que experimentó el pasado sábado en el festival más importante de cine, en Cannes, cuando se anunció el premio del jurado a mejor película, para la producción colombiana Memoria.
El actor antioqueño, de 35 años de edad, estuvo ahí presente en el teatro Lumiere al lado del director tailandés Apichatpong Weerasethakul; de la protagonista, la británica Tilda Swinton; y del colombiano Elkin Díaz, esperando la decisión para celebrar.
“Es una sensación sobrecogedora estar ahí, todo pasa muy rápido, uno no tiene tiempo de asimilarlo, me impresionó mucho la reacción del público, queda uno al borde de la lágrima”, explica Urrego, que esta semana regresó de Francia para iniciar un nuevo proyecto, esta vez una serie para Amazon Prime Video.
Memoria fue elegida como unas de las 24 películas para competir por la Palma de Oro y aunque el gran premio fue para Titane, de la francesa Julia Ducournau, la producción nacional se llevó el reconocimiento del jurado.
Juan Pablo Urrego dialogó con EL COLOMBIANO, a su regreso de Cannes, acerca de este momento de su carrera con las cintas Memoria y El olvido que seremos:
¿Qué sensaciones le quedan de lo vivido en el Festival de Cine de Cannes?
“Mucha emoción, es estar en el festival de cine más importante del mundo, representando al país con una película nuestra, eso fue muy lindo, fue un momento lleno de emoción, fue una sensación sobrecogedora estar ahí, todo pasa muy rápido, uno no tiene tiempo de asimilarlo, me impresionó mucho la reacción del público después de ver la película, queda uno al borde de la lágrima”.
¿Esperaban el premio, intuían que algo bueno iba a pasar?
“Teníamos muchas expectativas, en especial de las críticas después de la premiere. En las reseñas nos dieron cinco estrellas y todas fueron muy favorables, la ovación del público solo sé que fue muy larga, algunos dicen que duró 10 minutos, así que sí presentíamos algo bonito, que a la película le iba a ir bien.
No sabíamos qué premio nos íbamos a ganar, pero todo el mundo nos decía que íbamos a ganar”.
¿Cómo llega a Memoria, cómo fue el proceso?
“Yo estaba en Medellín rodando El olvido que seremos y me llaman de la productora y me invitan a una audición para una película con un director tailandés, del que no me dijeron el nombre, les dije que claro, que era una gran oportunidad, que cuándo iba uno a tener la oportunidad de estar en una producción con un director de ese país.
Fue un proceso de casting normal, como cuatro veces me tocó viajar a las pruebas, hasta que me dijeron que el director era Apichatpong Weerasethakul y que la protagonista era Tilda Swinton, yo no lo podía creer, porque hasta el último momento no supe para qué estaba audicionando, porque todo era muy secreto.
El último paso fue una reunión con Weerasethakul, conversamos mucho, me preguntó sobre mi vida y a las dos semana me llamaron a confirmarme en la película”.
¿No conocía casi nada de la historia?
“Muy poco, en las audiciones hice dos escenas, y me contaron por encima la historia, me habían dicho que la protagonista era una inglesa o escocesa y me preguntaron cómo me sentía haciendo las escenas en inglés y les dije que no tenía problema, todo fue muy secreto hasta el final”.
¿Cuál es su personaje en Memoria?
“Es un ingeniero que le ayuda a la protagonista Tilda Swinton (Jessica) que es una mujer que llega a Colombia a visitar a su hermana y hacer unos negocios de orquídeas y empieza a escuchar un sonido en su cabeza, como una explosión, que no la deja dormir, y con mi ayuda trata de hacer ese sonido audible, para todos lo escuchen, y a partir de ese momento se establece una relación de amistad”.
Además de Memoria, es uno de los protagonistas de El olvido que seremos...
“Es un momento muy bonito para mi carrera, solo tengo palabras de agradecimiento, estoy muy feliz con lo que está pasando, con los buenos comentarios sobre El olvido que seremos, que me llenan de orgullo.
Este momento es algo que soñé: poder trabajar como actor y hacer cine, ha sido un proceso de mucho aprendizaje para mí, en especial poder trabajar con Fernando Trueba, Javier Cámara y con un gran reparto colombiano, de reencontrarme con Patricia Tamayo (ya habían estado en Las hermanitas Calle) que es una gran actriz, me quedo sin palabras para hablar de este aprendizaje, en el que absorbo mucho viendo trabajar a esos grandes”.
¿Qué tan compleja fue hacer la escena de la muerte de Héctor Abad Gómez?
“En la película todas las escenas tienen su grado de dificultad, pero esa fue la más difícil de todas por la carga emocional, fue una de las últimas que se rodaron, fue muy planeada y conversada, tuve la suerte de tener a Héctor Abad Faciolince en el rodaje, fue muy generoso conmigo, me respondió todas las preguntas que le hice y las dudas.
Ya había leído el libro, que describe muy bien ese momento, pero con sus palabras me contó cómo lo había vivido, que había dicho, que había gritado, así que para mí fue un privilegio escucharlo de primera mano y lo agradezco profundamente, me hizo el camino más fácil, aunque fue muy fuerte, de muchas emociones. En esa escena lloramos mucho, nos tocó demasiado a todos”.
¿Se sintió presionado con la presencia en el rodaje de Héctor Abad Faciolince, el personaje que usted interpreta?
“Al principio me sentía intimidado con su presencia, pero repito fue tan generoso, amable y amoroso que todo se hizo más fácil, él entendió muy bien los códigos de la ficción, porque siempre hay cosas que cambian con respecto al libro. Me ayudó mucho a aflojar eso nervios del principio”.