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Filmar a un Hitler en las montañas de Antioquia

El rodaje de la comedia Mi vecino Adolf finalizó el pasado sábado en el corregimiento Sucre, de Olaya, Occidente de Antioquia. Es una triple producción entre Israel, Polonia y Colombia.

  • Se han divulgado en redes sociales imágenes del equipo de producción en el rodaje de Mi vecino Adolf. En ellas aparecen locaciones con utilería de época, como carros antiguos –algunos de ellos han hecho parte del tradicional desfile de la Feria de las Flores– . FOTO redes sociales
    Se han divulgado en redes sociales imágenes del equipo de producción en el rodaje de Mi vecino Adolf. En ellas aparecen locaciones con utilería de época, como carros antiguos –algunos de ellos han hecho parte del tradicional desfile de la Feria de las Flores– . FOTO redes sociales
  • Filmar a un Hitler en las montañas de Antioquia
  • Filmar a un Hitler en las montañas de Antioquia
02 de marzo de 2020
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Dos casas nuevas y un jardín cerca al peaje de la variante Las Palmas, vía al aeropuerto, en Rionegro, fueron construidas para grabar la película Mi vecino Adolf, una coproducción internacional que se está rodando en Antioquia desde enero. También se usaron una vivienda del barrio Prado Centro, exteriores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia y algunas locaciones de Sucre, corregimiento de Olaya.

Parece que el dictador alemán está escondido en alguno de esos lugares, al menos en la trama. La historia ocurre en algún sitio de Colombia de la década del 60, donde vive un viejo exiliado sobreviviente del Holocausto nazi, un judío obsesionado con la idea de que el dictador es su vecino.

Los intérpretes son el actor David Hayman, prolífico actor con más de 80 interpretaciones –El niño con el pijama de rayas, Bailando la vida–, y Udo Kier, actor alemán con papeles en Armageddon y Blade, y uno de los actores favoritos de Lars von Trier y Gus Van Sant. Ambos compartieron set con el equipo de producción, técnicos y figurantes nacionales en estricto sigilo.

“Es común en este tipo de rodajes que se firmen cláusulas de confidencialidad para que lo que suceda en el set no sea divulgado”, explica Luis Guillermo Sosa, agente de cine de la ciudad, similar a como sucedió en abril del año pasado con El olvido que seremos grabada en Medellín y reservado para cualquier medio de comunicación, cerradas al público, sin declaraciones ni adelantos.

Al inicio del año

El rodaje de Mi vecino Adolf comenzó el 27 de enero. El 80 % se rodó en Rionegro, el resto se repartió. El fin de semana pasado se filmó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, donde se ambientó una ciudad latinoamericana de la década de 1960, con vestuario y mobiliario de la época. La otra parte se grabó en una casa del barrio Prado, en la que se falsearon oficinas de una embajada judía. La filmación finalizará hoy en Sucre.

Es una coproducción (Israel, Polonia y Colombia) en la que participa el equipo 2-Team Productions (ganador en Sundance 2016 por Sand Storm y del Premio del Público de Venecia 2014 por The Farewell Party), Klaudia Śmieja-Rostworowska (High Life, Mr. Jones) y Staszek Dziedzic de Film Produkcja, en asociación con Juan Pablo Lasserre, Diego Conejero y Julio César Gaviria de Vandalo Colombia y Moshe Edery, de United King Films.

En el país

Se grabó en la nación por varias razones, entre ellas la historia. Entre las décadas de los 40 y los 60, Latinoamérica recibió refugiados y prófugos de la Segunda Guerra Mundial, el Museo del Holocausto indica que entre 1947 y 1953 a la región llegaron cerca de 20.000 refugiados judíos a Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Panamá, Costa Rica y Colombia.

El país a su vez tuvo colonias judías y focos nazis. También se podía adaptar a los requerimientos técnicos. Una fuente de la producción indicó que Medellín tuvo buena oferta de actores y extras, personal técnico bilingüe, un clima ideal (con poca lluvia) e, incluso, una oferta de carros antiguos única para las escenas de época.

“Tenemos maquilladores, vestuaristas, en general, mucho talento y capacidad técnica para responder”, dijo la fuente del filme. En total, aproximadamente 65 personas trabajaron en la totalidad del proyecto y 250 estuvieron involucradas.

La película tiene un presupuesto de US $1,2 millones y, según la Secretaría de Desarrollo Económico de Medellín, le dejó una derrama económica a la ciudad de 3.100 millones de pesos. “Tiquetes aéreos, restaurantes, hoteles y diferentes capacidades que se traducen en empleo y, por supuesto, imagen de marca”, explica la secretaria Paola Vargas González.

Gana de parte y parte. Medellín, con inversión externa y la película con incentivos que le da el país y el Municipio. Mi vecino Adolf accedió a los beneficios de la ley 1556 de 2012 (Ley Filmación Colombia), en la que las producciones reciben contraprestaciones económicas equivalentes al 40 % de los gastos de servicios cinematográficos y al 20 % de los gastos de logística invertida. En los últimos años, la capital antioqueña ha ofrecido también devolución del 10 % en servicios y logística (denominado cash rebate o descuento en efectivo), aunque en esta administración aún no se ha definido cómo se seguirá entregando.

“Hay que buscar la forma ideal para que vengan productores”, indica Juan David Orozco, director de la Comisión Fílmica, entidad que apoyó la cinta en la gestión de permisos para filmación. Cintas recientes que recibieron el cash rebate fueron American Made, Cup of Love y Órbita 9, a las que se les retribuyó $1.300 millones por grabar en la ciudad y dejaron una derrama de cerca de 10.000 millones de pesos. “Se sabe que es un buen negocio económico y turístico”, señala Orozco.

Ser o no Hitler

¿Por qué se hace nuevamente una película sobre Hitler en 2020? El profesor de historia del cine Fernando Arenas cree que sigue siendo un personaje vigente y con eco. “Tiene tal magnitud histórica que no le pasa el tiempo. Sus acciones tocan el día a día, como el drama de los inmigrantes, la xenofobia o el resurgimiento de los partidos de derecha”, señala el docente de la Universidad de Medellín.

Como sucede con Pablo Escobar, reflejan a una sociedad y una época. “Dependiendo del tratamiento que se le dé al tema puede resultar sensacionalista y manipuladora o hacer una reflexión centrada en un hecho”, comenta.

“Se han realizado muchos filmes con temática nazi (ver ayuda). La industria tiende a repetirse, pero hay formas distintas de hacerlo. Lo importante es la calidad”, finaliza el profesor Arenas.

Se espera que a finales de este año Mi vecino Adolf esté terminada. Aún no se conoce la fecha exacta del estreno, pero se proyecta para que sea el próximo año.

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