La escena es espeluznante: un motociclista (en este caso Ethan Hunt, interpretado por Tom Cruise) salta por un abismo, con moto y todo, y luego despliega un paracaídas.
Ese momento, que no dura más de un minuto, se verá en la próxima película de Misión Imposibleque llegará a las salas de cine el próximo jueves 13 de julio.
Puede darle clic al tráiler para que la vea a plenitud.
Para esa escena Tom Cruise no usó dobles. Fue una acrobacia que el mismo actor armó, “todo un plan maestro”, dijo Christopher McQuarrie, escritor y director de la película.
Cruise coordinó a todos los expertos en cada una de las disciplinas para lograrla, pero también hizo lo suyo.
Wade Eastwood, director de la segunda unidad de la película y coordinador de acrobacias, confirmó que Cruise hizo un año de entrenamiento en paracaidismo avanzado, que incluyó grandes habilidades con el paracaídas y rastreo. Practicó la estabilidad en caída libre con tantos saltos (llegó a hacer hasta 30 por día, más de 500 saltos de preparación en total) y mejoró las habilidades de control de paracaídas.
La siguiente parte del entrenamiento incluyó el motocross. Construyeron una pista en la que Cruise practicó saltos largos para que pudiera hacerlo en tablas de hasta 24 metros de largo, pasar gran tiempo en el aire y que al caer tuviera estabilidad en la moto. Ahí también sumó cerca de 13.000 saltos. La idea de Cruise era ser un experto.
Dicen en la producción que no es producto de querer verse como un hombre superdotado o algo similar, “es el hombre más consciente que he conocido”, dijo Miles Daisher, otro entrenador de salto base.
La idea también con esta escena era involucrar al público y por ello trabajaron intensamente con las cámaras. Por eso, quizá, usted sienta vértigo con solo verla, porque pareciera que cayera con Tom Cruise al vacío.
Las cámaras se ubicaron lo más cerca posible del actor y también usaron drones. La clave era la práctica, “hacerlo una y otra vez y otra vez”, dijo Cruise.
Antes del salto final había que practicar con la medida de la rampa y una cantera con cajas de cartón que pudieran “atrapar” la moto. La idea, según el director, era que el actor simulara el salto: “A qué velocidad debo ir, que distancia debo recorrer”, dijo Cruise. Era también ver la trayectoria del salto, saber cómo ubicar la cámara, cuántas cámaras usar y más detalles.
El día de la grabación
La locación estaba ubicada en Noruega, la rampa la construyeron en varios meses y los materiales llegaron en helicóptero. Cruise practicó el salto al vacío en ese acantilado, rodeado de piedras, para calcular la distancia a la que debía saltar antes de abrir el paracaídas, lo hizo varias veces desde un helicóptero. Más y más práctica.
Los riesgos en una acrobacia como esa eran claros: una lesión grave o hasta la muerte. Era conducir una moto, en una rampa elevada, caer, salir limpiamente de la moto, abrir el paracaídas y aterrizar sano y salvo.
Los nervios eran intensos en el equipo de producción. Al momento de gritar: ¡acción!, el director retrocedió un par de pasos al frente del monitor para asomarse a la escena y ver el panorama completo. Cuando Tom Cruise saltó volvió a mirar el monitor y la cámara que lo seguía para asegurarse que el paracaídas abriera. “Veo un paracaídas, un paracaídas”, gritó uno de los asistentes, al director le volvió el alma al cuerpo, la escena quedó y el resto del equipo solo aplaudió y gritó con intensidad. Cruise, ya en tierra, devolvió el aplauso: “para ustedes chicos, gracias”, pero la perfección (y adrenalina) del artista pedía más: “Creo que puedo sujetar la moto un poco más”, dijo Tom Cruise y a falta de una se tiró seis veces, seis veces por un abismo.
La denominada escena más peligrosa en la historia del cine la podrá ver a partir del 13 de julio en cines, gracias a Misión Imposible: Sentencia mortal