Roberto Cabañas todavía es un acróbata del fútbol, no con los pies, sino con su manera de explicarlo. A sus 54 años de edad, tiene la misma lucidez, para expresarse del deporte rey, que tenía en el área rival para marcar goles.
Como jugador alcanzó 174 anotaciones y ganó con la selección de Paraguay la Copa América de 1979. En Colombia dejó huella en el América de Cali y adoptó a este país como su segundo hogar.
En Chile está como comentarista de la Copa América, razón por la que habló con EL COLOMBIANO de sus experiencias y del fútbol del fútbol.
¿Qué extraña de su época como jugador?
“Todo. Sacar de casillas a los defensores, ponerme las canilleras por detrás y por delante. Era el único delantero que las utilizaba así, porque me pegaban mucho. También, extraño hacer goles y las acrobacias en el área”.
¿Cuál fue el gol más bonito de su carrera?
“En 1983 jugaba con el Cosmos de Nueva York, me tiran un balón, me arrojo por él, me paso y sacó un taquito en el aire. No vi el gol, escuché que la gente gritaba. Miro el tablero electrónico y me doy cuenta que hice un gol de taco que jamás soñé ni lo practiqué. Fue puro reflejo”.
¿Qué fútbol estamos viendo en la actualidad?
“En el fútbol actual esperamos mucho más de lo que los jugadores pueden dar, porque hoy enfrentan demasiados partidos, están muy cansados. A veces hay momentos aburridos, hay una irregularidad total de un partido a otro, no sabemos si el fútbol se ha emparejado hacia abajo o hacia arriba, es una gran duda”.
¿Eso se refleja en esta Copa América?
“No es sino repetir el partido entre Argentina y Paraguay de la primera ronda. Fue un juego en el que en el primer tiempo Argentina tuvo la posesión, la calidad, agilidad, inteligencia y genialidad. Paraguay, con el 2-o en contra, salió a buscar el compromiso con la garra, el temperamento, las ganas, el hambre y pudimos empatarlo. Hoy en día cualquiera le gana a cualquiera, ya nadie gana por nombre”.
¿Y se puede ganar con puro talento?
“En la vida todo es equilibrio y en el fútbol debe ser así, no solo se gana con talento. En un equipo necesitas jugadores destructores, otros que controlen el balón, unos que trabajen por las bandas y que a ellos los acompañen genios como Lionel Messi para hacer la diferencia”.
¿Recuerda la cabañuela, la que usted inventó y con la que hizo muchos goles?
“Sí, me levantaba en el aire, como si fuera a hacer una chilena, pero de medio lado, para pegarle al balón siempre con la pierna derecha. Hoy la veo en youtube y me da nostalgia”.
¿Le gusta el momento del fútbol paraguayo?
“Mantiene la garra y ha empezado un proceso con Ramón Díaz como entrenador, un gran motivador y, aunque no juega bonito, si lo hace con garra. El paraguayo juega como vive y nosotros no tenemos cerebro, sí temperamento. Somos más de lucha y de ganas y con ese estilo nos hacemos respetar”.
¿Es James Rodríguez el mejor jugador de la historia del fútbol colombiano?
“Lo que ha hecho es muy importante, pero es que antes no había tanta exposición mediática. A mi me tocó tener de compañero a Willington Ortiz y él hacía cosas extraordinarias que difícilmente se ven actualmente, pero no había la tecnología para exponerlo”.
¿Hay poco espectáculo hoy en las canchas del mundo?
“Pues hoy en día no existe la bicicleta, sí la moto y los aviones, el fútbol es más rápido ahora, es lindo el espectáculo en sí, pero hoy en día gracias a la tecnología a los rivales se les estudia muy bien y esos lujos no son tan fáciles de hacer. Ya no es fácil jugar de esa manera, el fútbol es más físico y táctico. Además, es más comercial y debe ser más serio. Tenés que ganar para poder vender y a veces no importa cómo se gane”.