El Servicio Geológico Colombiano, SGC, reportó en la noche de este jueves 31 de agosto un temblor de magnitud 4.4, que tuvo como epicentro el departamento del Chocó, de cuyo movimiento hay registro en Antioquia, Buenaventura, Bogotá y otras zonas del país.
El SGC detalló que el evento sísmico tuvo una profundidad superficial (menor a 30 km) y se localizó a 3 Km de El Cantón de San Pablo (Managrú). Desde Quibdó, capital del Chocó, reportaron que el temblor fue intenso y prolongado. En la tarde de este jueves también se había registrado un movimiento de magnitud 3.1 el Carmen del Darién (Curbaradó), también en el Chocó.
El nuevo reporte de movimiento sísmico ocurrió a las 9:19 del último día del mes de agosto, un mes marcado por los constantes movimientos telúricos que causaron daños, justos, caos y parálisis vial debido a su magnitud. Incluso, en Bogotá, una joven falleció tras caer por una ventana durante la evacuación de varios edificios a causa de un sismo.
De hecho, tras el temblor de magnitud 6,1, que sacudió el pasado 17 de agosto los Llanos Orientales y gran parte de la región Andina del país, y las numerosas réplicas que le siguieron, algunos advirtieron la proximidad de “un gran sismo en Colombia”.
Para tranquilidad de los colombianos, el Servicio Geológico Colombiano reiteró que es imposible predecir la ocurrencia de un movimiento de tierra.
Desde el Servicio Geológico advirtieron que en el país existes algunas zonas que son más propensas a la ocurrencia de sismos. Esto porque están ubicadas en zonas de fallas activas.
“Se ubican especialmente en las regiones Andina y Caribe, Pacífico y en el Borde Llanero. Estas zonas son proclives a la acumulación de fuerzas internas que van deformando y rompiendo la roca, y de esta manera liberando las fuerzas acumuladas”, apuntó el SGC.
Además, el SGC recordó este jueves, al ser consultado por la posibilidad de que ocurra un evento devastador como el de hace 106 años en Bogotá, que “lo importante es conocer estos antecedentes sísmicos y prepararnos de tal forma que podamos minimizar los impactos en caso de que dicho sismo se dé. Esto lo podemos hacer de dos formas: promoviendo y exigiendo la construcción de infraestructura que cumplan las normas de construcción sismorresistente vigentes”.