Al excongresista Arturo Char le llegó la noche buena por adelantado. En medio del proceso que enfrenta por presunta compra de votos, al miembro del clan político más poderoso de la Costa Atlántica le dieron la noticia de que solicitaron su traslado de la cárcel La Picota en Bogotá hasta un batallón en Barranquilla.
La orden se impartió desde la Corte Suprema de Justicia, específicamente desde el despacho de la magistrada Cristina Lombana, quien quedó con el caso a su cargo tras la licencia que pidió el magistrado Francisco Farfán en medio del escándalo de la información filtrada al clan Gnecco.
Fuentes en las altas cortes le confirmaron a EL COLOMBIANO que la togada accedió a la solicitud de la defensa del exsenador de ser trasladado a un sitio de reclusión en su propia ciudad, justo en el momento en que el proceso arranca su etapa de cierre en la investigación y se tendrá que definir finalmente si se acusa por corrupción electoral o si precluye el caso.
Sin embargo, la noticia no cayó bien en algunos sectores que incluso señalaron que podría ser una jugada para favorecer al excongresista ahora que su expediente cayó en manos de la magistrada Lombana, recordada por salvar su voto frente a la decisión de la medida de aseguramiento intramural contra Char.
En su momento, la togada fue la única entre los integrantes de la Sala que se opuso a esa detención, pero el alto tribunal finalmente decidió el pasado 6 de septiembre dictar la orden de captura.
Y el 1 de diciembre, los togados ratificaron que el exsenador debía seguir tras las rejas como garantía de su comparecencia y evitar cualquier evasión o alteración del proceso judicial en su contra relacionado con un entramado de compra de votos en el Atlántico, en el que se beneficiaron él, su fórmula a la Cámara en 2018 —Lilibeth Llinás—, y la condenada excongresista Aída Merlano.
Ante los señalamientos que explotaron en redes sociales, muchos de ellos contra la magistrada Cristina Lombana, la togada en diálogo con EL COLOMBIANO fue enfática en que “los jueces se pronuncian mediante providencias y los señalamientos en mi contra son de competencia exclusiva de mi juez natural y es en ese escenario que tiene lugar la discusión y no por medios de comunicación”.
Lo que se sabe hasta el momento es que el documento del traslado de Char ya llegó al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), y desde esa entidad le aseguraron a este medio que están a la espera de realizar el traslado, siempre y cuando el Ejército confirme un cupo en los batallones para recibir a Char.
Si bien en un primer momento se habló de que podría quedar recluido en el Batallón Paraíso en la capital del Atlántico, también hay rumores de que podría llegar incluso a la misma guarnición militar en la que hoy permanece la excongresista Aída Merlano, testigo clave en el caso que avanza contra el exsenador.
“Cómo es posible que este señor vaya a un estamento militar ¿Por qué no va a una cárcel común? ¿Cuál es el privilegio que tiene el señor? ¿Es un tema de lujo o de comodidad? Aquí la justicia es para todos”, le dijo el abogado defensor de Merlano, Miguel Ángel del Río, a EL COLOMBIANO.
Y agregó que “nosotros consideramos que no hay garantías en el proceso. Esta decisión del traslado a una guarnición militar no es sino una ambientación de la solicitud de revocatoria de la medida de aseguramiento”.
Sin embargo, fuentes del Inpec también le confirmaron a este diario que el traslado de Char no será para ese mismo batallón sino que se está buscando cupo para otra parte de la costa y están a la espera del destino final para Arturo Char.
Lo único cierto es que la orden está dada y desde ya se prepara todo para que el excongresista reciba navidad y año nuevo en su ciudad.