Con el paso de las horas se conocen más detalles del cruento ataque del ELN en la región de el Catatumbo, en Norte de Santander, así como más reacciones a este portazo a los diálogos de la “paz total” propuestos por el Gobierno de Gustavo Petro.
Recientemente, dos de las figuras más cercanas al presidente se han pronunciado sobre lo ocurrido en esa región del país, que hacen recordar épocas que se pensaban superadas, pero que tristemente no han cesado y, por el contrario, han arremetido con más fuerza.
Este sábado 18 de enero, el congresista del Pacto Histórico Iván Cepeda Castro –una de las figuras más cercanas al mandatario– se pronunció ante la barbarie del ELN y calificó lo acontecido como crímenes de guerra.
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“Cada vez se conocen más detalles de la forma cruenta de la arremetida del ELN en el Catatumbo para acabar con familias, líderes sociales y firmantes de paz. Personas que están buscando ser extraídas de esa zona ante la posibilidad de que el ELN los asesine. Retireamos el llamado para que cese esta acción que no puede tener otra definición que crímenes de guerra que perpetra el ELN en la zona”, dijo Cepeda en un video divulgado por la red social X.
Cepeda comentó que como senador se une al llamado de entidades como Naciones Unidas y la Defensoría del Pueblo para que cese la violencia en esta zona del noroccidente del país. Eso sí, Cepeda también comentó que respalda “las acciones tomadas por el presidente (Gustavo Petro) para garantizar la protección en esta zona”.
El mensaje del congresista se conoce luego de que horas antes hubiera publicado en la misma red social un mensaje que decía: “Nada de lo que se haga por la paz es un fracaso, la paz se construye siempre en medio de la adversidad, y por momentos parece imposible. Cuando es así es que se debe poner en obra el mayor esfuerzo, toda la imaginación y el pensamiento. El fracaso de la humanidad es la guerra”, una frase que dejó un aire de ambigüedad en la postura del político.
Por su parte, la jefa de la delegación del Gobierno de Petro en los diálogos con el ELN, Vera Grabe, comentó en una rueda de prensa que se suspende la negociación “hasta que el ELN definitivamente decida caminar hacia la paz”.
“Se suspende el proceso hasta que el ELN definitivamente piense, si quiere, caminarle a la paz... Este país no aguanta más esos vaivenes, sino que definitivamente se requiere una decisión del ELN de si quiere caminar a la paz con este Gobierno”, dijo Grabe.
A renglón seguido, también comentó: “Esperamos mantener las dinámicas humanitarias que hay que mantener (con el ELN). Los canales de comunicación están abiertos siempre, para que el ELN comunique lo que definió”.
La frase causa confusión, teniendo en cuenta que –como bien lo han demostrado con los recientes hechos– si hay algo que parece no importarle al ELN en este momento son las “dinámicas humanitarias” a las que se refirió Grabe.
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En el Catatumbo, la región que abarca una parte de Norte de Santander y del suroeste del Cesar, se libra una guerra que se ha agudizado en los últimos días. Según la Defensoría, los enfrentamientos entre el ELN y las disidencias de las Farc dejan al menos 30 muertos, varios heridos y 70 familias desplazadas por la ola de violencia.
Los enfrentamientos entre el ELN y las disidencias de las Farc, específicamente el Frente 33, mantienen a la región en un limbo de terror. La tensión en la región del Catatumbo ha alcanzado un punto crítico, dejando al comercio paralizado, con cierres obligatorios por seguridad y una población aterrorizada.
El temor también ha obligado a las principales empresas de transporte a suspender sus operaciones, lo que mantiene a la comunidad en una especie de toque de queda, pues no hay cómo movilizarse.
La crisis en la región, si bien viene de tiempo atrás, se acrecentó tras el asesinato de una familia en la vereda La Valera. La conmoción por la violencia de los hechos alertó a la población y aumentó la presión sobre las autoridades para actuar. La recompensa de $100 millones ofrecidos para capturar a los responsables puso los ojos sobre el territorio.
Por eso, el presidente Gustavo Petro viajó ayer viernes, junto a algunos miembros del gabinete, para liderar el consejo de seguridad en Tibú (Norte de Santander). También anunció que, por segunda vez, se suspenden los diálogos de paz con esa guerrilla.
Sin embargo, las calles están vacías y reina el terror por la escalada de violencia. El fuerte dispositivo de seguridad del jefe de Estado no le da la tranquilidad suficiente a los pobladores para que salgan de sus casas.