Mientras la antigua directora del Departamento de Prosperidad Social, Laura Sarabia, se prepara para ocupar su nuevo escritorio en el Gobierno Petro, el exdapre, Carlos Ramón González se estaría proyectando para quedarse con la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI).
En ese cargo, según lo estipulado, González tendría que coordinar y desarrollar actividades de inteligencia y contrainteligencia para velar por la protección de los colombianos y con el objetivo de prevenir amenazas contra el Gobierno. En resumen, estaría a cargo de la seguridad y la defensa nacional.
Pero no sería su primera experiencia alrededor de la seguridad. Tiempo atrás, González fue escolta de Jaime Bateman, primer comandante de la guerrilla del M-19. Cuando se unió al ala política de esa guerrilla conoció a Gustavo Petro y desde entonces no ha dejado de ser uno de sus fieles escuderos.
Tal ha sido su rol junto al mandatario que incluso señalan que es un negociador y estratega que le hace fácil la vida a Petro. González estuvo casi 7 meses en el Dapre, puesto que le entregó mayor cercanía al Presidente y de paso la posibilidad de administrar un presupuesto de 6 billones de pesos.
En su momento, con la salida de Laura Sarabia como jefe de gabinete, Carlos Ramón ocupó el papel de consejero y le hablaba al oído al mandatario. Sin embargo, con el regreso de Sarabia a la Casa de Nariño, González quedará en ese otro departamento, según altas fuentes en Gobierno que hablaron con El Colombiano.
Así las cosas, González recibiría una DNI en medio de incertidumbre por posibles cambios que podrían debilitar Inteligencia Militar, así como lo relató este diario en su momento cuando se conoció un supuesto borrador de ley que le quitaba capacidades a la Inteligencia del Ejército para entregarlas al DNI.
Detrás del supuesto borrador de proyecto de ley estaría la intención de controlar toda la Inteligencia estratégica de Estado que produce el Ejército, para dejarle únicamente la parte táctica y operativa contra los objetivos habituales.
Para algunos expertos en el campo, la pérdida de capacidades y recursos en el arma de Inteligencia Militar favorecería a los grupos terroristas y de crimen organizado, así como a potenciales enemigos extranjeros.
En todo caso, al interior del Gobierno continúan los movimientos de fichas. Por ahora solo queda esperar que ubiquen oficialmente a Carlos Ramón en el DNI.