Pero el revolcón en la dirección no solo se llevó a Sanabria, sino que también le costó el puesto a la subdirectora general Jackeline Navarro, una oficial con 31 años de experiencia que había llegado como la segunda mujer en ocupar uno de los cargos más importantes de la institución.
Entérese: Las declaraciones que marcaron la dirección de Sanabria en la Policía.
De hecho, el nombramiento de Sanabria y Navarro a esos dos cargos de poder implicó despedir a 52 generales de la Policía que eran más antiguos que ellos dos y que, por reglamentos internos de la institución, tenían que salir para que dos personas más jóvenes pudieran posesionarse.
Pero, ¿qué provocó que Petro sacará a dos directivos por los que metió las manos al fuego?
Religión y torpeza política
La salida del director general estaba cantada para muchos desde que sus declaraciones como ferviente seguidor de la Iglesia Católica dejaron ver su lado más ortodoxo, uno que rayaba con los derechos de las mujeres y la comunidad LGTBIQ+ y que promovía exorcismos y retiros espirituales dentro de la Policía para hacer más efectiva la lucha contra el crimen, o “contra el mal”, como diría el general Sanabria.
Pese a eso, la decisión de sacarlo de la dirección empezó a rondar en los pasillos de la Presidencia desde una información reservada que Sanabria reveló en televisión nacional y que dejó mal parado al Gobierno.
Según él, durante el secuestro de 78 policías en el Catatumbo los campesinos que protestaban en el lugar también secuestraron al ministro del Interior y vocero del Gobierno Petro, Alfonso Prada. Para ese entonces, Sanabria volvió a reactivar una polémica que se creía saldada y dijo que los protestantes habían obligado a Prada a decir que la retención de los uniformados no era un secuestro, sino un cerco humanitario.
Esas declaraciones le costaron credibilidad al Gobierno y mandaron el mensaje de que un grupo de ciudadanos tenían la capacidad de secuestrar a uno de los políticos más importantes del país y, además, de exigir declaraciones a cambio de liberar a ese grupo de uniformados que duraron más de 30 horas retenidos. “El ministro prácticamente se canjeó por esos uniformados”, dijo en ese entonces el general Sanabria en diálogo con Noticias Caracol el 23 de marzo.
“Esas declaraciones fueron muy mal recibidas en Palacio. No porque el general lo hiciera a propósito, sino porque, intentando enaltecer a la institución y al ministro, nos hizo quedar peor. Algunos le llamaron ingenuidad, torpeza política (...)”, contó un general de la Policía tras la decisión del presidente.
Aún así, el ministro Prada aseguró que el relevo no tuvo nada que ver con esa operación. Según dijo en una rueda de prensa ofrecida minutos después de que se conociera la noticia, “no hay ningún tipo de razón fundamentada en esa operación. Solo hay gratitud para el general Sanabria y la subdirectora Yakeline”.
Pero, más allá de las movidas políticas que le costaron su retiro definitivo, lo cierto es que Sanabria ya se le había salido del bolsillo a muchos de los alfiles de Petro desde que empezó a entregar declaraciones que lo mostraban como un fanático religioso que, al parecer, no supo separar su creencia de su función como servidor público.
En una entrevista con EL COLOMBIANO –publicada en septiembre de 2022 y ya con varios escándalos en cima por sus posiciones religiosas–, Sanabria dijo que prefería “morirse antes que renunciar a nuestro señor”.
Meses después, Sanabria dijo en diálogo con la Revista Semana que el aborto y el uso del condón eran pecados mortales y que los policías debían “rezar mientras disparaban” para que las balas entraran en los cuerpos de los ilegales que, según él, están protegidos por la brujería.
Y lo mismo con las mujeres y su posición en la sociedad. El general se hizo famoso por decir que “una mujer, al lado del hombre, calla en los momentos que hay que callar y habla cuando tiene que hablar”, una idea machista que retumbó dentro de las paredes de una institución que, además, debe ser laica.
Salamanca y la anticorrupción
Así las cosas, Sanabria deja una institución fragmentada y con problemas de credibilidad que tendrá que llegar a sortear el general en retiro William René Salamanca.
Su llegada –anunciada este miércoles por el presidente Petro– generó extrañeza dentro de la institución, pero no se le hizo rara a las personas más cercanas a Petro, pues fue él quien estuvo encargado de hacer el empalme de esa institución con el saliente gobierno de Iván Duque.
Lo extraño fue que el jefe de Estado decidiera llamar a servicio a alguien que ya había abandonado las filas de la institución, una situación que no se daba desde 2002, cuando el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez nombró al general en retiro Teodoro Campo Gómez como director general de la Policía.
“Esas situaciones se dan más que todo cuando el presidente tiene gente de confianza fuera de la institución y prefiere llamar esa gente que ya conoce. Petro está en una situación difícil en la que necesita tener a alguien de su entera confianza”, dijo un general en retiro que conoce de cerca el funcionamiento de las cúpulas de las Fuerzas Armadas.
En efecto, Salamanca se convirtió en uno de los hombres de confianza del presidente desde el empalme y hasta su nombramiento como cónsul en Miami, Estados Unidos, un puesto que ocupó hasta este miércoles.
De hecho, el ministro Prada reveló que fue él el que ayudó a la entonces candidatura de Petro a estructurar la política de seguridad y a mejorar la relación con las Fuerzas Armadas.
“Trabajé con el general Salamanca desde la campaña. Es un hombre de mucha confianza del presidente Gustavo Petro y es inmensamente querido y respetado en la institución”, dijo Prada.
El nuevo director tiene una trayectoria de más de 37 años y una buena fama dentro de las filas de atacar la corrupción policial de raíz. De hecho, Salamanca protagonizó una dura batalla con el entonces director de la Policía Nacional, general Óscar Atehortúa, tras ser suspendido por 400 días en medio de una investigación que realizaba por supuestos sobre costos en horas de vuelo y narcojets de la institución.
Para ese entonces, Salamanca era el inspector de la Policía, la persona encargada de investigar las irregularidades que cometan los oficiales de la institución.
Además de eso, el general también pasó por la dirección de Seguridad Ciudadana y de varias dependencias relacionadas con la defensa de los Derechos Humanos.
Por ahora, y mientras William Salamanca se reincorpora a la institució, “asumirá en calidad de encargado el general Tito Castellanos, quien se venía desempeñando como jefe del Servicio Nacional de Policía”, trinó el presidente Petro.
Hasta ahora, la Casa de Nariño no ha nombrado a la persona que reemplazará la subdirectora de la Policía. Sin embargo, el presidente ya ha recibido críticas por despedirla a ella también, quien no tenía méritos para salir de su cargo.
Pese a eso, el movimiento es apenas normal, pues es común que cada nuevo director llegue con sus propias peticiones para ocupar ese cargo y otros que se vuelven cruciales a la hora de dirigir la Policía.
Las cifras de inseguirdad quedaron en rojo
La salida del general Henry Sanabria también se da tras conocerse pésimos indicadores de seguridad que dejaron mal parada a la Policía Nacional comparados con los índices de 2022. El secuestro extorsivo, por ejemplo, pasó de 27 casos entre enero y febrero de 2022 a 37 en ese mismo período de 2023, lo que se traduce un aumento del 72%. Otras cifras como el secuestro simple, que subió un 129%, el hurto a personas (18%) y a residencias (15%) y el hurto común (14%) también tuvieron aumentos importantes durante ese mismo período de tiempo.