Este miércoles, tras una accidentada sesión inundada de recusaciones y proposiciones de toda índole, la plenaria de la Cámara de Representantes retoma la discusión del proyecto que busca prohibir las corridas de toros en Colombia. El proyecto se encuentra en último debate y es la primera vez, tras 15 intentos, que logra llegar tan lejos.
En diálogo con EL COLOMBIANO, el representante Alejandro García, de la Alianza Verde, habla de los pormenores de la iniciativa, defiende que trae consigo medidas para avanzar en la reconversión económica de quienes subsisten de esta práctica y destaca que facilita además potenciar los escenarios en los que se realiza.
Sin embargo, reclama que persisten “jugadas sucias” para evitar su aprobación y que de por medio hay poderosos intereses. Por ello, advierte que hay quienes “no se van a quedar quietos”.
¿A qué atribuye usted que un proyecto de este calibre haya logrado llegar hasta esta instancia legislativa?, ¿cuáles son las claves de su éxito?
Es histórico llegar a cuarto y último debate. Es la primera vez que sucede con un proyecto de ley que prohíbe las corridas de toros. Con este, ya son 15 los intentos para ello. Todos los anteriores fueron fallidos y en este hay una mezcla de cosas, entre ellas, la forma cómo se ha manejado el tema.
Para mí ha sido un orgullo tener el honor de ser ponente y responsable de aprobar este proyecto en Cámara de Representantes. Ha habido un respaldo ciudadano y un Congreso renovado que, creemos, puede dar esta discusión, a pesar de que hace poco se había hundido. Lo hemos manejado de una manera tal que esto pueda salir adelante.
Algo muy valioso que tiene el proyecto –y creo que esta es la clave–, es que es acotado, permite la transición, la reconversión económica y laboral en un período de transición de tres años e insta al Ministerio de Cultura a hacer una inversión para la transformación de los escenarios subutilizados donde se hacen corridas de toros. Hoy solamente se utilizan una semana al año y el objetivo es que puedan ser convertidos en escenarios culturales, artísticos, deportivos o de conciertos, como sucede en Medellín.
¿Qué diálogos han tenido con los diferentes sectores taurinos y económicos que subsisten por cuenta de las corridas?
Considero que estos aspectos que le enumero de nuestro proyecto han logrado dar alguna tranquilidad, aunque debo admitir que no ha sido fácil. Este ha sido un debate muy duro, muy largo y con muchas pasiones. Las discusiones han sido parejas.
¿Cómo están las cargas en la plenaria de la Cámara para la aprobación de esta iniciativa?, ¿cómo cree que se desarrollará el debate este miércoles? Apenas el martes hubo una avalancha de proposiciones y recusaciones.
El martes hubo cinco horas, de las seis y media que debatimos, que se fueron escuchando a los taurinos, prácticamente, así como estrategias para retrasar la discusión de la ponencia y el articulado. Sin embargo, logramos superarlas.
Lo primero que intentaron hacer fue cambiar el orden del día. Luego quisieron posponer la discusión del proyecto. He advertido que si no se aprueba antes del 20 de junio, cuando termina esta legislatura, se hundirá. Logramos rechazar esa preposición y posteriormente hubo dos proposiciones de archivo presentadas y desarrolladas ampliamente por dos personas taurinas: los representantes Christian Garcés (Centro Democrático) y Ana Rogelia Monsalve. También las rechazamos y logramos aprobar el informe de ponencia.
Este miércoles será la discusión del articulado después de seis o siete horas de debate. Espero que hoy podamos dar una buena noticia al país. Sin embargo, hay que tener tranquilidad y paciencia para llevar este barco a buen puerto en medio de las tormentas. Es decir, van a intentarlo todo.
¿Qué otros obstáculos cree que puedan retrasar la discusión?
Apenas este miércoles nos notificaron de que interpusieron una tutela en la que pedían suspender el debate del proyecto; sin embargo, el juez la rechazó. Es normal, este tema despierta muchas pasiones y van a dar la pelea con todo lo que puedan quienes viven de esto, quienes lo sienten propio, quienes tienen ganado, entre otros. Hay gente para la que esto es un punto de honor, es su religión.
Entonces se resisten a realmente la transformación cultural, a un país donde realmente haya respeto por todas las formas de vida. Quisiera decirle a Colombia que este ya no es un espacio violencia, ni de maltrato, sino de inclusión de la ciudadanía, de arte, cultura y deportes. Soy el responsable de que esto salga adelante y estoy dando todo lo mejor para que así sea.
¿Cree que este miércoles sea aprobado el proyecto o teme que hoy sigan las dilaciones?
Hoy van a buscar dilatar, pero creo que hoy podemos aprobarlo. Espero que sí.
¿Cómo será la transición en los tres años?
Este proyecto prohíbe las corridas de toros y resulta que son la única actividad que tiene un respaldo legal y que está reglamentado por una ley de hace 20 años, el Estatuto o Reglamento Nacional Taurino. Frente a la reconversión económica y laboral se plantea que el DANE haga un diagnóstico para recopilar información de personas que directamente o indirectamente derivan su sustento de estas actividades. En conjunto con un comité, compuesto por los ministerios del Trabajo, Interior, Cultura, Ambiente y Agricultura, así como la participación de las personas involucrados, la idea es que definan hacia dónde va la reconversión.
Es decir, este proyecto de ley permite y se adelanta a algo que con el tiempo igual está pasando en Colombia, pero que algunos se siguen resistiendo con las uñas.
¿Cómo se buscan potenciar los escenarios que hoy son usados para las corridas?
Es una inversión para la reconversión de la infraestructura y para su aprovechamiento. Hoy una élite disfruta por muy poco tiempo estos escenarios, que terminan subutilizados. Las corridas de toros las permite la Corte Constitucional en lugares donde ha sido una tradición ininterrumpida y en los momentos donde se han dado anteriormente. Estos espacios podrían ser mucho más útiles para la sociedad en general y brindar un servicio cultural, artístico o deportivo.
Los taurinos dicen que vamos a acabar con el sustento de una cantidad de gente. Dígame usted ¿qué persona vendiendo mazorcas cuatro o cinco días al año va a poder vivir todo el año con esto? Acá disfrazan la discusión. Si se convierten las plazas en escenarios para más actividades le podría ir mejor a una persona que vende mazorcas.
En la medida en que estos centros tengan mucha más actividad y el Gobierno cumpla con lo que estamos planteando en este proyecto, transformamos estos espacios, generamos más oportunidades y más dinamismo alrededor de esta infraestructura cultural.
¿Cómo lograr que un asunto que es considerado incluso legalmente como cultural deje de ser tal?
Sé que es difícil dejar atrás tradiciones. Entiendo el arraigo que muchos sienten. Yo soy de Pereira, ahí vecina de Manizales. Pero creo que también es importante, en un país que quiere dejar atrás esa cultura de violencia, que digamos no más maltrato. Que saquemos a Colombia de ese listado de ocho países –junto con Venezuela, Perú o Ecuador– permiten hoy las corridas. Uruguay lo hizo hace 100 años, Reino Unido hace 200 años.
El Congreso debe atender ese clamor ciudadano. La última encuesta Datexco nos indicaba que el 85 % de los colombianos estaba en contra las corridas. Ya es hora de que el Congreso esté a la altura y por fin le podamos dar un mensaje al país por respeto a todas las formas de vida y no más violencia. Hay que entender nuestro ambiente y fauna no es para nuestro servicio, sino en convivencia con ellos. Es que acá es “toda una fiesta” alrededor del maltrato y la muerte de un ser vivo animal. Ellos sienten dolor, miedo, sufrimiento y estrés.
Acá hay muchos argumentos económicos, oportunidad de transformación de escenarios, pero sobre todo se trata de un asunto de compasión y bienestar animal. Ojalá solo por eso lo aprobáramos, pero sé que no es suficiente y hay que contraargumentar.
¿Cree que, aun cuando sea aprobado por el Congreso, el proyecto pueda ser objeto de recursos o 'jugaditas' judiciales?
Es muy posible que eso suceda. Acá estamos pisando callos de personas muy poderosas. Que no se olvide quiénes son los que van a corridas de toros, no son simples campesinos los que están criando el toro de lidia. Acá hay ganaderías importantes, familias muy adineradas alrededor de esto. Acá hay una una población con poder no solo económico, sino político, que será afectada.
Van a acudir a toda clase de estrategias y pasos que yo inclusive cuestionaría, como por ejemplo la recusación que hicieron contra mí o la tutela que interpusieron hoy. Están haciendo jugadas sucias para que esto no salga adelante. No me sorprendería que una vez aprobado siga sucediendo, pero esperamos que podamos superar esto. Pero sin duda no se van a quedar quietos.
Tras la eventual aprobación del proyecto, ¿qué viene para la iniciativa?
Una vez aprobado debe haber una conciliación para revisar el texto que se aprobó en Senado y el que se apruebe en Cámara. Para ello se confirma un comité de conciliación, se aprueba el documento final y va a sanción presidencial. Esperaríamos que las instancias del Gobierno estén a la altura para garantizar a las familias la reconversión económica y la transformación de los escenarios.
Le quiero preguntar por una crítica que se escuchó durante el debate y, que si bien es ajena a la discusión, es transversal. ¿Qué opina de que quien presida las sesiones sea el presidente Andrés Calle, hoy salpicado por presunta corrupción?
Hasta ahora no ha habido ningún inconveniente con el proyecto y con el desarrollo de la plenaria. Lo que se discutió y habló es que no es la primera vez que un escándalo se presenta alrededor del Congreso, lastimosamente. Como institución que trasciende las personas, el Parlamento debe cumplir su función ante los colombianos de legislar
También hay que respetar al juez natural, no hacer prejuzgamientos, respetar el debido proceso y la presunción de inocencia. Los colombianos están esperando que hagamos nuestra tarea: discutir esto, que si no se hace antes del 20 de junio se hunde.
Pido no seguir dilatando la discusión y darla. A mí me recusaron cuatro veces el año pasado de manera anónima, una persona de afición taurina, y demoraron cuatro meses en la Comisión de Ética esa recusación, como nunca antes se habían tomado el tiempo.
Hoy están interponiendo tutelas, van a acudir a muchas cosas y van a buscar cualquier cosa de la que se puedan agarrar para dilatar esto. Se perdería un año y medio de trabajo.