El exmagistrado de la Corte Suprema Leonidas Bustos, involucrado en el más reciente escándalo de corrupción de la justicia conocido como “El cartel de las togas”, habló por primera vez sobre el tema en entrevista a la emisora Blu Radio, donde dijo que su vínculo con el exfiscal anticorrupción Luis Gustavo Moreno fue académico y se extendió al plano personal.
Sobre el testimonio de Moreno ante la Fiscalía, Bustos aseguró que hay algunas cosas que son verdad, pero otras que son totalmente falsas. “Se están mezclando mentiras y verdades”, afirmó, y añadió que “parece ser” que el exfiscal pedía dinero a nombre suyo.
El exmagistrado aclaró que Moreno nunca lo llamó “papá”, como se indica en algunos testimonios para dejar en evidencia la cercanía entre ambos.
“Él siempre se dirigió a mí con mucho respeto. Me decía doctor. Pero no me puedo seguir refiriendo a la relación que tuve con Moreno. Soy absolutamente inocente y cualquier cosa que diga al respecto puede perjudicar la investigación”, agregó Bustos.
El exmagistrado también negó que el exfiscal anticorrupción Gustavo Moreno haya llegado al cargo por la relación que tenía con él. “Él tenía muchas relaciones, no solo la mía. Yo también me pregunto cómo llegó al cargo”, añadió.
De otro lado, Bustos negó haber conocido al senador Musa Besaile o haber tenido a cargo algún caso jurídico que lo relacionara.
“No conocí al senador Besaile y jamás me reuní con él. Él trató de hilvanar un testimonio basado en el miedo y dijo que temía por las relaciones que tenía Moreno en la justicia pero, yo nunca tuve contacto con él”, agregó Bustos.
La semana pasada la Fiscalía aseguró que Leonidas Bustos, junto con el expresidente de la Corte Suprema de Justicia Francisco Ricaurte, tenían una “organización criminal”, que operó desde 2013 y hasta 2017, para el direccionamiento de decisiones judiciales y manipulación de evidencia, al que integraron al abogado y luego Fiscal Anticorrupción Luis Gustavo Moreno, y que funcionaba mediante reuniones en la casa de Ricaurte, la de Bustos, en restaurantes y hoteles, en el país y en Miami, como sucedió a finales de 2014 en el hotel Marriot de esa ciudad.
La imputación de cargos de la Fiscalía dejó en claro varios asuntos: que Ricaurte y Bustos eran las cabezas de la supuesta organización, que el magistrado Gustavo Malo hacía parte de ella y recibió dinero de sus actuaciones, y que Moreno hacía las gestiones que se le indicaban.