En medio del debate alrededor de su fallida reforma laboral, el presidente Gustavo Petro enfiló baterías contra la senadora cristiana Lorena Ríos Cuéllar, de Colombia Justa Libres e integrante de la Comisión Séptima, a quien señaló de buscar votos “con la cruz en la mano” para luego “olvidar a Jesús, el carpintero”.
Durante su discurso en plaza pública el pasado martes el mandatario arreció en esa tesis y, una y otra vez, hizo referencias de tinte religioso contra los congresistas.
De acuerdo con la senadora, el jefe de Estado terminó por “caricaturizar y descontexualizar los textos de la palabra de Dios”, no solo irrespetando un credo, sino faltando a su compromiso de velar por la libertad religiosa.
En diálogo con EL COLOMBIANO, Ríos explica por qué respaldó el archivo de la reforma, habla de las medidas de seguridad que ha tenido que adoptar ante los señalamientos de Petro y advierte que el presidente “usa la palabra de Dios para generar discursos populistas y de odio”.
La congresista –quien se identifica como independiente y no opositora–, señala que el Gobierno no puede pasar “por encima del Congreso como si nada” y alerta que “no se pueden revivir las reformas con una consulta popular”.
¿Qué reflexión hace de la accidentada sesión en la que se hundió la reforma laboral? Hubo marchas, gritos, señalamientos del presidente...
“Estuvimos firmes hasta el último momento, porque íbamos con la verdad. Habíamos hecho un estudio juicioso, con cifras y muy estructurado. Destaco también que tuvimos las garantías de seguridad, lo que nos permitió poder estar sesionando, a pesar de amenazas y lo que circuló por redes.
La presión no fue fácil. El proceso no fue fácil. Pero en ningún momento permitimos que la autonomía de los poderes y la capacidad de legislar fueran menoscabadas”.
¿Qué consideraciones tuvo en cuenta para apoyar el archivo del proyecto?
“Era inconstitucional e inconveniente. Era regresiva para los derechos de los trabajadores. Causaba informalidad. Atacaba la mediana y pequeña empresa. Y lo más delicado, que es lo que ha sucedido con las reformas, nunca estuvo el ministro de Hacienda explicándonos el impacto en las finanzas públicas”.
Había congresistas invitados de otras comisiones, principalmente del Pacto Histórico. ¿Contra usted hubo alguna intimidación?
“Querían provocarnos. En mi caso particular, cuando di mi voto me gritaban todo el tema de ‘Jesús’, que el ‘Cristo de espaldas’. Estaban enloquecidos. Sin embargo, fue una decisión responsable y muy sustentada. Tengo la tranquilidad de haber hecho bien el ejercicio”.
¿Esos congresistas intentaron sabotear la sesión y torpedear su trabajo?
“Sí había tintes de querer torpedear la sesión. Dejarnos provocar no la vía. Pensaron que iban a ponerse de ruana la Comisión, pero no lo lograron”.
Mientras sesionaban, el presidente no escatimaba señalamientos. ¿Cómo la afectó este ambiente de pugnacidad?
“Todavía se vive. Ese ambiente hostil estuvo en su mayor furor la semana pasada, cuando el presidente me dedica un trino, y este martes y miércoles. Fue necesario que nos reforzaran las medidas de seguridad y reevaluaron nuestros estudios de seguridad, una situación que se extiende también a los círculos familiares.
Sentimos que había también una narrativa muy populista que caló entre todos los seguidores de Gobierno. Es que ahora aparecemos hasta en carteles. En mi círculo hemos estado mucho más prudentes. No estamos saliendo a lugares públicos tanto. Los mensajes en redes reflejan mucho odio”.
¿Qué ha leído? ¿Qué le dicen?
“Aparte de toda la grosería, mi mamá ha sido llamada muchas veces. Pero hay mensajes como ‘nos veremos en los sepulcros blancos’. Ese discurso es peligroso, hay un odio que hay que tenerle cuidado porque estamos en un país donde todo puede pasar”.
¿En el seno de su familia cómo han enfrentado estos ataques?
“Tuve que pedirle a mi equipo que bloqueara redes y que mis hijos no tuvieran acceso. Tuve que proteger a mi círculo familiar porque los niños no entienden. Son de tal calibre los mensajes que ellos mismos me han pedido que, por favor, esté con mucha prudencia. Tuve que cancelar mucha agenda que tenía en territorio, permanecer en casa y estar rodeando a mi hijos”.
¿Qué le diría al presidente a la luz de todos estos hechos?
“En la sesión del martes tuve la oportunidad de mandar un mensaje al presidente. Lo primero que le diría es que no soy opositora, soy de un partido independiente. He tratado de evitar la polarización. Con las reformas, desafortunadamente, los ministros llegan muchas veces imponiendo y no escuchando ni concertando. Por eso, se han caído de su peso y más cuando ninguna tiene aval fiscal.
Pero también lo bendije y le pedí que no me descalifique porque sí. Mi labor legislativa ha sido muy seria y en favor de los pobres, y el sector que yo represento es importante. Estuve en el Catatumbo hace dos semanas. Llevamos 15 toneladas de ayudas y comidas.
Fue el sector religioso el que terminó dándole de comer a la gente porque el Estado ni siquiera había dado esa provisión. El presidente intentó desprestigiar no solo mi identidad y mis creencias, sino también al sector, y ahí sí se le fueron las luces de pe a pa, como dicen”.