El presidente Gustavo Petro comenzará en julio una estrategia regional para bajarle el tono a los escándalos que lo rodean y para afianzar su presencia en territorios que desde Bogotá no puede coordinar al cien por ciento. Lo que hará es llevarse a su gabinete ministerial, a todos, a estar al menos una semana en cada región –podría comenzar por algún departamento de la Costa–, con el fin de adelantar toda la agenda desde esa zona. Este acercamiento con el pueblo, como él mismo lo llama, se da a pocos meses de las elecciones regionales de octubre y, como en las encuestas no les va bien ni a él ni a sus aliados, tiene cierto tufillo electoral.
Se vienen ajustes en la Casa de Nariño
La pelea de poder que le estalló en la Casa de Nariño al presidente Gustavo Petro está moviendo las fibras del mismo gabinete y de otras jefaturas claves. De Buena Fuente supo que el Jefe de Estado, en privado, les hizo saber a sus colaboradores que necesita firmeza con su programa de Gobierno y que, de ser necesario, hará ajustes para rodearse de personas más fieles. Su molestia es que no todos los ministros salieron a las marchas del miércoles y que en algunas dependencias de Palacio quedan personas que se han atrevido a cuestionarlo. Los cambios se harán a cuenta gotas.
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Lo que hay que ver en la campaña de Itagüí
El candidato del conservador Carlos Trujillo en su feudo de Itagüí parece algo contradictorio. Y así se lo han dicho en el municipio. Resulta que Diego Torres, la ficha trujillista, asegura en sus recorridos que Colombia está en un hueco político del que se debe salir en las regionales de octubre. “No sigamos el rumbo que tomó el país”, dice Torres. Ese vainazo es contra el presidente Petro, a quien Trujillo apoya a fondo. Por eso, la crítica le suena contradictoria, porque es el Gobierno al que su jefe impulsa y por el que él mismo hizo campaña.