La rencillla entre el Gobierno de Gustavo Petro y la administración de Dina Boluarte en Perú no termina. El mandatario respondió a la nota diplomática enviada por la Cancillería de ese Estado en la que lo acusaron de “injerencia” por cuestionar el uso de la fuerza de la Policía peruana en las manifestaciones.
“No entiendo cómo puede haber un presidente preso sin que haya sentencia en contra, que haya perdido sus funciones constitucionales, que adquirió a través del voto popular, sin que haya una sentencia de un juez penal en su contra. En esa medida, si yo me beneficié de eso (las medidas del Sistema Interamericano), ¿por qué tengo entonces que decir o callarme cuando alguien está siendo perjudicado rompiendo el Sistema Interamericano de Derechos Humanos?”, cuestionó Petro.
La declaración del mandatario se da después de que el Ministerio de Exteriores de Perú le enviara una nota diplomática a la Casa de Nariño desde el pasado 23 de enero, señalándole que “sus actos de injerencia son inconsistentes con la conducta que todo jefe de Estado debe observar en cumplimiento del Derecho Internacional” y acusándolo de cometer “un nuevo acto de injerencia” en asuntos internos de Perú.
La misiva presentada por la administración de Boluarte a la Casa de Nariño se da en respuesta a las intervenciones públicas que ha hecho Petro a favor del expresidente Pedro Castillo y en contra de la violencia en las protestas que comenzaron en diciembre.