Esta semana se conoció que el Gobierno Nacional iniciará diálogos de paz con la disidencia de la Segunda Marquetalia, al mando de Luciano Marín, alias Iván Márquez. Trascendió incluso que en la segunda semana de abril se llevaría a cabo el primer encuentro para la formalización de las conversaciones.
El anuncio fue celebrado por Pastor Alape, antiguo compañero de Márquez y firmante del acuerdo de paz que llevó a la desmovilización de las Farc, grupo guerrillero del que ambos hicieron parte.
En diálogo con El Colombiano, Alape, dirigente del partido Comunes, se refirió también al informe de la ONU y los obstáculos de la implementación del Acuerdo de Paz de 2016 y del supuesto entrampamiento en el caso de Jesús Santrich. Entre otros temas.
Se conoció que el Gobierno y la disidencia comandada por Iván Márquez iniciarán diálogos, ¿cómo ve esa noticia?
Nosotros saludamos todos los hechos que nos lleven a una mirada del desmonte de amenazas violentas para el país. Todas las aplaudimos. Lo que sí siempre llamamos la atención es que la estrategia para poder avanzar en esas negociaciones se establezca de manera muy objetiva, de tal forma que no sea un fracaso más.
Usted que conoce a Márquez, ¿cree que esta vez se desmovilice?
Es que esa situación de Márquez hay que mirarla en el contexto. El día de ayer se conoció el informe de Naciones Unidas de Derechos Humanos en el que se establece claramente que hubo un entrampamiento contra Jesús Santrich y contra todos los firmantes. Nosotros lo hemos denunciado porque todos éramos objeto de ese entrampamiento. Lo que pasa es que miraron los eslabones más débiles en cuanto a los que constituimos la última dirección de la organización.
¿Pero esta vez podría haber desmovilización verdadera?
Digamos que en ese momento fueron los miedos. Esos miedos llevaron a Iván a que tomara esa decisión tan fatal para el país y para el proceso que nos afectó mucho. Espero que esta vez no haya miedo.
Ahora, sobre la implementación de los acuerdos de paz ¿qué es lo que están advirtiendo?
Lo que venimos diciendo es que para que haya una efectiva política de Paz Total, primero debe haber implementación integral del acuerdo de paz. De lo contrario, es imposible lograr acuerdos de paz contra diversas estructuras de violencia, dado que lo que se está mostrando es un Estado que no cumple, y unos gobiernos que no asumen con seriedad el cumplimiento de los acuerdos que se han pactado.
¿En qué les han incumplido?
El presidente desmontó la arquitectura de la paz, no mantuvo la Alta Consejería como una instancia que permitía articular a todas las entidades del Estado con los compromisos en el Acuerdo de Paz, en cambio nombró una unidad para la implementación, que es una unidad que solo cumple con actividades de asesoría al Alto Comisionado. El presidente además hizo un compromiso público en marzo del año pasado, en Mesetas, frente a más de 200 firmantes de paz, de que iba a volver a montar esa Consejería y llevamos un año y el presidente no nos ha cumplido con ese compromiso. Lo mismo ocurre con el sistema nacional de reincorporación, está aprobado y este Gobierno no ha ordenado su ejecución a partir del decreto que se requiere. Por mencionarle algunos.
¿Creen que el Presidente descuidó la implementación por estar detrás del EMC y ELN?
Aquí lo que falta es una efectiva voluntad de paz del señor presidente. Un estadista establece sus equipos de trabajo, de alguna manera entrega las funciones a los ministros, a los directores de las entidades, a las agencias y demás. Es como uno conoce que funciona cualquier estadista, que le toca sacar el país adelante absolutamente en todas las dimensiones de la gobernabilidad, de la implementación y ejecución de las políticas públicas. Entonces yo creo que aquí lo que falta es voluntad.
¿Les ha afectado lo que viene pasando con la disidencia autodenominada Estado Mayor Central?
Se volvió para nosotros un tema muy grave desde el momento en que el Gobierno les dio un reconocimiento político sin entrar a negociar. Uno no entiende que el Estado colombiano haya firmado el acuerdo con una organización que se denominaba Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército y pueblo y su Estado Mayor Central, es decir su secretariado firmaron un acuerdo, hicieron dejación de armas públicamente, monitoreada por Naciones Unidas, donde se acuerda entrar con toda responsabilidad en la dinámica de la paz y en la entrada a la institucionalidad, y ahora que el Gobierno entre sin que haya un proceso primero de negociación de cómo manejarse públicamente cuando ya existe un acuerdo firmado y monitoreado por la comunidad internacional. Esa es la primera situación que nos pone en riesgo, porque aquí el grado de polarización es grande y han salido muchas voces acusar de que ese Estado Mayor Central es la misma FARC, que no nos desmovilizamos y esto ha generado, además de estigmatización, señalamientos, afectaciones a la vida de los firmantes.
¿Para las negociaciones con EMC el Gobierno debió basarse en la experiencia con las Farc?
Ninguna negociación se repite, pero sí debió tomar pautas, para no llamar protocolos, hay unas pautas de negociación que es importante tenerlas en cuenta.
¿Por qué Iván Mordisco ha cogido tanta fuerza?
Es muy difícil responder a esta pregunta excepto que es el resultado de una estrategia más consolidada de parte del Gobierno en esta negociación, lo que ha permitido es darle protagonismo a esta estructura.
¿Tiene intenciones reales de paz esa disidencia?
Hemos dicho que el diálogo es la única fórmula, hay que aplicarla estructurando de tal forma que se mantenga la iniciativa permanente por parte del Gobierno, es el Estado el que tiene que marcar pautas en este sentido y eso tiene que extenderlo hasta garantizar las condiciones de vida, de seguridad, de respeto a los derechos humanos de las comunidades.
¿Iván Mordisco es más narcotraficante que revolucionario?
Pues eso es claro, la estructura como tal se favorece en su financiación de este fenómeno, pero eso lo sabía el Gobierno. Si venimos a decir eso ahora ya cuando hay una crisis y no se tuvo en cuenta, justo cuando hay una crisis se dice, debió hacerse evaluación y análisis del tema al inicio.
A propósito de esa disidencia ¿firmantes de la paz se estarían yendo con ellos?
Sí, hay una oferta que nos ha debilitado a mucha gente, algunos compañeros se han abierto por la oferta producto de los incumplimientos del Estado. Y eso hace que la situación sea crítica y se ganen a las personas con los ofrecimientos económicos para sostenerse.
¿En qué zonas estaría ocurriendo?
En el Cauca, Guaviare, Arauca, Putumayo, Catatumbo, mayoritariamente.