Es una medida impopular, pero responsable. Es lo que dicen varios expertos sobre el incremento de $1.904 al precio del galón de diésel, que lo llevó a $11.360. El presidente Gustavo Petro sabía de las consecuencias que podía traer la medida, sobre todo para su imagen, que ya viene deteriorada en las encuestas, con apenas un 35% de favorabilidad.
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Pese a ello, el mandatario, asesorado por el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, y su equipo económico, hundieron el acelerador del aumento de los precios, una decisión con consecuencias aún inciertas. En todo el país se están registrando problemas viales que afectan la vida cotidiana de todo tipo de sectores: salud, empresarial, educativo, transporte, alimentos, mascotas, etc.
Aunque el jefe de Estado manifestó que “el país no se dejará bloquear” y que “el alza del diésel es justa porque solo se está recuperando el dinero de un subsidio que nunca se debió haber dado”, lo cierto es que las consecuencias pueden tener impacto más allá de lo económico.
El presidente Petro se está jugando una porción de su capital político en la medida en que para la ciudadanía no es tan claro que el Gobierno haya tomado esta medida por responsabilidad fiscal, aunque así lo sea. Lo que impacta al ciudadano de a pie es que su realidad se altera por el bloqueo y por el alza en los precios de la canasta familiar que se dará en adelante.
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Para analizar los efectos políticos que esto pueda generar en el Gobierno, EL COLOMBIANO conversó con la abogada y politóloga Patricia Muñoz Yi, quien es directora de posgrados de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana.
La profesora Muñoz considera que “por su capacidad de impacto, el paro camionero genera muchos efectos en los procesos de opinión pública por parte de los ciudadanos. Aquí la pregunta es cómo el Gobierno dialogará con los líderes del paro, qué tipo de acuerdos puede ofrecer o cómo puede lograr que el paro afecte lo menos posible”.
Esto último, dice la experta, “va a poner a prueba la capacidad del Gobierno para el diálogo y la concertación”. Es necesario que “la ciudadanía sufra lo menos posible. No es una situación fácil para el Gobierno. Parece ser la primera gran movilización en contra del Ejecutivo con estas características. Y tampoco hay una fórmula política”.
Por su parte, el analista político Guillermo Henao señala que el presidente Petro es “víctima de lo que el mismo impulsó durante sus últimos años como senador: bloqueos, paros y sobre todo malestar social”.
Además, Henao asegura que “Petro tiene un panorama donde sus grupos de presión crecen en la medida que se le agota el tiempo a su gobierno. Esto debido a la anticipada competencia por la silla presidencial, así que cualquier conato de inconformidad es tomado como un arma de presión por parte de quienes desean estar en la Casa de Nariño”.
Sumado a lo anterior, algunos sectores del Congreso han pescado en río revuelto y aprovechan la coyuntura para criticar al Gobierno por múltiples razones no necesariamente relacionadas con el paro camionero o con el ajuste de los combustibles. Por lo que esto, según expertos, también afecta políticamente a las fuerzas políticas del mandatario en todo el territorio nacional.
“Varios actores políticos cuestionan, proponen otras salidas y ello da elementos para los líderes del paro camionero”, asegura la profesora Muñoz.
Congresistas como Catherine Juvinao de la Alianza Verde publicaron en redes sociales comparaciones entre las palabras dichas por el presidente Petro en relación con este paro y el expresidente Iván Duque. Hay varias coincidencias: