Un discurso más marcado por la emotividad que por los argumentos comprobables volvieron a relucir este Primero de Mayo en el discurso que el presidente Gustavo Petro pronunció desde el balcón de la Casa de Nariño, para concluir con el llamado que, si las reformas no sobreviven la discusión en el Congreso, sea la movilización social la que les dé vida.
El punto central de esa retórica se fundamenta en la afirmación de que son las clases políticas y la oligarquía las que se oponen a las reformas que hacen fila en el Legislativo a través de leyes, como la reforma a la salud, la reforma pensional y la reforma laboral.
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Lo cierto es que en cada caso muchas críticas han llovido incluso desde quienes han sido miembros del gobierno y son reconocidos por su experiencia y conocimiento de cada tema.
No hay que olvidar que la salida del exministro de Educación Alejandro Gaviria se produjo a finales de febrero, justamente luego de manifestar sus peros a la reforma a la salud, teniendo en cuenta que él mismo se desempeñó como jefe de esa cartera en el gobierno Santos y generó hitos como el control las farmacéuticas con respecto al costo de los medicamentos de alto costo.
Para Gaviria, era un error partir de ceros, como aparentemente pretendían Petro y Carolina Corcho, su hoy exministra del ramo.
Desde su balcón, Petro volvió a criticar el sistema de salud colombiano, aduciendo que está en el puesto 81 de una clasificación mundial de la revista The Lancet.
Ya a principios de abril, cuando mencionó ese dato por primera vez, y luego de someter la afirmación a análisis, La Silla Vacía había señalado el error, pues el dato corresponde a una medición hecha sobre la evolución del acceso y la calidad de la salud entre los años 1990 y 2016, que no es la última, y existiría otra que toma hasta el año 2019 en la que el país sale mejor ranqueado.
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Tampoco sería cierto que la oposición a la reforma provenga solo de sectores de la oligarquía y así lo demostraría la encuesta Polimétrica de Cifras y Conceptos, que en una medición hecha entre el pasado 24 de febrero y el 6 de marzo encontró que el 80% de los encuestados no aprueba la extinción de las EPS.
“Lo que estamos proponiendo es una reforma a la salud ordenada, un cambio de funciones, una priorización diferente; si ese cambio ordenado no es posible por la codicia del corto plazo, entonces habrá un cambio desordenado y es la quiebra permanente”, dijo Petro.
Pero resulta que justamente esa fue la razón de que, en su momento, Gaviria disparara una especie de fuego amigo, porque consideraba que la propuesta de transformación no era coherente ni planteaba un proceso de transición.
Para defender de paso la reforma pensional, Petro sostuvo que las EPS van camino a su autodestrucción y están condenadas a desaparecer, y que igual suerte correrían los fondos privados de pensiones porque “sus gastos en el año son más que sus ingresos, ya no hay capacidad de ahorro, por tanto, el negocio dejó de existir, las utilidades y comisiones de los fondos van hacia abajo”.
Un panorama muy diferente al que pintó hace apenas unos días el gremio Asofondos. Su presidente, Santiago Montenegro, presentó un balance positivo con un ahorro de 336 billones de pesos y ganancias en el primer trimestre de este año que suman $18,25 billones, siendo el mejor trimestre en tres lustros.
Lo cierto es que con base en estos supuestos, que no resisten la evidencia, Petro llamó a los marchantes del Día del Trabajo a “estar en la primera línea de las luchas por las transformaciones”, aduciendo que esta es la hora de usar la movilización para incidir en las decisiones.
“En la historia no ha existido una sola reforma a favor del pueblo trabajador que no sea el fruto de la lucha misma en las calles, no podemos retroceder, dejar perder el impulso”, dijo Petro, quien agregó que no se puede “dejar solas las grandes reformas del cambio para que sean tramitadas por los que siempre se han opuesto”.
Sin renunciar a su tono caudillista, subrayó: “No nos dejen solos en estos palacios enormes y fríos, no nos dejen solos ante la jauría de los privilegiados; este es el momento de los cambios, y no hay que retroceder”.