La Misión de Sabios, que fue anunciada en febrero pasado como el equipo que moldearía el futuro de la ciencia y la tecnología para los próximos 25 años, frenó en seco el pasado sábado.
Ese día se conoció un comunicado, firmado por los coordinadores de los ocho equipos de la misión, en el que cuestionaban el actuar del Gobierno Nacional, en relación con la publicación del decreto 1651 del 11 de septiembre pasado, el cual creó el Sistema de Competitividad. Estos, dice el comunicado, “deben reforzarse mutuamente, con relaciones de colaboración, y sin subordinación jerárquica entre los dos sistemas”.
Además, el documento emitido por los coordinadores de la Misión, plantea “que deben ser separados independientes pero complementarios. Los insumos para la innovación y la productividad provienen de los desarrollos en ciencia y tecnología”.
En otro aparte del comunicado, los coordinadores se declararon sorprendidos con la decisión del gobierno de publicar el decreto y, argumentando que la Misión nació con el objetivo de coordinarse con diferentes estructuras nacionales, como el Sistema Nacional de Competitividad e Innovación (SNCI), “no tuvo un diálogo con el Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación para identificar temas de colaboración o de especialización. El decreto tampoco fue consultado con la Misión de Sabios”.
Reacciones iniciales
Frente a este panorama, Gabriela Delgado, Phd en Ciencias Farmacéuticas y profesora titular del Departamento de Farmacia de la Universidad Nacional de Colombia, manifestó su apoyo a la posición de los Sabios.
El investigador de la Universidad de Antioquia, Fannor Mondragón, tiene que ver con que “a raíz de la creación del Sistema de Competitividad, pone al de Ciencia, Tecnología e Innovación como un subsistema”, lo que es visto como un golpe al futuro del Ministerio de Ciencia, dice Mondragón.
Delgado, por su parte, señaló que “si ese grupo (la Misión) tendría la responsabilidad de construir la hoja de ruta para llevar al país a la vanguardia de la ciencia y la tecnología, ¿decretos como el 1651 no deberían ser producto del trabajo de este grupo”, preguntó la investigadora.
Cara a cara
Con este ambiente, que se vislumbraba tenso, este lunes en Cartagena, la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, quien fue designada por el presidente, Iván Duque, para que tomara las riendas de la Misión, estuvo frente a frente con los integrantes de la Misión.
Aunque hasta el cierre de esta edición no hubo un pronunciamiento de la vicepresidenta, EL COLOMBIANO consultó cómo estaba el ambiente en el encuentro.
Uno de los asistentes, por ejemplo, confirmó que el asunto no se “ha tocado públicamente”, pero también señaló que el ambiente entre los científicos y los sabios es encontrar, en el diálogo, una opción.
También confirmó que ni Presidencia ni Vicepresidencia “consideran que haya subordinación” de los integrantes de la Misión que firmaron el documento del sábado, es decir: Andrés Franco, Clemente Forero, Edgar Puentes, Juan Benavides, Juan Manuel Anaya, María del Pilar Noriega, Moisés Wasserman y Silvia Restrepo.
Diálogo, clave
Frente al pulso planteado por la Misión, con este comunicado, el senador liberal Iván Darío Agudelo, promotor y ponente del Ministerio de Ciencia, le quiso bajar el tono a la situación, al destacar que no hay diferencias, sino posiciones planteadas y recordó que así como la ciencia unió al Congreso el año pasado para aprobar la creación del Ministerio, “la ciencia seguirá uniendo al país”.
Asimismo, Agudelo señaló que “todo parto es duro”, queriendo explicar que el nacimiento del Ministerio plantea retos en diferentes materias y, aunque es imposible poner a todo el mundo de acuerdo, “este Ministerio lo estamos construyendo entre todos”.
Si bien la vicepresidenta no entró públicamente en ese pulso, pero dijo que con el trabajo de la Misión servirá para definir hacia dónde vamos a enfocar los esfuerzos de Colombia en materia de producción y aplicación de conocimiento para tener un sector productivo con más riqueza y competitividad que garantice el nivel de vida de los colombianos. Y agregó que otro reto está en “cómo vamos a llevar todas estas recomendaciones a las aulas”.
Pese a que hay un “ambiente de conciliación”, según las fuentes en el encuentro, el llamado de la Misión, de modificar el decreto de la semana pasada, se mantiene.
No obstante, en un segundo comunicado que conoció EL COLOMBIANO en la noche de este lunes, elaborado por los comisionados de la Misión, aunque “lamentan” que el primer documento se hubiese visto como “una confrontación”, confían en que los consensos triunfen: “Consideramos aceptable que coexistan dos sistemas sin jerarquía; eso sí, bien coordinado y con funciones diferenciadas, con espacios de colaboración y asegurando una financiación suficiente a la ciencia, la tecnología, la innovación y la transferencia”.
$393
mil millones, el presupuesto de la ciencia proyectado para el próximo año.