La semana pasada fue violenta especialmente contra los jóvenes, cinco menores de edad fueron degollados en Cali, dos más fueron asesinados en límites entre Cauca y Nariño, y otros ocho fueron acribillados el sábado en Samaniego (Nariño), esto sin contar con que cinco jóvenes fueron desaparecidos forzadamente en el corregimiento de Llorente, en Tumaco.
En la región Pacífica llevan varios años fortaleciéndose grupos armados ilegales que luchan por el control territorial, para así garantizar el dominio de las economías ilegales, especialmente las relacionadas al narcotráfico.
El control en la pandemia
“Allá el control son ellos”, le contaron varios pobladores a EL COLOMBIANO. Son los armados quienes definen cómo se debe proteger a la población en la pandemia, y quienes deciden quién tiene o no permiso para movilizarse.
Aún las autoridades buscan establecer si un panfleto que supuestamente distribuyó el Eln en la región imponiendo condiciones durante la pandemia es verídico.
Por ejemplo, el más reciente hecho ocurrido en la noche del sábado en Samaniego, que le costó la vida a 8 jóvenes entre los 17 y los 25 años, se habría dado porque los jóvenes incumplieron la cuarentena impuesta por los ilegales.
Según se pudo establecer, varios jóvenes convocaron a una fiesta en un lugar conocido como Santa Catalina, a cinco minutos del casco urbano, según ellos, para festejar el Festival de Bandas que fue suspendido y que generalmente se realizaba en esta época del año, en la que se reunían estos conjuntos musicales de Nariño a concursar.
Sin embargo, antes de la media noche del domingo, cuatro encapuchados, armados con fusiles, llegaron al sitio en dos motos, según algunas versiones, luego de una advertencia por no acatar las recomendaciones del toque de queda, y por no permanecer en sus casas, empezaron disparar de manera indiscriminada. Testigos afirmaron que en el sitio estaban reunidas más de 50 personas. Cinco jóvenes más resultaron heridos.
Además, en Leiva, Nariño, en los límites con Cauca, fueron asesinados también dos menores, quienes se movilizaban a la casa de su profesora para entregar los trabajos asignados en el marco de la jornada estudiantil.
“Seguro los confundieron con milicianos, porque se pusieron a dar vueltas en el casco urbano cuando iban camino a donde la profesora, primero los abordaron y ya después los ultimaron”, denunció la comunidad y les adjudicaron las muertes al Clan del Golfo, que combate contra las disidencias y pretende llegar al norte de Nariño.
Por estos hechos, el alcalde de Leiva, Hermes Sánchez, urgió a que las autoridades adelanten labores concernientes a combatir la criminalidad, dado que las estructuras criminales no solo están acabando con el territorio y su medio ambiente, sino también con los menores de edad.
El recrudecimiento
Un experto que recorre el sur del país con frecuencia, pero que pidió no ser citado, explicó que en los últimos años se presenta una degradación criminal que va en aumento. Cuando las Farc existían como guerrilla tenían control y no era necesario disputarse el territorio, los pobladores obedecían sus órdenes y la violencia no era tan visible.
Ahora, en la zona hay variedad de grupos en disputa: el Eln, una pequeña facción del Clan del Golfo, las Guerrillas Unidas del Pacífico, el Frente Oliver Sinisterra, el Frente Alfonso Cano, las disidencias caucanas, los Contadores y el Epl.
“Los golpes de los últimos gobiernos no han sido suficientes para desarticular las organizaciones y su capacidad de reclutamiento es inmutable”, dijo la fuente.
De acuerdo con su análisis, hay cierto entendimiento según el cual el problema son los cultivos ilícitos, y por eso el Estado se concentra tanto en la erradicación, pero hay otros conflictos que también pesan en la seguridad: conflictos por la tierra; tensiones entre colonos, indígenas y afros; control de la información y de la población; microtráfico; control de insumos, y pequeños narcos.
“Estamos ante organizaciones criminales que actúan con sevicia y sin ningún tipo de respeto y solo están interesadas en lucrarse de negocios criminales y destructivos como es el narcotráfico”, afirmó Carlos Holmes Trujillo, ministro de Defensa, antes de desplazarse a Samaniego.
294
niños y adolescentes fueron asesinados en Colombia entre enero y julio de 2020.
17 %
de los menores y niños asesinados entre enero y julio de 2020 son mujeres.