A 14 años de cárcel fue sentenciado en Estados Unidos Juan José Valencia Zuluaga, alias “Falcon”, “Andrea” o “Babalao”, uno de los narcotraficantes más importantes del Clan del Golfo en los últimos tiempos.
La decisión fue tomada por la Corte del Distrito Sur de La Florida, por el cargo de conspiración para distribuir más de 5 kilos de cocaína importados a Estados Unidos.
Valencia, de 40 años y oriundo de Medellín, fue extraditado el 27 de julio de 2022. Según los documentos de su récord judicial, obtenidos por EL COLOMBIANO, el 14 de octubre siguiente estableció un acuerdo de culpabilidad (plea agreement) con la justicia norteamericana.
Al aceptar su responsabilidad, Valencia obtuvo una rebaja en su sentencia, que quedó fijada en 168 meses (14 años), una fianza de 100 dólares y otros tres años de libertad vigilada.
Fuentes cercanas al proceso le contaron a este diario que “Falcon” se comprometió también a cooperar en varias investigaciones que adelanta la DEA, en contra de narcos y miembros corruptos de la Fuerza Pública involucrados en la exportación de cocaína.
Una vez se apliquen los beneficios de esa cooperación, a Valencia lo beneficiarán con la famosa Regla 35, que en el sistema penal estadounidense implica una resentencia, es decir, la tasación de una nueva pena, que sería de cinco años, lo que le permitiría salir más rápido de la cárcel.
Adicionalmente, en el acuerdo secreto se estableció el pago de una multa de 50 millones de dólares, según las fuentes.
Esta clase de negociaciones son relativamente comunes en el sistema federal de EE.UU. Entre los beneficiarios conocidos de la Regla 35 están los narcotraficantes Gustavo Álvarez Téllez (“Gordo Tavo”) y Carlos Mario Aguilar (“Rogelio”), de “la Oficina”; Carlos Mario Jiménez (“Macaco”), de las Autodefensas paramilitares; y Luis Enrique Calle Serna (“Comba”), de “los Rastrojos”.
De acuerdo con las autoridades colombianas, Valencia Zuluaga fue uno de los principales socios del Clan del Golfo para la exportación de droga por las rutas del Caribe, en especial por la zona portuaria de Cartagena y Barranquilla.
Al mismo tiempo manejaba una doble vida. Su fachada era la de un extravagante empresario de la construcción, que se codeaba con la élite social antioqueña y personajes de la farándula.
Vivía en una mansión de 9.000 m2, en el municipio de Rionegro, y poseía una colección de ferraris y otros autos de lujo, que están en proceso de extinción de dominio.