La casa grande. Así llamó Francia Márquez, la nueva vicepresidenta de Colombia, al planeta Tierra. La casa de todos, la casa que hay que cuidar.
El discurso de ambos y las propuestas durante las campañas tuvieron como eje, entre otros, al medio ambiente. Hablaron de la descarbonización, de la transición a las energías limpias, de una economía que no fuera extractivista y de políticas y garantías también para la Tierra, que es sujeto de derechos.
Esta vez, y por primera vez como presidente y vicepresidenta del país, aprovecharon la oportunidad para reiterar su compromiso y su deseo de unir al país y a los demás países de todo América en torno a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
“Le propongo al gobierno de Estados Unidos y a los de América Latina sentarnos a dialogar para acelerar los pasos hacia la transición energética, hacia la construcción de una economía descarbonizada, de una economía de la vida en toda América”, dijo Petro.
Mencionaron que ellos, durante toda su campaña, prometieron que querían ser el gobierno de la vida y “¿cómo un gobierno que pretende ser el de la vida podría no proponer la construcción de una economía de la vida?”.
Por eso, dijo el nuevo jefe de Estado, propuso que toda la región se integre en torno a los mismos objetivos y pidió a los colombianos que, además de ser colombianos, se recordaran latinoamericanos, porque en la unidad podrán lograr superar los retos ambientales.
Mencionó la importancia de invertir en nuevas tecnologías para apoyar el campo y la agricultura y para lograr una producción sobre la base del conocimiento y del reencuentro con la naturaleza.
Finalmente, volvió a insistir en una América Latina, y no solo Colombia, que sea productiva y no extractivista, que profundice el conocimiento “hasta las máximas esferas del saber de la humanidad”.
Porque Colombia, dijo Petro, es un país “de raíces negras e indígenas” que, a partir de este conocimiento ancestral de convivencia pacífica y responsable con la tierra, podría “proponerle al mundo un verdadero equilibrio con la naturaleza para poder vivir y existir. Para vivir sabroso”.
Terminó su discurso con una promesa: que Colombia será potencia mundial de la vida.