Las recientes incautaciones de grandes cargamentos de droga tienen contento al Gobierno Nacional, que los festeja como un logro de su política de seguridad. Sin embargo, estos hallazgos también son el reflejo de un mercado negro boyante, cuya febril producción no ha podido ser contenida.
En su perfil de la red social X, el presidente Gustavo Petro trinó: “Nunca se había incautado tanta cocaína por acción de nuestra fuerza pública. Casi 10 toneladas en dos días”.
Se refería a dos decomisos registrados recientemente. El primero ocurrió el domingo 11 de febrero en la vereda Calle Larga del corregimiento Mulatos, en Necoclí (Antioquia). Allí la Fuerza Pública encontró 5,6 toneladas de cocaína en una caleta subterránea, oculta dentro de una casa, las cuales al parecer pertenecían al cartel narcotraficante Clan del Golfo.
El segundo hallazgo fue reportado por la Armada Nacional el 13 de febrero, en el océano Pacífico. Según el informe, en área limítrofe con Ecuador fue interceptado un semisumergible que transportaba a cuatro personas y cuatro toneladas de cocaína.
En su trino, Petro retuiteó un mensaje de la fundación Casa del Bosque (@FCbosque), que se autodefine como una “red interdisciplinar orientada al activismo tecnológico”.
Dicha organización, en referencia a los citados decomisos, publicó: “Diez (10) toneladas de cocaína incautadas en tres días. La derecha extremista, pantallera y vociferante no incautaba esa cantidad de cocaína ni en tres meses. Quedaron atrás los tiempos cuando los narcos ‘coronaban’ e ingresaban secretamente al Palacio de Nariño.
La verdad es que la incautación más grande en la historia de Colombia, producida en una misma acción de la Fuerza Pública, sucedió en noviembre de 2017, durante el gobierno de Juan Manuel Santos, cuando los uniformados dieron cuatro golpes simultáneos en igual número de fincas ganaderas de Carepa y Chigorodó, en el Urabá antioqueño.
La acción fue denominada Operación Lourdes y en las caletas descubiertas en esos lugares, en total, había 12 toneladas de cocaína, las cuales pertenecían a varios narcos y estaban bajo la custodia del Clan del Golfo.
Prioridad en la interdicción
Tanto el presidente Petro como el ministro de Defensa, Iván Velásquez, suelen hacer alarde de las incautaciones, dado que su estrategia contra el narcotráfico se basa en la interdicción de los cargamentos, dejando a un lado la erradicación de los cultivos ilegales.
La estadística de MinDefensa, disponible hasta el 31 de diciembre de 2023, respalda los buenos resultados en materia de interdicción. De hecho, el año pasado fue el de mejores números en la última década, al registrar 739,6 toneladas de cocaína incautadas; le siguen 2021 (gobierno de Iván Duque), con 669,3 ton.; y 2022 (Duque-Petro), con 659,1 ton.
Es importante indicar que estas cifras incluyen los decomisos de cocaína que se logran en otros países, gracias a información de la Inteligencia colombiana o a procesos judiciales iniciados en nuestro territorio. En el argot de la Policía, a esto se le llama “certificaciones internacionales”, y entran a sumar a la cuota nacional de incautaciones.
“Lo que está pasando es que durante el nuevo Gobierno han disminuido las incautaciones en Colombia, pero se incrementaron las registradas en otros países. La mayoría de incautaciones del año anterior fue con certificaciones”, explicó un oficial de Antinarcóticos a EL COLOMBIANO.
El 2023 también fue el año en el que más heroína se ha incautado, con 679,7 kilos; seguido de 2016, con 520,9 kilos.
En cuanto a la marihuana, aunque en 2023 hubo un importante acumulado de 417,3 toneladas, no supera las 534,6 toneladas de 2020.
La producción está en aumento
Los resultados en materia de interdicción de cocaína son innegables, aunque hay varios factores que se deben tener en cuenta sobre el incremento. Lo primero que hay que decir, es que no se puede menospreciar el esfuerzo de las autoridades, que ha sido muy importante en esta lucha.
Sin embargo, fuentes de la Fuerza Pública le contaron a este diario que la cifra de interdicción de la cocaína creció porque también se ha hecho más grande el mercado de las drogas durante el gobierno de Gustavo Petro.
Esto se debe a múltiples factores. Algunos externos, como el aumento de la demanda global de cocaína desde 2021, según los registros de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Crimen (Unodc World Drugs Report); y otros internos, como el incremento de la oferta por la escasa intervención a los cultivos ilícitos.
En 2023 hubo una grave caída en la erradicación manual de cultivos de coca, con apenas 20.323 hectáreas eliminadas. El desplome en este ítem ha sido sostenido desde 2020, cuando se erradicaron 130.147 hta, la cifra más alta de la década; luego cayó a 103.257 en 2021 y 68.893 en 2022, hasta el preocupante indicador del año pasado.
Con esta dinámica de erradicación disminuida, los territorios sembrados de hoja de coca se multiplicaron, al igual que la producción de clorhidrato de cocaína. El más reciente monitoreo de cultivos de Unodc indicó que entre 2021 y 2022 las hectáreas de coca pasaron de 204.000 a 230.000, la peor cifra en la historia de la lucha contra la droga.
La producción potencial de cocaína pura subió de 1.400 toneladas métricas anuales a 1.738, lo que refleja esa mayor oferta para surtir a los mercados internacionales.
Es en este contexto de mayor circulación de la cocaína en Colombia y el planeta, que está creciendo la interdicción de alijos. La cuestión de fondo está en cuándo se logrará frenar la producción de esta droga que ha marcado la historia contemporánea del país.