El Gobierno se la juega toda esta semana por aprobar otra de sus reformas en el Congreso. Adelante ya salió la pensional (aprobada en último debate el viernes pasado), la salud se hundió desde abril y quedan en carrera la laboral y la de educación. Esta última, paradójicamente tiene al sindicato de maestros más grande del país en paro y al Ejecutivo contando votos.
La iniciativa busca garantizar que la educación sea un derecho fundamental y regularlo desde la primera infancia hasta la superior (universitaria). En otras palabras, que todo colombiano acceda al sistema educativo y mejorar en aspectos como la cobertura, la calidad y la pertinencia.
Desde su radicación (septiembre de 2023) hasta el pasado 5 de junio (cuando fue aprobada en tercer debate) era la reforma de mostrar del Gobierno. A la ministra Aurora Vergara le reconocieron su capacidad para recoger apoyos de todos los partidos a través del diálogo y la concertación que destacaron hasta los más ácidos opositores.
Sin embargo, el panorama pinta totalmente distinto para esta semana, en la que este proyecto afronta su último debate. Tienen a Fecode en paro exigiendo que se retire o se hunda el proyecto, a la oposición (con quien acordaron enmiendas al texto) disgustada por echarse para atrás y una plenaria de Senado en la que las mayorías son más difíciles de armar.
Más ahora que, rotó el acuerdo con la oposición, esta facción presentó una ponencia distinta a la del Ejecutivo.
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Votos peleados por lado y lado
Por ser un proyecto de ley estatutaria —como se le llama a los que abarcan derechos fundamentales—, su aprobación requiere el voto positivo de la mayoría absoluta de la corporación que lo discuta. Para el caso de su último debate, las cuentas están así. El Senado hoy tiene 105 integrantes, por lo cual el número mágico para aprobar o hundir es 54.
En ese sentido, las cuentas de servilleta que hace el Gobierno incluyen 20 votos del Pacto Histórico, siete de la Alianza Verde, cinco de Comunes, uno del Movimiento de Autoridades Indígenas de Colombia (Aico) y uno del Movimiento Alternativo Indígena y Social (Mais). Son 34 apoyos.
No obstante, para la ponencia de la oposición (también rubricada por integrantes de partidos independientes) el panorama es más favorable. Sumando a Cambio Radical y Centro Democrático y a los independientes (Conservador y Partido de la U), completan 48 votos.
Así las cosas, cotizarían al alza los apoyos de los cuatro senadores de la Alianza Social Independiente (ASI), los tres del Partido Mira y uno de Colombia Justa Libres. Con seis de esos ocho, la victoria sería para la ponencia opositora.
Las enmiendas de la discordia
Este panorama sería radicalmente distinto si no fuera por la arena que levantó Fecode, la bancada del Pacto en Cámara y las centrales obreras, que consideró que con los acuerdos de la oposición se perdió “la esencia” de la reforma.
Estos tienen que ver con el modelo mixto, que involucra al sector privado con el público; con la evaluación docente por resultados de los estudiantes en las pruebas Saber; con la educación terciaria como derecho fundamental, así como a la no obligatoriedad de los grados transición, jardín y prejardín.
No obstante, el Gobierno reculó y en su ponencia intentó darle gusto a Fecode. Por eso, insistió en que las universidades “garantizarán la participación vinculante de la comunidad educativa para la toma de decisiones”; en que los resultados de las pruebas de Estado no serán criterio de evaluación docente y que no podrá repercutir en desvincularlos; en que no se incluya al sector privado o mixto en la educación y se privilegie al sector estatal, entre otros.
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Incluso, se eliminaron menciones a las matemáticas como parte de la naturaleza y fines de la educación y, en cambio, incluyeron que la filosofía, las ciencias sociales y humanidades son “áreas imprescindibles para la formación integral”.
Ante esto, el senador David Luna (Cambio Radical) expresó que el Gobierno y su bancada “rompieron el acuerdo por la presión de una parte de Fecode y se atemorizaron de tomar decisiones para mejorar la calidad de la educación a través de la financiación mixta y de la evaluación de los profesores”.
Por otra parte, el expresidente de Fecode y actual ejecutivo de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Nelson Alarcón, insistió en que la mejor salida para este galimatías legislativo es que la reforma se hunda o se archive.
“Si se someten a votación las ponencias, según la composición actual del Senado, ganaría la segunda ponencia (a las alternas del Gobierno) y eso sería prácticamente la hecatombe o sepultar la educación pública”, expresó.
Así mismo, insistió en que, aun con los cambios que hizo el Gobierno, “no queda en claro si la educación va a quedar como derecho esencial, lo que conlleva a que se prohiba la protesta social y la movilización” y en que la evaluación docente más adecuada es “una diagnóstica y formativa para identificar falencias del profesor y luego capacitarlo para mejorar la calidad de la educación y no sancionatoria”.
Aun así, la votación final tendría un antecedente inmediato. Según el senador Luna, “van a hacer lo posible para tratar de repetir la historia de lo pasó con la pensional, que es buscar que el Senado apruebe lo que se aprobó en Cámara”.
Líderes del sector alertan sobre peligros
Por lo menos 200 líderes del sector educativo, reunidos por los Diálogos de Futuro y Connect (CUEE Bogotá Cundinamarca), enviaron una carta abierta al Congreso y a la ministra de Educación, Aurora Vergara Figueroa, para expresar su “profunda preocupación” por el estado actual de la educación superior en el país y lo que le espera al sector por cuenta de la reforma que se discute en último debate en el Senado.
En la misiva, se destaca el acuerdo alcanzado el 5 de junio por miembros de la oposición y la bancada de Gobierno en la Comisión Primera del Senado en relación con el proyecto de ley estatutaria, que ahora parece estar en peligro.
Los firmantes de la carta, entre los que se incluyen rectores, exministros, empresarios y representantes estudiantiles, solicitan que se respete el acuerdo original logrado con el consenso de diversas bancadas y el Ministerio.
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Este acuerdo, aseguran, es esencial para la construcción de un proyecto que responda a las necesidades educativas del país. “Lo acordado, incluía garantías necesarias: el respeto absoluto a la autonomía universitaria; el reconocimiento de la coexistencia de instituciones oficiales y no oficiales en un sistema mixto equilibrado, como pilar determinante para la ampliación de cobertura; el fortalecimiento permanente de la calidad y pertinencia de la educación; el reconocimiento de la educación terciaria, así como el derecho de las personas a adelantar diferentes trayectorias educativas a lo largo de la vida”, se lee en la carta.
Según los firmantes, la nueva propuesta del Gobierno presenta riesgos significativos como las intervenciones políticas, es decir, se impone la elección directa de directivos universitarios, lo que podría minar la autonomía universitaria. Otro riesgo –argumentan– es el desconocimiento del sistema mixto, ya que se ignoran las instituciones no oficiales que complementan la educación superior.
Y, por último, llaman la atención por la invisibilización de la educación terciaria, clave para la equidad.
La posición de la ministra de Educación
La ministra de Educación, Aurora Vergara, estuvo zanjando la distancia que Fecode marcó de la ley estatutaria haciendo un llamado a la calma, pero también señalando unos “mitos” en las inconformidades del magisterio.
Uno de estos, dijo, son los váucheres educativos (bonos que se le darían a los padres de familia para que escojan colegio para que sus hijos estudien), cuya implementación se habría incluido en la reforma, según Fecode.
No obstante, expresó que ese mecanismo no está integrado “porque es propio de una ley ordinaria, no de una estatutaria”.
Y frente a la evaluación de profesores argumentó que es necesaria en la medida en que “reconoce que hay una responsabilidad en el proceso de enseñanza, pero también que el resultado de cada estudiante está influenciado por la infraestructura y el entorno comunitario en el que está aprendiendo”.