A estas alturas del partido, y luego de cuatro años de controversias entorno a los diálogos de La Habana entre Gobierno y las Farc, ya muchas personas tienen definido su voto. Pero como en todo proceso electoral, queda un sector poblacional que, con sigilo, apenas se asoma al debate.
En ese grupo, los indecisos, son los que según Carlos Arias, consultor en estrategia política de la Universidad Externado, serán decisivos en la reconfiguración del mapa electoral que traerá el plebiscito, como ejercicio previo a las presidenciales de 2018.
“Los indecisos no van a ser influidos por quienes ya tomaron partido. Quienes van a lograr eso son los grupos de persuasión primaria y secundaria, es decir, los amigos y familiares, los legitimadores cercanos, como lo plantea la socióloga española Lourdes Martín Salgado”.
Arias agregó que los que ya decidieron son muy radicales, y por eso los indecisos, en su mayoría entre los 18 y los 32 años, consideran que tanto el discurso oficial como el opositor trata de manipularlos.
La emoción sobre la razón
Carlos Caballero Argáez, director de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, afirmó que será una campaña movida y polémica, en la que primará lo emocional, independiente de si tuviéramos más tiempo de campaña.
“La mayoría de la gente del país es menor de 40 años, y no les ha tocado votar un plebiscito. El último ejercicio parecido fue con la Séptima Papeleta, en 1990. La gente participará no como en unas presidenciales, pero sí como elecciones de Congreso”.
Según Yann Basset, director del Observatorio del Procesos Electorales de la Universidad del Rosario, será una contienda atípica, porque es un plebiscito sobre un asunto complejo, con muchas preguntas técnicas: “Las campañas serán más emocionales, pues no será fácil tener un debate con toda la sutileza del caso. Todas las campañas tienen garantías”, precisó.
Para Arias, ambas campañas se la están jugando por la emoción. Esto debido a que “el votante común no va a leer las 297 páginas del Acuerdo, sino que buscará contenidos sencillos antes de decidir.
¿Un nuevo mapa electoral?
Jorge Coronell, coordinador de la Maestría en Gobierno de la Universidad de Medellín, afirmó que los resultados de las dos últimas elecciones son una forma de entender cómo se podrían teñir los resultados del Sí y del No.
“Aunque la Corte Constitucional dijo que las campañas no podían ser partidistas, los partidos se las echaron al hombro. No será raro que en Antioquia el CD capitalicé sus resultados hacia el No”.
Para Caballero, las encuesta de hoy no están mostrando ese mapa de las elecciones de hace dos años, pues deja al Sí muy adelante.
Según Arias, el mapeo electoral para el plebiscito está enraizado en las últimas dos elecciones, y las redes clientelares de Germán Vargas en la Costa Caribe serán decisivas para la aprobación y legitimidad del Sí, pues el Gobierno necesita ganar muy bien y no solo superar el umbral.
“El Eje Cafetero y Antioquia van a ser muy cercanos al No, pero la Costa es decisiva para el Sí, más el voto de opinión que pueda mover Cambio Radical en Bogotá”, dijo Arias. En últimas, el centro definirá el futuro de un conflicto que ha afectado más a la periferia de Colombia.