Una inusual confusión se registró este miércoles durante la discusión y posterior hundimiento del proyecto de reforma tributaria del Gobierno de Gustavo Petro.
El protagonista fue nada menos que el presidente del Senado, Efraín Cepeda (Partido Conservador), uno de los más incisivos opositores a la iniciativa. Sin embargo, por cuenta de una confusión inicialmente terminó votando a favor de mantener con vida el proyecto durante el debate en las comisiones económicas conjuntas.
En efecto, Cepeda dijo sí a la ponencia que daba vía libre al proyecto de reforma tributaria, un hecho que generó extrañeza y desconcierto, teniendo en cuenta que a lo largo del debate expuso su oposición a la iniciativa. Sin embargo, consciente del error, corrigió y atribuyó el yerro a que se encontraba en el baño y no sabía con precisión el sentido de lo que se estaba votando.
“En la Comisión Tercera quisiéramos reabrir la discusión porque nos equivocamos. Unos veníamos del baño, entendíamos lo contrario. Pedimos la reapertura de la votación. Entendimos mal varios”, explicó ante la plenaria.
Posteriormente, el senador –en compañía de la también senadora Liliana Benavides (Partido Conservador)– radicó una constancia en la que precisa que su voto fue negativo a la reforma, argumentando que “por error voté no al archivo al pensar que era no a la ponencia positiva. Lo anterior, de conformidad a mi postura coherente durante todo el trámite de la ley, donde incluso me negué a firmar la ponencia positiva”.
Además, ante los medios de comunicación Cepeda insistió en que su convicción fue votar siempre negativamente la proposición del informe de ponencia del Gobierno. “Estaba cantado nuestro voto negativo, nunca pensamos que las cuatro comisiones iban a aceptar el archivo y esperábamos votar la del Gobierno, teníamos más ganas de decirle no a la del Gobierno, pero finalmente por eso aclaramos nuestro voto y lo cambiamos”, precisó.
El congresista indicó que su negativa a la iniciativa va en la dirección de lo que ha expresado públicamente, reiterando que “una reforma tributaria hoy es nociva para los colombianos, que el Gobierno tiene sin ejecutar más de $100 billones”.
Cepeda precisó que con decisiones de este calibre el Congreso de la República demuestra su independencia y que no son “un apéndice del Ejecutivo”.
Por mayorías, las comisiones económicas de Senado y Cámara hundieron en la noche de este miércoles el proyecto de ley de financiamiento o reforma tributaria, que pretendía sacar adelante el Gobierno de Gustavo Petro para recaudar $9,8 billones.
Tras casi cinco horas de discusión se votaron y levantaron los impedimentos expresados por varios parlamentarios, y se explicaron los alcances de dos proposiciones que plantearon archivar el texto radicado por el Gobierno, los cuales recibieron el apoyo de los congresistas.
Antes de la decisión del legislativo, el ministro de Hacienda, Diego Guevara, había defendido el texto radicado porque, según dijo, permitiría obtener recursos que complementarían las inversiones para las regiones.
Igualmente, el derrotado ministro insistió en que la actual deuda del país es heredada del gobierno pasado, y enfatizó en las inflexibilidades del Presupuesto Nacional, repitiendo lo que pregonaba su antecesor, Ricardo Bonilla.