Un sigiloso seguimiento desde el aire con aeronaves no tripuladas, terminó con la ubicación de una casa escondida en la selva amazónica peruana, la cual era usada como bodega por los narcotraficantes colombianos.
De acuerdo con el reporte oficial del caso, Inteligencia Militar sospechaba de dos personas que cruzaban la frontera de Amazonas hacia una central de acopio en Perú.
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La pareja fue seguida por drones de la Fuerza Aérea, hasta una humilde vivienda en la comunidad Mario Rivera, ubicada en el distrito Yahavari del departamento de Loreto.
Las coordenadas del sitio fueron entradas a la Policía de Perú, en el marco de la cooperación binacional contra el narcotráfico, y sus unidades lo allanaron.
Adentro encontraron 20 bultos de distintos tamaños, envueltos en lona negra, los cuales contenían media tonelada de marihuana y 21 kilos de pasta de coca. Además, capturaron a la pareja colombiana, un hombre de 50 años y una mujer de 27.
El general Edilberto Cortés Moncada, comandante de la Brigada 16 de Selva, informó que la droga iba a ser dosificada para distribuirla en plazas de vicio a los dos lados de la frontera.
“Entre los detenidos estaría el cabecilla de la estructura y quien sería el principal articulador para la movilización de estupefacientes a través de rutas ilegales y, así mismo, para recibir y esconder en depósitos ilegales la droga en la frontera, por medio de alianzas criminales con grupos delincuenciales”, reportó el Ejército.
Además de grupos de narcotráfico local, en esa región delinquen dos grandes estructuras de crimen organizado: el Estado Mayor Central y el Primeiro Comando da Capital, una mafia carcelaria de Brasil.
Por lo general, la marihuana que trafican es de variedad cripa, la cual se cosecha en el norte del departamento del Cauca, y se transporta de manera fluvial por la selva.
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