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Disidencia de las Farc asesina a niños que desertan de sus filas

EL COLOMBIANO revela los crudos testimonios y las muertes de varios menores de edad, víctimas de reclutamiento del Estado Mayor Central de “Iván Mordisco”.

  • Los niños reclutados comienzan su entrenamiento con fusiles de madera, pero luego los instruyen en manejo de armas reales y explosivos. Algunos son llevados a campamentos en suelo venezolano. FOTO colprensa

    Los niños reclutados comienzan su entrenamiento con fusiles de madera, pero luego los instruyen en manejo de armas reales y explosivos. Algunos son llevados a campamentos en suelo venezolano.

    FOTO colprensa

  • Con este chat, una menor de edad le informó a su familia que se iba para la guerrilla en Antioquia, al parecer por su propia voluntad. FOTO cortesía
    Con este chat, una menor de edad le informó a su familia que se iba para la guerrilla en Antioquia, al parecer por su propia voluntad. FOTO cortesía
21 de abril de 2024
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Tener que matar a otra persona con apenas 13 años de edad, es un acto que oscurece cualquier brillo de inocencia infantil. Pero en los territorios dominados por las disidencias de las Farc, a los niños reclutados no se les castiga con la gentileza que amerita su edad, sino con la muerte, para enviarles una cruda advertencia a los demás.

Al pequeño Azul*, reclutado por el frente Carlos Patiño del Estado Mayor Central (EMC) en el departamento de Cauca, los guerrilleros le entregaron un fusil y le señalaron la cabeza de un joven de 16 años.

“Me dijeron que si no le disparaba, matarían a mi familia. El muchacho también era del mismo grupo, pero la guerrilla decía que no había funcionado”, recordó el niño sobre aquel episodio aciago, ocurrido en mayo de 2023.

Sin ninguna otra opción, apuntó a la cabeza del camarada y apretó el gatillo. El adolescente cayó inerte a la tierra.

Así comenzaron las pesadillas de Azul, atormentado por el espanto de haber arrebatado esa vida. En una noche, prestando turno de centinela en el monte, le confesó a un compañero que tenía ganas de escaparse del campamento, cansado de los horrores y atropellos del mundo insurgente.

Fue un error craso. En las filas disidentes, guardar esta clase de secretos es penalizado; y desertar, una felonía que se aplaca con violencia.

El compañero lo delató y otros insurgentes lo torturaron. Le rajaron el rostro a punta de culatazos y le patearon el abdomen como si fuera un saco de boxeo. Lo encadenaron a un árbol, le tomaron una foto a su maltrecho cuerpo, y se la mandaron a su madre por celular, para que también sufriera en el alma el intento de deserción del infante.

Castigo mortal

El EMC, la disidencia fariana que lidera Néstor Gregorio Vera (“Iván Mordisco”), y con la cual el Gobierno mantiene una endeble mesa de diálogos, es particularmente sangriento con los niños reclutas que quieren abandonar sus huestes.

Uno de los casos más execrables sucedió el 20 de mayo de 2023, en un sector conocido como El Estrecho, en la frontera de Puerto Leguízamo (Putumayo) con Solano (Caquetá). Los subversivos del frente Carolina Ramírez persiguieron durante tres días a cuatro menores de edad de la comunidad indígena Muruy, que habían desertado de un campamento.

Cuando los encontraron en ese lugar, los masacraron sin piedad. Tenían entre 14 y 16 años.

Otro episodio parecido fue descubierto el 10 de febrero de 2022 en la vereda La Mina, de Briceño (Antioquia), cuando delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja ubicaron una fosa con unos restos humanos.

Un análisis genético confirmó que se trataba de alias “Vayolet”, una adolescente de 16 años que se había fugado del frente 36 del EMC. ¿Cómo fue que terminó enterrada?

Desmovilizados de esa organización le contaron a la Policía que la joven había sido reclutada en 2018, cuando era una quinceañera. El 13 de febrero de 2019 se fugó, harta del maltrato, y fue perseguida por cinco excamaradas.

Cuando la encontraron, le enviaron un mensaje de texto a “Cabuyo”, quien en ese entonces comandaba el frente. La conversación fue interceptada por las autoridades.

— “Mijo, Vayolet se fue, pero la alcanzamos y la tenemos. ¿Qué hacemos con ella?”, reportó uno de los captores.

— “¿Qué se llevó?”, indagó “Cabuyo”.

— “Nada. Le hicimos consejo de guerra. Tres votamos que hay que acostarla y dos que no”.

— “La mayoría gana. Dénle, que eso ya es historia”, sentenció.

A la muchacha le dieron dos balazos en el tórax y la cabeza, y la sepultaron, hasta que sus despojos fueron encontrados tres años después.

¿Cómo los reclutan?

Para entender cómo llegan los menores a estos grupos disidentes, EL COLOMBIANO analizó varias denuncias judiciales por el delito de reclutamiento forzado. Las identidades, así como algunos lugares exactos, fueron omitidos para proteger a los sobrevivientes.

Azul viajaba con su padrastro en una camioneta, cuando se encontraron con un retén ilegal del frente Carlos Patiño en una carretera de Cauca.

Les pidieron el carné de la Junta de Acción Comunal que exigen los disidentes para poder movilizarse en la zona a los mayores de 14 años. Como aún no cumplía esa edad, él no lo portaba.

“Hicieron ir a mi padrastro, me taparon los ojos con un trapo y me montaron a una camioneta blanca. Me llevaron a una finca donde había unos 40 menores de edad. Ahí me dijeron que quedaba reclutado”, expresó Azul.

A las 4:00 a.m. lo despertaron y le entregaron un fusil de madera, con el que empezó su adoctrinamiento.

Sin embargo, no todos los menores ingresan a estos grupos a la fuerza.

El 3 de abril de 2024 la Policía y el Ejército capturaron en el municipio antioqueño de Anorí a un supuesto reclutador del frente 36, cuando se movilizaba en una moto con dos menores de 14 y 15 años, al parecer rumbo a uno de los campamentos.

En el celular de la niña había un mensaje para su hermana, en el que decía: “Me fui por mi cuenta para la guerrilla, ya no quería que me estuvieran prohibiendo todo, hasta las amistades. No me busquen ni coloquen demandas diciendo que me desaparecí”.

Por su parte, Blanca* entró a los 16 años al frente 36, en el Nordeste de Antioquia.

Duró un año, hasta que en julio de 2023 fue detenida por el Ejército, luego de un combate en Ituango. En su interrogatorio, reconoció que “quería estar con mi novio, que pertenecía a la organización. Yo le pedí que me reclutara”.

Su pareja, de más de 30 años, era un mando medio, por lo que ella tuvo un trato “preferencial”, pues la nombraron “ranchera” (cocinera) y pocas veces tuvo que soportar castigos.

Una suerte distinta padeció Rosa*, quien entró a los 15 años y, según ella, “por voluntad propia”. La trasladaron a un campamento en Venezuela, donde recibió su entrenamiento insurgente con otros niños.

Los instructores eran del frente 33, que también pertenece al EMC y delinque al otro lado de la frontera.

“Allá estuve seis meses, en una escuela que le dicen Campamento General, a órdenes de los camaradas ‘Bairon’ y ‘Lenin’. Recibí un curso de enfermería, charlas de política y cómo manejar armas. Ellos decían que la ideología de nosotros era la toma del poder para el pueblo”, relató.

Con este chat, una menor de edad le informó a su familia que se iba para la guerrilla en Antioquia, al parecer por su propia voluntad.<span class=mln_uppercase_mln> </span><span class=mln_uppercase_mln>FOTO</span> <b><span class=mln_uppercase_mln>cortesía</span></b>
Con este chat, una menor de edad le informó a su familia que se iba para la guerrilla en Antioquia, al parecer por su propia voluntad. FOTO cortesía

Traumas imborrables

El adoctrinamiento está plagado de castigos. Según las denuncias, dependiendo del grado de la falta, los infantes son obligados a permanecer toda la noche en vela; a cargar estufas y bultos pesados descalzos, caminando por trochas hasta que se laceran los pies; y a cavar letrinas para los excrementos de la tropa.

Las faltas más graves son robar, ser informante del bando enemigo y desertar. Estas conductas generan un consejo de guerra, en el que los compañeros votan por una brutal golpiza, como le pasó a Azul, o el fusilamiento, tal cual le ocurrió a “Vayolet”.

Aunado a esto, llegan los traumas de la guerra, que jamás se borran de sus pueriles mentes. A Rosa, durante los dos años que estuvo en los frentes 33 y 36, le tocó afrontar combates contra los ejércitos de Venezuela y Colombia, el Clan del Golfo y el ELN. La ansiedad y la depresión la oprimían a diario, temiendo encontrarse a la muerte en cada suspiro.

En esos periplos estuvo acompaña por Amarilla*, otra adolescente de 16 abriles, que conoció en un campamento.

Ambas fueron recuperadas por la Fuerza Pública en un fuerte enfrentamiento acaecido en Briceño, Antioquia, el 18 de julio de 2023.

Aquel día Amarilla perdió a uno de sus colegas, de quien al parecer estaba enamorada.

“Él me dijo que agachara la cabeza y en ese momento sentí que algo me quemó la mano izquierda, era una esquirla. Lo miré y él ya estaba agonizando, se ahogaba con su sangre. Lo último que hizo fue tocarme la cara, y se murió”, narró la joven entre lágrimas. ¿Cómo se podrá sanar una niña de un dolor como ese?

Las autoridades no tienen una cifra exacta de cuántos menores han sido asesinados por querer desertar de las disidencias, pues muchos están desaparecidos o enterrados.

EL COLOMBIANO conoció que actualmente la Fiscalía está tras la ubicación de tres niños desertores, que fueron fusilados y enterrados en fosas del Nordeste y Bajo Cauca antioqueños, según datos suministrados por informantes.

El acceso a la zona ha sido imposible por la presencia de hordas disidentes, dispuestas a aniquilar a los desconocidos que quieran ingresar, y a los pequeños camaradas que traten de salir.

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ANEXO: LAS CRUDAS CIFRAS DEL RECLUTAMIENTO INFANTIL

- De acuerdo con la Defensoría del Pueblo, en 2023 fueron reclutados 184 menores de edad por parte de los grupos armados ilegales de Colombia. La cifra puede ser superior, debido a que no siempre hay denuncias.

- El 90% de esos casos fueron para las filas de las disidencias de las Farc, 7% para el ELN y el resto para otros grupos, como el Clan del Golfo.

- De esos 184 casos, con edades entre los 9 y los 17 años, 110 fueron hombres y 74 mujeres.

- El departamento en el que más se concentra este fenómeno es Cauca, donde delinquen el Estado Mayor Central (EMC), la Segunda Marquetalia y el ELN. Allí se documentaron 125 reclutamientos en 2023, según la Defensoría. Y en lo corrido de 2024, ya se han conocido otros 23 casos.

- La situación se agravó con la reciente ruptura del cese el fuego bilateral entre el Gobierno Nacional y el EMC, en Cauca, Nariño y Valle.

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