“En Bangkok me espera una deliciosa embajada a la que decidí dejar plantada porque todo el tsunami de ataques me hizo volver el tiempo atrás, a mis motivos y razones del porqué lo hice todo. Aceptar esa embajada, llena de lujos, me obligaba a enfrentar mis gritos, mi rabia y mi dolor, sobre todo, a tapar con el bozal de las buenas costumbres diplomáticas mi necesidad inaguantable de decir la verdad. Aceptar esa embajada sería encerrar mi alma”, agregó.
Una de las personas que se mostró en desacuerdo con la llegada de Mendoza a la embajada fue la vicepresidente Francia Márquez, quien posteriormente le envió un mensaje al jefe de Estado para que reconsiderara su decisión.
“Como vicepresidenta de la República y ministra de la Igualdad y la Equidad, no puedo tolerar la misoginia. Este gobierno fue elegido por las mujeres que creen en el cambio y en la eliminación de todas las violencias patriarcales. Por esta razón, no es posible que quienes van en contra de la promesa del cambio con las mujeres integren este gobierno”, agregó Márquez.
La vicepresidenta hizo énfasis en el respeto a hacia las mujeres y el ejemplo que debe tener cualquier funcionario del Gobierno, porque cabe recordar que a Mendoza le descubrieron unos trinos utilizando la misoginia.
“Las mujeres y las niñas, así como todas las personas, merecemos respeto y dignidad. Rechazo cualquier forma de violencia y discriminación y mucho más si está asociada a personas que ocupan u ocuparán cargos en este Gobierno. Esto es una cuestión de principios y los principios no se negocian”, puntualizó la vicepresidenta.
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