Sobre la crisis violenta y la escalada terrorista en la región del Catatumbo, persiste una pregunta sin respuesta: ¿por qué no se tomaron medidas preventivas si tres meses atrás ya se había advertido sobre este panorama?
Lo que hoy ocurre en esa región fue anticipado por la Defensoría del Pueblo en noviembre de 2024, cuando emitió una alerta de riesgo inminente en la que detalló la grave situación de orden público, generada por las confrontaciones entre el ELN y las disidencias.
“La Defensoría del Pueblo advierte que, de nuevo, las tensiones entre el Frente 33 de disidencias de las FARC y el ELN, se han vuelto a exacerbar y ha resurgido la probabilidad de una confrontación entre ellos”, escribió el organismo en un documento de 28 páginas.
La Defensoría detalló varios escenarios de riesgo y pidió al Gobierno y Fuerza Pública intervención urgente para evitar la materialización de una confrontación, como en efecto terminó pasando.
“La situación de riesgo actual en la región del Catatumbo se configura a partir de la confluencia de al menos tres escenarios que se refuerzan entre sí, algunos de ellos surgidos en la coyuntura y otros de carácter subyacente, pero que tienden a exacerbarse en virtud de las nuevas dinámicas del conflicto armado”, se lee en la alerta.
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Lo más grave es que el documento identificó con precisión los riesgos para los municipios que hoy están en confinamiento, atrapados en medio de los combates y las retaliaciones de los grupos subversivos.
“El ámbito geográfico de esta advertencia lo conforman los municipios de Río de Oro y González, en el departamento del Cesar, y los municipios de Ocaña, El Carmen, Convención, Teorama, Ábrego y La Playa de Belén, en Norte de Santander”.
Hace tres meses, la Defensoría advirtió que la presencia de las disidencias de las FARC sería la principal causa de un estallido de guerra y confrontaciones en la región. Sin embargo, la alerta de riesgo inminente no fue atendida y no se tomaron las medidas preventivas necesarias.
“La existencia de una disidencia de las FARC, fortalecida y expandida, y una eventual confrontación entre ella y el ELN, conducirían a la región a una crisis desproporcionada y de elevados costos humanitarios. Daños y afectaciones que se potencializarían por el hecho de que la región no ha logrado recuperarse de aquellas crisis estructurales de violencia que le antecedieron, como fue la larga confrontación entre el ELN y el EPL”, dice el documento de alerta.
Lo señalado en la alerta finalmente ocurrió. La región enfrenta una intensa escalada violenta que ha dejado un saldo devastador de víctimas, con más de 80 asesinatos, miles de desplazados, así como personas confinadas y desaparecidas.