Sumado al delito de presunto enriquecimiento ilícito, la Fiscalía General investiga a Nicolás Petro Burgos por supuesto lavado de activos. Por ello, el ente investigador le sigue la pista a los movimientos financieros del hijo del presidente Gustavo Petro e inclusive, le puso la lupa a su hoja de vida para seguirle la pista a una supuesta operación de blanqueo de capitales.
Justamente, en la hoja de vida del exdiputado del Atlántico la Fiscalía logró dar con una compañía sobre la que hoy están puestos los ojos: se trata del Grupo de Energía Delta, donde –como quedó consignado en el documento que Petro Burgos allegó a la Asamblea para asumir su curul–, habría fungido como consultor externo del área jurídica por más de cinco años, entre mayo de 2013 y agosto de 2018.
Según información conocida por el diario El Tiempo, si bien el ente investigador indaga si a través de la empresa se hizo una operación de lavado de activos, al parecer con criptomonedas, sus dueños defienden que no hubo irregularidad alguna y que habrían sido asaltados en su buena fe.
“A finales de agosto de 2018, Wilman Camargo, gestor comercial, llegó a mi oficina con Nicolás y me lo presentó. Yo sabía que era el hijo de Gustavo Petro, pero en ese momento no se hablaba de candidaturas. Nicolás se paró un momento a hablar por celular y Wilman me dijo que necesitaba que les hiciera el favor de darles una certificación laboral por 5 años. Que Nicolás era abogado, que iba a hacer un posgrado o algo así y la necesitaba para fines académicos”, manifestó al diario capitalino Henry Patiño Poveda, representante legal del Grupo de Energía Delta.
Sin embargo, Patiño reveló que, en julio de 2023, fue visitado por dos investigadores de la Fiscalía y certificó que Petro Burgos no laboró en la compañía. “Mi empresa es familiar. Estamos mi esposa, mis hijas y yo. ¿Cuál lavado de activos?”, agregó, asegurando que su casa fue adquirida hace más de 20 años y que asumirá “lo que tenga que asumir” por el presunto delito de falsedad en documento privado al haber certificado inicialmente al hijo del presidente.
Por su parte, el abogado Alejandro Carranza, quien defiende a Nicolás Petro, confirmó a El Tiempo que en su momento el dirigente “exploró para dicha empresa la posibilidad de estructurar y viabilizar un proyecto específico relacionado con cartera y energía, ejerciendo una función estrictamente profesional bajo la modalidad de asesoría externa eventual y sin contrato. Como el proyecto no se concretó ni tuvo resultados tangibles, jamás se causó pago o compensación alguna”.
Al precisar que el delito de falsedad en documento privado ya habría prescrito, el jurista atribuyó los señalamientos a “una persecución de los medios y de la Fiscalía en contra de mi cliente. Yo tengo cómo probar que Nicolás Petro sí asesoró esa compañía”.
Esta misma semana se conoció una prueba que evidenciaría que el hijo mayor del presidente Gustavo Petro presuntamente sí pidió plata a nombre de la campaña de su padre en 2022.
Petro Burgos fue señalado por su exesposa, Day Vásquez, de recibir más de 1.000 millones de pesos de manos de hombres relacionados con el narcotráfico y el paramilitarismo. Al parecer, el exdiputado habría manejado de manera irregular recursos por el orden de 1.400 millones de pesos destinados, entre otras, para una mansión en Puerto Colombia, un carro marca BMW o joyas.
Según relató Vásquez, las principales sumas de dinero venían de Samuel Santander Lopesierra, más conocido como el hombre Marlboro, y Gabriel “el Turco” Hisalca, dos cuestionados personajes que habrían entregado el dinero que se habría desviado a las cuentas personales de Nicolás, con la intención de financiar la campaña del hoy presidente.
En este contexto surge el nombre de Gabriel Hilsaca, hijo del “El Turco” Hilsaca, quien le habría entregado a Petro Burgos 400 millones de pesos en 2022, transacción que habría sido confirmada por las autoridades.
Información revelada por el diario El Tiempo señala que, en efecto, Petro Burgos habría pedido esos recursos a Hilsaca en nombre de la campaña Petro Presidente. Según el testimonio de Gabriel Hilsaca, fue en el marco de una reunión política a la que fueron invitadas al menos 20 personas que el hijo del hoy presidente y su entonces pareja habrían pedido el dinero con destino a la campaña. No habría sido el único aporte, pues se recogieron más recursos en efectivo.
La prueba reina sería que Hilsaca –quien no fue imputado por presunto enriquecimiento ilícito en favor de terceros– declaró ante la Dian los aportes por 400 millones de pesos, los cuales habría entregado a través de dos transacciones en efectivo.